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Pablo González

En territorio comanche

Pablo González

La opinión sobre el Oviedo y el Sporting: Palancas y palanquetas

Si algo o alguien está sorprendido en el "fúrgol" del ruedo ibérico este verano es el Barça: un club arruinado que está haciendo un equipo a golpe de chequera, mientras que azules y rojiblancos buscan la complicidad de Tebas y Rubiales

Joan Laporta.

Si algo o alguien está sorprendido en el "fúrgol" del ruedo ibérico este verano es el Barça: un club arruinado que está haciendo un equipo a golpe de chequera. Ya se verá si de quilates o de conjunción de estrellas venidas a menos. La apuesta pasa por acelerar para tratar de pagar la deuda a base de éxitos. El plan de Laporta –ojo, lo mismo que hizo en sus últimos tiempos Bartomeu– es pisar a fondo el acelerador a ver qué sale. Ya saben, queridos amiguitos y amiguitas, o puerta grande o enfermería, o el Ferrari se pone a 280 y los pasa todos o se queda en el primer bache de las obras del faraónico (por la duración de los trabajos) tercer carril, pongamos por caso, de nuestra "Y".

Es lo que tiene tener eso que ahora llaman "palancas", y que en otros tiempos no era otra cosa que una barra de hierro con la que reventar la caja de caudales del abuelo para seguir pegándose la vida padre. Eufemismos para evitar hablar de la venta del patrimonio de la entidad y tal y tal y tal. Mientras, en la madreñina astur los dos grandes andan de reuniones con la Federación y LaLiga para presentar sus respetos a los dos capos del balón nacional.

En otra época, el Sporting estaba a partir un piñón con Tebas y, por lo tanto, no era muy bien visto por el honrado Rubiales. En el caso del Oviedo la situación era a la inversa. Pero con la llegada de los nuevos tiempos, que manejan horario de DF, hay que empezar de cero. Tener palancas como las de Laporta está bien, pero no está de más tener el número de celular de estos dos muchachos y, sobre todo, que cojan el teléfono cuando suena, ¿oyisti, güey?

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