Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Fernando Canellada

Atilano, con el Oviedo

Sobre el espíritu del exjugador para que los azules mantengan la esperanza hasta el final

“Hay que creer hasta el último minuto». La expresión, que bien podría ser de Atilano Rodríguez, sacerdote de Cangas del Narcea y obispo de Sigüenza, corresponde al exfutbolista sierense Atilano Agüeria. Asturias cuenta con estos dos “Atilanos” que sobresalen con nombre propio. Ante la trascendental jornada para el Oviedo invitan a la esperanza las palabras de Atilano el laico, hoy ya retirado del fútbol y del Ayuntamiento de Siero. Además de ser un héroe eterno para el oviedismo por su gol al Mirandés que propició el ascenso azul en 1979, es un ídolo en Infiesto, donde terminó su carrera deportiva.

Siempre sentado en la misma esquina del vestuario de La Cueva, Tili, Tilano, era un todoterreno imparable en la Piloñesa, a la que había llegado del Langreo con su colega Manzano, autor del otro gol al Mirandés aunque menos trascendental por tratarse del empate.

Líder natural, bravo, duro y entusiasta, con una voz aflautada que despistaba al contrario, impresionaba por su fortaleza, su pundonor y su pegada. Algo que le asemejaba a Puskas o a Rafael Biempica. Eficaz y resolutivo forma parte de una generación que protagonizó una época gloriosa del mejor fútbol asturiano.

Así como el barcelonista Paulino Alcántara se encumbró en 1920 con la selección española al romper la red en un gol contra Francia, así también quedó para la historia el gol de Atilano en Miranda, pero su fútbol dejó muchos más. Aún se recuerda, con humor y deportividad, un partido en Nava en el que, con su potencia habitual y más genio que de costumbre, golpeó duro y reventó el balón. «Jugador total y excepcional persona», lo define Ángel Cueto Noriega, presidente de la Piloñesa en su tiempo. Sirva de nuevo, y una temporada más, el aliento de Atilano, un sierense con el fútbol en la sangre, para que el Oviedo y su afición mantengan la confianza hasta el último minuto. Y más allá.

Compartir el artículo

stats