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Tenis

Un deporte de clase que se hizo popular

El tenis regional, iniciado por la burguesía, tuvo desde sus orígenes a potentes figuras como la campeona Lola Menchaca Morís, a quien se recordará en el Gijón Open

Un traje femenino de tenis de inicios del siglo XX. | Imágenes cedidas por el Muséu del Pueblu d’Asturies y por Carmen Armada Barcaiztegui y Manuel de Vereterra y Fernández de Córdoba

Desde el Real Club de Tenis de Gijón se presentan en su página web con esta frase: "El cambio de siglo sorprendió a los asturianos con lo que parecía un grupo de ‘snobs’ que jugaban en los prados golpeando unas pelotas con extrañas palas". Y es un buen resumen de los inicios de este deporte de la región que, aunque asentado hoy como una práctica popular, llegó abanderado por familias burguesas que habían descubierto esta disciplina en sus viajes a Inglaterra y Francia a finales del siglo XIX. El deporte despegó rápido, y llegó a tener a figuras de renombre como a la gijonesa Lola Menchaca Morís, ganadora del Campeonato de España de 1920, que se jugó en su ciudad. Ahora, el Gijón Open, que empieza este sábado, añade un nuevo capítulo a una historia ya muy larga.

Las pequeñas Victoria, Concha y Teresa Armada, hijas del VII conde de Revillagigedo, Álvaro de Armada y de los Ríos-Enríquez, en su finca de Peña de Francia, en Deva, en los años veinte.

Las pequeñas Victoria, Concha y Teresa Armada, hijas del VII conde de Revillagigedo, Álvaro de Armada y de los Ríos-Enríquez, en su finca de Peña de Francia, en Deva, en los años veinte.

En aquellos inicios, a finales del siglo XIX, el tenis estaba reservado a las fincas privadas de asturianos adinerados. Los asturianos sin apellidos de renombre tardaron varias décadas más en ver una raqueta. "Es curioso decirlo ahora, cuando el tenis es un deporte tan popular y accesible en pistas municipales, pero era un deporte claramente elitista", señala la historiadora María Prieto. Una de las primeras pistas de tenis de las que se tiene constancia a día de hoy está en la finca de La Isla, un terreno hoy integrado en el Jardín Botánico de Gijón y con la que se había hecho en el siglo XIX el poderoso industrial gijonés Florencio Valdés Fano Menéndez. "Las familias burguesas de la época se acomodaron en esta parte de la ciudad, entre Santa Eulalia de Cabueñes y San Julián de Somió, y por las fechas en las que se fueron adquiriendo las fincas, esta parece la más antigua", completa la historiadora, que cita también la finca de Peña de Francia, en Deva, del Conde de Revillagigedo. La burguesía ovetense y, en menor medida, la avilesina, pronto comenzó a instalar también pistas en sus casas. Al principio eran de hierba, pero en casos como en La Isla se renovaron también como de tierra batida, primero, y con una superficie de hormigón –más fácil de conservar–, después.

Participantes en el Campeonato de Tenis de Infiesto en 1934.

Este componente de clase se reflejaba en la indumentaria deportiva de esos inicios. Los hombres jugaban con la camisa abotonada hasta el cuello. Las mujeres, con faldas hasta los tobillos y sombreros para protegerse del sol. "Según fue avanzando la sociedad, según las mujeres fueron desvelando brazos y piernas, la vestimenta deportiva también fue avanzando", completa Prieto.

Imagen anónima datada en 1916 de dos asturianas en una finca con una raqueta de tenis.

La verdadera popularidad del deporte lo trajo la democracia, y para entonces ya existían los clubes de tenis de las principales ciudades de la región, que impulsaban y promocionaban la disciplina con torneos y escuelas infantiles. Como se hace hoy. Pero desde el sector sí creen que en algún momento Asturias perdió cierto empuje en el apartado profesional. "Con toda certeza ha habido un paso atrás. Quizás porque en Gijón tenemos la Escuela de Mareo, o quizás porque para mantener el nivel se necesita un apoyo muy firme. Pero hoy en día tenemos figuras que están surgiendo ahora y que pueden ser un revulsivo", opina Prieto, que destaca la trayectoria del gijonés Pablo Carreño. "En realidad, el problema es la climatología. No podemos competir con el sur o con el Levante si ellos tienen 250 días de sol y nosotros hay años que 25", señala Tito Cueto-Felgueroso, responsable del Club de Tenis de Gijón. Sea como fuere, la ciudad pone ahora sus ojos en el tenis. Junto al torneo de ATP, que se celebrará del 8 al 16 de octubre en el Palacio de los Deportes de La Guía, hoy se inaugura la exposición "Cien años de tenis" en el Muséu del Pueblu d’Asturies –algunas de las imágenes de sus fondos ilustran esta página–, que estará disponible durante el próximo mes. En el ATP, además, el Club de Tenis de Gijón rendirá homenaje a la figura de Menchaca Morís, un tributo que tuvo que anularse en pandemia, por el centenario de su campeonato.

Un grupo de tenistas asturianos en 1908.

Un grupo de tenistas asturianos en 1908.

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