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Eloy Méndez

Pase al hueco

Eloy Méndez

La opinión sobre el Leganés-Sporting: Empatar ya no es opción

Un equipo reservón y la obligación de salir a ganar en adelante

Que el discurso de David Gallego permanezca jornada tras jornada tan inalterable como un paquete de verduras en un congelador no quiere decir que el Sporting no haya cambiado de un tiempo a esta parte. Al equipo se le ha encendido el piloto de la gasolina y no se atisba en la carretera ninguna señal que indique un lugar de repostaje. Eso le obliga inevitablemente a incrementar el espíritu reservón que ha paseado por los campos de España desde que empezó la temporada, acertado a tenor de la plantilla cuando las fuerzas acompañaban, pero más que insuficiente en época de urgencias. Ayer, se consiguió el empate que se buscó desde el primer minuto. El problema es que ese camino no es el que conduce a la promoción (quizás sí al Leganés, que tiene 62 puntos).

El duelo de Butarque dejó dos motivos para la esperanza y otros dos para la preocupación. Lo bueno es que el Sporting demostró que sigue sabiendo sufrir como los romanos en Heraclea gracias a una defensa que raramente presenta grietas (la notable labor de Borja López vuelve a generar preguntas sobre su larga suplencia de los últimos meses) y que se aprecia en casi todos los jugadores el mismo nivel de compromiso (no de rendimiento) que en los momentos de gloria. Y lo malo es que, sofocado el fuego abrasador de Djurdjevic tras su aventura internacional por Montenegro, nadie es capaz si quiera de provocar una chispa que permita ganar los partidos; y que Pedro Díaz no es ni la sombra de lo que era antes de su renovación: salió, perdió cada balón que recibió, sumó una rigurosa quinta amarilla y se fue.

No toca ahora rasgarse las vestiduras sino abrazar la única verdad: quedan cinco jornadas y a Primera sólo subirán los que salgan a ganar. Ahora sí, ya no hay otra opción.

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