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Alberto Menéndez

Un brillante final

Después de los serios errores cometidos en los minutos finales de algunos de los últimos partidos disputados por el Oviedo Baloncesto, especialmente en La Coruña, los carbayones sí supieron ayer rematar brillantemente el encuentro ante el Ourense, un equipo de los que, en principio, deberían luchar por los mismos objetivos que los asturianos, y al que estos ya han superado en la doble confrontación habida hasta ahora.

A diferencia de recientes nefastos terceros cuartos, los de Natxo Lezkano aprovecharon ante los orensanos la reanudación del partido tras el descanso para lanzarse abiertamente a por la victoria. Y cuando en el último cuarto los gallegos se acercaron a sólo dos puntos tras varios aciertos desde la línea de tres puntos de Adonys Henríquez supieron responder con la tranquilidad que requieren estos momentos críticos para volver a retomar el control del juego y del marcador. Ayer, al menos, la plantilla del Liberbank dio la sensación de haber aprendido de algunos de los fallos de bulto cometidos en las últimas semanas.

El Oviedo Baloncesto tiene dos bases muy jóvenes, pero muy dotados física y técnicamente, sobre todo Speight, que no se arruga nunca, aunque se equivoque. Ante el Ourense volvió a echarse el equipo a la espalda cuando éste más lo necesitaba, tanto en el primero como en el último cuarto, convirtiéndose en uno de los dos máximos anotadores de los azules, con 16 puntos. El otro, con igual puntuación, fue Norelia, cuyo espíritu de lucha, buena colocación y capacidad para alentar a sus compañeros es digna de elogio siempre, y más aún cuando, como ayer, su nivel de acierto roza la excelencia.

Una vez más, como ya suele ser norma, el jugador más valorado del Oviedo ante el Ourense fue Oliver Arteaga. El pívot canario es, sin ningún género de dudas, el faro que guía a este equipo. Su concurso es indispensable. Son muchos años de experiencia, pero es que, además, el baloncesto sigue ilusionándole. Un ejemplo: ayer, cuarto tiempo, lucha de Arteaga por un rebote en el aro propio, balón para los asturianos y gesto de enorme satisfacción del número 12 del Liberbank. Un ejemplo a seguir para los nuevos.

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