17 de marzo de 2017
17.03.2017
Nuevos retos en la industria alimentaria

Capsa lanza un desafío a su competencia y suprime los aditivos en sus productos

17.03.2017 | 01:36
José Armando Tellado (izquierda) y Juan Povedano, ayer, en la sede de Capsa y Clas en Granda.

La compañía industrial láctea asturiana Capsa ha planteado un desafío a todos sus competidores con la reformulación de toda su gama de productos de la marca Central Lechera Asturiana, que han pasado a ser elaborados con la exclusión de todo tipo de aditivos. La compañía culmina así dos años de investigación y un elevado presupuesto inversor -que no fue desvelado por la empresa, aunque lo calificó de "millonario"- para lograr que toda su gama de leches y de derivados lácteos prescinda de todo tipo de colorantes, aromatizantes, potenciadores de sabor, emulgentes, estabilizantes, conservantes artificiales, espesantes y otros ingredientes (caso del calcio añadido con sales minerales) que son habituales en la industria alimentaria para mejorar la textura, la presentación visual y el sabor, y para garantizar un prolongado periodo de conservación de los productos y reforzar algunas propiedades.

Según los responsables de la compañía, filial de Central Lechera Asturiana (Clas) y participada de forma minoritaria por Liberbank y Caja Rural de Asturias, se trata del primer caso del que el grupo tenga noticia en el que una compañía del sector lácteo internacional prescinde para todas sus fabricaciones y elaboraciones de todo tipo de aditivos, ingredientes no naturales y los componentes referenciados con la denominación "E-s" que son habituales en los alimentos procesados.

Con esta apuesta estratégica, Capsa, que es el segundo grupo lácteo más importante de los que operan en España y el líder de los de capital nacional, lanza un órdago a sus competidores con una propuesta inédita para todo el surtido de elaboraciones que comercializa con su primera marca: la enseña Central Lechera Asturiana.

Con este movimiento, el grupo plantea una nuevo ámbito de competencia recurriendo a un territorio cualitativo que, por tener fuertes barreras de entrada (la necesidad de largos y costosos procesos de innovación y de desarrollo), dificultará que sus rivales puedan replicar a esta acción con una rápida respuesta.

La marca Central Lechera Asturiana es líder en leche, con un cuota de mercado del 12,9%, según Nielsen, casi el doble que la segunda referencia nacional; y también en mantequilla y nata, con cuotas de venta del 20%, entre dos y cuatro veces la participación en el mercado del siguiente operador en ambos categorías. En otros derivados (batidos, bebidas lácteas, postres, yogures, salsas con componente lácteo, quesos y otros) su posición es menos relevante.

La marca Central Lechera Asturiana emprendió la reformulación de todos sus productos hace más de dos años, cuando en el verano de 2014 comenzó a comercializar los yogures 100% naturales. Ahora esta estrategia de diferenciación la ha extendido al 98% de todas sus fabricaciones. Para el 2% restante de sus productos, en los que se enfrenta a mayores dificultades para resolver las exigencias del consumidor sin recurrir a aditivos no naturales aunque autorizados, la compañía se plantea suprimirlos de su cartera comercial, salvo aquellos casos en los que pueda recurrir a una doble propuesta: mantener la fórmula convencional (pero avisando al consumidor de que no es 100% natural) y ofrecer de forma simultánea en los lineales de frío una variedad alternativa totalmente natural con exigencia de refrigeración. Los que no cumplan estas condiciones serán dados de baja.

La compañía no quiso precisar el coste de la operación, aunque el director general de Capsa, José Armando Tellado, aseguró que le supondrá a la empresa "muchos millones", aunque este coste no lo repercutirá en el precio y la asumirá con cargo a sus márgenes y resultados. El grupo confía en compensar la merma de beneficios por unidad de producto con una ganancia adicional de cuota de mercado.

El mayor coste deriva del esfuerzo inversor realizado durante los dos años de investigación empleados en resolver el desafío tecnológico de lograr productos lácteos industriales 100% naturales; la carestía adicional que supone la fabricación sólo con componentes naturales y la gestión más costosa de unas elaboraciones que van a tener una caducidad menos prolongada: el algún caso bajará de seis a cuatro meses de vigencia.

"Éste es un camino sin marcha atrás", declaró ayer Tellado, quien presentó la nueva estrategia con el responsable de marketing del grupo, Juan Povedano.

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