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Otro baile en el alambre: así llega el Oviedo al derbi ante el Sporting

El ataque, el principal problema del equipo del Cuco, que tiene los mismos puntos que el año pasado

Tejera presiona a Clemente, de Las Palmas, con Jesé al fondo, durante el partido en el Tartiere. | Irma Collín

Tejera presiona a Clemente, de Las Palmas, con Jesé al fondo, durante el partido en el Tartiere. | Irma Collín

El Oviedo está acostumbrado a ganar derbis en los últimos años: 4 de 7. También a afrontarlos en un estado de absoluta necesidad. El del sábado que viene en El Molinón (18.15 horas, Vamos) no será una anomalía respecto a las últimas temporadas. Se avecina otro baile en el alambre con el vecino e íntimo rival, que en esta ocasión lucha por cotas mucho más altas que los azules.

Porque el Oviedo llega a la cita frente al Sporting de capa caída, tras su peor racha del curso –siete partidos sin ganar– y acercándose peligrosamente a los puestos de descenso. En El Requexón se cierran filas en la crisis actual y se mira ya El Molinón. Se espera que el esperado derbi, un partido donde la clasificación suele importar poco, sea el punto de inflexión necesario para vivir un fin de temporada tranquilo. La llamada a la unidad no evita la autocrítica, porque nadie en el club pone paños calientes al mal momento que atraviesa el equipo.

Los mismos puntos que el año pasado. El Oviedo está en un estado de forma calcado a la temporada pasada. Al menos, a los puntos. Tiene 40 tras 34 partidos, el mismo registro que en el curso 2019-2020, el peor en esta etapa. A estas alturas, casualmente, el Oviedo ganó al Sporting en El Molinón (0-1) y cogió oxígeno tras dos empates. La diferencia respecto a entonces es que sus rivales directos están mucho peor que entonces. El Numancia marcaba el descenso con 38 puntos el año pasado, ahora es el Cartagena con 35.

Los problemas en ataque: la cruz del Cuco. El empate ante Las Palmas (0-0) ha vuelto a poner sobre la mesa el principal problema que ha tenido el equipo del Cuco durante el irregular curso: la creación en el ataque y la finalización de las jugadas. Un asunto en el que también ponen especial atención los dirigentes del club, preocupados por la marcha del equipo. Durante los dos últimos partidos, en la derrota ante el Castellón y en el citado empate frente a Las Palmas, el Oviedo no sufrió atrás. A Femenías casi ni se le vio. El problema es que a Blanco Leschuk tampoco. Mejorar los registros ofensivos en el principal reto del Oviedo durante esta semana, la más especial del curso.

Todos disponibles, con Javi Mier y Viti entre algodones y a la espera de “sorpresas”. Mirando el vaso medio lleno, al menos nadie del Oviedo vio la quinta amarilla ante Las Palmas. Pesos pesados como Sangalli, Nieto y Edgar llegaron apercibidos de sanción y no fueron amonestados. El Cuco, pues, tiene a toda la plantilla disponible y la única preocupación es el estado físico de Javi Mier, afectado por una fascitis y pendiente de evolución. No está completamente descartado para el derbi, pero es complicado que pueda estar apto para el partido. Viti también tiene problemas físicos y no se ha ejercitado con el equipo en los últimos entrenamientos, pero, no obstante, cuenta muy poco para Ziganda y apenas estaba participando. El Cuco empezará mañana a perfilar su once. En el vestuario y en el club se esperan “sorpresas”.

El quinto derbi con curvas. El del sábado será el octavo derbi desde la vuelta de los partidos de máxima rivalidad en 2017. El Oviedo afrontó cuatro de ellos en una situación complicada y salió reforzado. El primero, el de 2017 en El Molinón, el Oviedo de Anquela se plantó en Gijón repleto de bajas y rascó un empate que supo a victoria. Un año después, en el Tartiere, el propio Anquela se jugó el puesto ante el Sporting tras una goleada ante el Dépor. El resultado fue 2-1. El siguiente derbi con curvas fue el último en Gijón, con el Oviedo luchando por no bajar. Borja dio la victoria. En el último hasta la fecha, el de octubre en el Tartiere, el Oviedo venció por un gol de Tejera de penalti. Fue su primera victoria del curso tras cuatro partidos sin cantar bingo. El equipo azul, pues, está acostumbrado a la necesidad en los derbis. El sábado será parecido.

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