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Eloy Méndez

Pase al hueco

Eloy Méndez

A la altura del Sporting

El once de Gallego y la incapacidad para marcar en Castalia

David Gallego estuvo ayer a la altura deportiva e institucional que se le debe exigir a cualquier entrenador del Sporting, un club que lleva décadas formando y educando a chavales para que sean buenos futbolistas y mejores personas, que diría el clásico. El once que eligió para enfrentarse al Castellón hizo justicia con los que tuvieron que dar la cara, con bastante éxito por cierto, en las semanas del oprobio. Y también sirvió para mandar un mensaje claro y directo a quienes no supieron comportarse fuera del campo, que no son todos los contagiados sino algunos. Los sancionados, si finalmente los hay, deberían pedir perdón a la afición y no enredarse en argumentos de cortos vuelos.

No hizo nada el equipo rojiblanco en Castalia distinto a lo firmado en anteriores jornadas, salvo errar más de la cuenta ante la portería rival. Tuvo dos claras Djurdjevic, pero las arruinaron la mala ejecución, en un caso, y el pésimo criterio arbitral, en otro. Aunque la gran oportunidad para la reacción estuvo en las botas de Carmona, que falló un penalti lanzado con el mismo vigor que emplea en su desempeño. Alguien debería explicar por qué, cuando salta al césped, sigue asumiendo casi todas las jugadas a balón parado, con nulo éxito y, sobre todo, por qué se le permite adueñarse de penas máximas en una temporada en la que, literalmente, no ha dado pie con bola. Si imperasen exclusivamente los condicionantes futbolísticos, su continuidad en verano sería difícil de explicar.

Siempre quedará la duda de lo que hubiera pasado en caso de acierto del balear. Y también quedará la incógnita de si Christian Joel pudo hacer algo más en el segundo tanto local. Por lo demás, lo de la Plana ya es pasado. Prietas las filas e intacto el objetivo.

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