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Pablo González

EN TERRITORIO COMANCHE

Pablo González

Gallego y el látigo

El sportinguismo, aunque sea a través de un ventanuco por eso del covid, ya conoce al nuevo entrenador del equipo de sus desvelos. David Gallego fue presentado ayer en sociedad en la que debería ser su casa los dos próximos años mostrando cómo serán las líneas maestras de su etapa gijonesa. Otra cosa es lo que desde el club y diversos sectores de la hinchada, que ahora podrá recuperar el dinero de sus abonos, se espera del entrenador, el último de una larga lista que ejemplifica el idilio del Sporting con el fracaso. Básicamente, y dejando a un lado la prosopopeya, lo que le pide el cuerpo a los habitantes de la planta noble y a esa parte de la afición cabreada es que Gallego entre en el vestuario haciendo restallar el látigo para que sus nuevos pupilos recuperen la ambición de ganar. Los punteros láser de los fusiles de precisión apuntan ahora contra el sector más joven del vestuario, al que se le achaca que se ha creído demasiado pronto eso de llegar al fútbol profesional y que no atiende a razones los días que los veteranos tratan de poner orden cuando las risas y las bromas no paran ni tras una bochornosa derrota. A Gallego le tocará gestionar a los divos de barrio y sacar partido de lo que hay y de lo que está por venir, incluidos los nuevos valores que se presupone que existen en Mareo. Con esto y poco más, a Gallego le puede dar para ganarse a la parroquia. Y si esto lo acompaña con algo de fútbol, honor y gloria para el de Suria. Bienvenido.

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