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Las "mordidas" andaluzas de UGT

Un extrabajador del sindicato relata las supuestas prácticas de la central para desviar el dinero de los cursos

Roberto Macías.

La sesión de ayer en la Junta se abrió con el testimonio de Roberto Macías, ex trabajador de la central de compras de UGT en Andalucía e integrante de la Plataforma por la Honestidad. Macías denunció ante la Oficina Europea Antifraude (OLAF) el presunto desvío de fondos de formación para financiar la estructura de UGT y regalos (como bolsos de viaje, bolígrafos de plata o relojes) a los miembros del sindicato. "Soy testigo y me consta que UGT de Andalucía, al menos desde 2006, creó una realidad contable paralela para justificar ayudas mediante artificios financieros", señaló ayer ante la comisión Macías, que relató que el "modus operandi en el maquillaje contable para justificar cualquier subvención era siempre el mismo: conceptos muy genéricos para así colar cualquier gasto". Además añadió que ese proceder se extendió "al menos a UGT de Asturias, Extremadura y Baleares".

El ex trabajador del sindicato señaló que el presunto desvío de dinero público de los cursos se hacía en UGT de Andalucía mediante dos prácticas que denominó como "mordidas y botes". "En el primer caso era lo que ellos denominaban elegantemente como rápeles o comisiones, que no son más que un impuesto de tipo revolucionario que debían pagar los proveedores del sindicato para establecer una relación de confianza, porque esos descuentos que no aparecían en las facturas se los quedaba el sindicato", señaló Macías, que añadió que los "botes" están vinculados "con alquileres ficticios de locales y equipos para los cursos" que generaban un fondo que luego financiaba otros gastos del sindicato. "La desfachatez máxima fue la informatización del fraude, porque en 2010 UGT encargó un software para la gestión de botes y rápeles", aseguró Macías, que añadió que "hasta ese nivel llegaba el sentimiento de impunidad".

La diputada del PSOE Nuria Devesa y el de IU Ovidio Zapico preguntaron a Macías si tenía algún conocimiento directo de la situación en Asturias y el ex trabajador de UGT de Andalucía reconoció que se limitaba a la lectura de los autos judiciales sobre el caso de los cursos de UGT Asturias.

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