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La tecnología asturiana de centrales verdes se expande

El ciclo higroscópico desarrollado por Imasa es referente en plantas de biomasa y se está aplicando en otros sectores

Técnicos de Imasa en la central de biomasa de Palenciana, en Córdoba.

Técnicos de Imasa en la central de biomasa de Palenciana, en Córdoba.

La compañía de ingeniería asturiana Imasa cerró anteayer una alianza con Navantia para fabricar componentes y comercializar su tecnología de ciclo higroscópico para centrales de generación eléctrica. Es un paso más en la expansión de este procedimiento “made in Asturias” que ya es un referente en centrales de biomasa y que se está expandiendo a otras centrales de generación renovable como termosolares y también a plantas de aprovechamiento de residuos, cogeneraciones, térmicas convencionales y ciclos combinados.

El ciclo higroscópico (HCT) fue inventado por el ingeniero Javier Rubio Serrano, que lo desarrolló como director de Imasa Technologies, la filial del grupo asturiano que surgió como una “spin off” centrada en la investigación, el desarrollo e implementación de tecnologías ligadas a la generación de energía.

El ciclo higroscópico es una evolución del ciclo de Rankine, que se utiliza desde el siglo XIX para la generación de energía en centrales termoeléctricas como las de carbón de Asturias. En ellas por un lado hay un foco caliente, tradicionalmente una caldera, donde se transforma el agua en vapor, y por otro un foco frío, tradicionalmente un condensador con grandes torres de refrigeración, donde el vapor se vuelve a condensar en forma de agua para poder volver a introducirlo en la caldera. Entre los dos focos se coloca la turbina, que gira por la acción del vapor y mueve un generador que produce la electricidad. El ciclo higroscópico desarrollado por Imasa es una evolución de ese ciclo Rankine, pero el proceso de refrigeración es en seco. Mediante un absorvedor se pone en contacto el vapor a condensar con una corriente de compuestos (aditivos químicos y sales inorgánicas) que incrementan la temperatura de condensación para la misma presión. Eso permite utilizar sencillos ventiladores para evacuar la energía de condensación y no grandes torres de refrigeración que consumen gran cantidad de agua o aerocondensadores muy costosos y voluminosos.

Menos agua y CO2

Las ventajas de esta tecnología asturiana son, según sus impulsores, la reducción o eliminación del consumo de agua de refrigeración –lo que reduce el impacto ambiental y amplía las posibilidades de ubicación de las centrales– y la disminución de las emisiones de CO2 y otros gases. Además, mejora el rendimiento eléctrico neto y aumenta la vida de la planta, la fiabilidad y la disponibilidad, con la consiguiente reducción de costes de puesta en marcha, operación y mantenimiento.

El ciclo higroscópico fue aplicado inicialmente en dos centrales de biomasa de la compañía Oleícola El Tejar en Córdoba, “donde llevamos cuatro años de éxito”, destacó Francisco Javier Cobos, director de Desarrollo de Tecnología de Imasa.

La tecnología está en el diseño básico de casi todos los proyectos de centrales de biomasa que hay en estos momentos en Asturias (como el de Greenalia en la ZALIA de Gijón o el de hibridación de la central térmica de carbón de Hunosa en La Pereda) y en muchos de los más importantes de España. Es un referente el centrales de biomasa y, además, el ciclo ha dado el salto a otras áreas y se está aplicando, por ejemplo, en el proyecto que EDP e Industrias Doy tienen para el aprovechamiento energético de los gases de la fábrica de coque de Trubia.

Cobos explicó que la tecnología HCT se está incorporando a otras aplicaciones no meramente energéticas, como la industria alimentaria, y además tiene un gran desarrollo en los campos de la energía termosolar, del aprovechamiento de los residuos y de la cogeneración, y ayuda al desarrollo de tecnologías como el hidrógeno, el almacenamiento de energía por aire líquido u otros procesos industriales. Una expansión que ahora se apoyará en la potencia de la planta de turbinas que la compañía estatal Navantia tienen en Ferrol, donde se hará fabricación, montaje, pruebas y mantenimiento.

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