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Tócala otra vez, Melanio

La despedida al atleta fallecido de la periodista Carmen Menéndez

Melanio Asensio

Melanio Asensio Miki López

El Principado pierde a su olímpico más longevo. El primer atleta asturiano participante en unos Juegos Olímpicos. El español más veloz a finales de la década de los 50. También se nos va un galán. Bohemio, indomable, vital, seductor, exquisito y entrañable.

Has sido el olímpico que más me ha querido. ¡Te he disfrutado tanto!

Mis risas aún resuenan en cada uno de los lugares que hemos compartido, en los que me fascinaba escucharte contar aquellas anécdotas tan singulares, con protagonistas de excepción. Entre mis relatos favoritos me quedo con la imitación de voz de Manolo Avello, el popular periodista que fue tu profesor en el Auseva. Reproducías con veracidad el inconfundible tono ronco del maestro que valoraba tu talento para la escritura.

De tu etapa en Madrid me maravillaba cada historia. Tus entrenamientos en la banda del Bernabéu y las expresiones replicando el acento argentino del mítico Alfredo di Stefano; las ocasiones en que coincidisteis en el vestuario con el actor estadounidense Charlton Heston cuando grabó “El Cid” o el dineral que el Real Madrid te pagó cuando fichaste para su sección de atletismo, una cuantía que acabó pasando de 5.000 a 20.000 pesetas tras sacar fuerzas para reivindicar la sugerencia de tus compañeros de residencia, los futbolistas Santisteban, Zárraga y Domínguez.

Como en la película “Casablanca”, con el “Tócala otra vez, Sam” me complaciste recordando cómo ese sueldo te permitió disfrutar a lo grande en Madrid, en especial el ambiente cinematográfico con tu amigo Frank Braña, mi paisano allandés convertido en un histórico de los spaghetti-westerns con más de 170 películas.

Me gusta recordarte por el episodio ocurrido en Alemania, en el que tú y el polifacético Miguel de la Cuadra Salcedo, otro de tus camaradas del alma, acabasteis en una comisaría acusados de asesinato. Ambos, olímpicos en Roma 60 y compañeros de atletismo en el Real Madrid, recuperasteis la libertad tras la investigación sobre los anteriores propietarios del coche de segunda mano que acababais de comprar en Alemania.

Tu fallecimiento me sorprende sin tiempo para hacerte saber que tu nombre brilla en uno de los capítulos del libro “Bibliotecas itinerantes”, que la biblioteca de Nueva York alberga en sus estanterías desde principios de 2021. La biblioteca itinerante del Centro de Estudios Olímpicos de la Universidad de Oviedo aporta uno de los diez capítulos relativos a bibliotecas itinerantes de cinco países: Argentina, Brasil, México, Portugal y España.

Lamento tanto tu muerte. La noticia es aún más dura porque me pilla fuera de Asturias. Sé que te has ido sin sufrir, con el cariño y el cuidado que Tita siempre te ha procurado.

Aquellas carcajadas aseguradas en cada uno de nuestros encuentros se han convertido hoy en lágrimas sin consuelo por perderte. Siempre estarás en mi corazón.

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