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La crisis del covid-19 eleva el paro juvenil al 40% en Asturias

Los menores de 25 años, grandes damnificados por los despidos al acceder menos a los ERTE

Los anticuerpos tras pasar la covid al menos duran 7 meses

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Cuatro de cada diez jóvenes asturianos que están en el mercado laboral no consiguen trabajo, según refleja la última entrega de la Encuesta de Población Activa (EPA). Sus resultados corroboran que el colectivo juvenil vuelve a ser en esta crisis damnificado principal de la destrucción de empleo y que los mecanismos de protección desplegados para contenerla no están llegando a los trabajadores de menor edad en la misma medida que al resto.

La EPA correspondiente al tercer trimestre de 2020 muestra que en todo el país se ha producido una escalada del paro juvenil, entiendo por tal el que afecta a los menores de 25 años. La tasa de desempleo en ese tramo de edad ha pasado en un año en España del 31,7% al 40,4% y en comunidades como Canarias y Andalucía está por encima del 50%. Asturias (40%) se alinea con la tasa media nacional después de un aumento de casi doce puntos desde el verano de 2019. El mapa del paro juvenil retrata un panorama con una sola región por debajo del 30% de paro (Navarra) y en general con índices impropios de un país desarrollado y muy superiores a los promedios europeos. El pasado agosto, último dato disponible, el nivel de paro de los jóvenes españoles (entonces del 43,9%) más que duplicó la media comunitaria (17,6%) y rebasó los observados en Grecia (36,3%) e Italia (32,1%), países con los que España suele compartir las primeras posiciones europeas en ese indicador laboral.

La crisis del covid-19 eleva el paro juvenil al 40% en Asturias

A la vez que la tasa de paro de los jóvenes asturianos sube del 28% al 40%, la de los mayores de 25 años se mantiene por debajo del 14%. Más datos que ilustran el impacto de la crisis en los trabajadores de menor edad: el número de parados jóvenes (7.600 en el tercer trimestre) se ha disparado el 38% en doce meses, mientras en el resto de grupos de edad permanecía estable e incluso disminuye.

Tales resultados confirman la vulnerabilidad que en situaciones de crisis presenta el empleo joven, a menudo con altísimos niveles de contratación temporal y en sectores terciarios que han estado muy expuestos a los impactos económicos del covid-19. La escalada del paro juvenil revela asimismo que medidas como los expedientes temporales de regulación de empleo (ERTE), que han logrado contener las tasas de desempleo entre los trabajadores con más edad, no alcanzan del mismo modo a los jóvenes, perjudicados por el final abrupto de muchos contratos eventuales y por la merma de la oferta de trabajo estacional durante el verano.

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