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Alta tensión en las empresas asturianas, que auguran problemas por el coste de la luz

La construcción alerta de que hay compañías que plantean ya parar obras por los precios, mientras que la industria es algo más optimista

Antonio Suárez saluda a Derrick Rossi. | Irma Collín

Alta tensión empresarial por un final de año que se ha torcido. La espectacular subida que están registrando las materias primas y el elevadísimo coste de la energía está provocando ya que muchas compañías comiencen a ver el horizonte –que hasta ahora estaba bastante despejado– con bastantes nubarrones. Todo después de haber logrado sacudirse la crisis provocada por la pandemia con soltura, gracias a un espectacular incremento de la demanda. Ya no. Ahora las previsiones han cambiado. La demanda sigue al alza, pero hay amenazas muy serias. Así lo manifestaron ayer en el vestíbulo del hotel de la Reconquista –minutos antes de la gala de entrega de los Premios “Princesa de Asturias”– empresarios y economistas asturianos o ligados directamente con la región. Cunde la intranquilidad.

Ese estado de tensión, que amenaza con electrocutar una recuperación que se preveía contundente, lo resumió de forma certera la presidenta de la FADE, María Calvo: “Estamos en una situación extraña. Está aumentando la facturación, pero no eso no está viniendo acompañado de un incremento de la rentabilidad”. Las previsiones no son buenas. “Tenemos un escenario para el año que viene en el que no es previsible que las cosas mejoren tampoco. Todas las previsiones dicen que la inflación va a seguir aumentando y eso nos va a poner en una situación complicada”, dijo.

María Calvo | Irma Collín

María Calvo | Irma Collín

Hay sectores que están sufriendo más que otros. El de la construcción es, por lo que se desprende de las palabras del presidente de la patronal CAC-Asprocon, Joel García, uno de los que peor lo está pasando. “Sigue habiendo actividad, hay obra, pero la subida de los precios de las materias primas roza ya el 22% de media y nos puede llevar a la parálisis. Hasta ahora hemos aguantado, pero vamos a tener que empezar a echar números porque la cosa se está poniendo cada vez más fea. En las empresas ya estamos planteando parar. No queda otra”, señaló.

En la industria también hay preocupación. Aunque algo menos. El empresario Daniel Alonso, de Windar Renovables, asegura que “el tema de la energía es coyuntural, pero hay que ser optimistas. Sería mucho peor no tener clientes que el hecho de que los costes aumenten. Asturias es una región donde ha afectado menos la pandemia, y todos los sectores de la región tienen carga de trabajo. Y eso es lo importante”.

Otra compañía que está cargada de trabajo es la ingeniería TSK. Su presidente, Sabino García Vallina, asegura que “a nosotros nos machaca mucho lo que está pasando en el transporte y la logística, se ha desbordado totalmente el precio de los contenedores, que pasaron de los 1.500 euros a 15.000”. Aun así, asegura que sus perspectivas, TSK tiene una cartera de trabajos por valor de mil millones, son buenas. Ahora están próximos a firmar varios contratos en México, adelantó.

Pedro Luis Fernández, presidente de General de Alquiler de Maquinaria (GAM), añadió que “una inflación tan alta puede comprometer el próximo trimestre y el inicio de 2022. En el sector de la maquinaria se está recuperando la demanda, hacía años que no veíamos tanta, pero nos cuesta dar servicio por la escasez de equipos. Empieza a ser un problema”. Por último, Gregorio Rabanal, presidente de Hunosa, señaló que la decisión de convertir a la compañía pública en un gestor de electricidad público “es una cuestión que depende de las administraciones”. Y señaló que el proyecto para “hibridar” la planta térmica de La Pereda (Mieres) –para que pueda operar también con biomasa– está ya en sus últimas fases medioambientales.

Clara Cimas  y Daniel Alonso.

Clara Cimas y Daniel Alonso.

También el transporte está afectado por el aumento de los costes, en su caso el de los combustibles. Jacobo Cosmen, presidente de Alsa, dijo que “ese coste es algo que, a futuro, miramos con preocupación, buscando mecanismos para que esa incertidumbre se pueda reducir”. También aseguró que la propuesta del Gobierno para cobrar un peaje por el uso de las autopistas podría conllevar –en función del sistema que se utilice finalmente– un aumento en el precio de los billetes. “Hay que repercutir los costes que tiene dar ese servicio”, señaló.

En el sector agroalimentario también había preocupación. Pero contenida. Por ejemplo, el presidente de Reny Picot, Francisco Rodríguez, dijo que “este es un periodo de cambio de coyuntura más, hemos pasado más veces por esta situación, para mí no es nueva. Hay que adaptarse a las nuevas circunstancias, absorber si podemos esta subida de los costes y remar en la marejada”. Mientras que el empresario asturmexicano, Antonio Suárez, de Grupomar, y que lleva una docena de barcos ya encargados a los astilleros asturianos para su flota, explicó que “las materias primas están subiendo de una forma desorbitante y eso nos va a llevar a tener un gasto público muy alto. Las repercusiones pueden ser muy grandes. En nuestra empresa, por ejemplo, el precio de la hoja de lata ha subido en un 90%, eso tenemos que repercutirlo en el precio”.

A las oficinas de la Cámara de Comercio llaman cada día más empresarios preocupados por el precio de las materias primas y de la energía. El presidente de la cámara ovetense, Carlos Paniceres, asegura que “hay mucha preocupación, además no es un problema coyuntural, es estructural. La inflación ha venido para quedarse, esta misma semana un empresario de Tineo me decía que ha pasado de pagar la madera de 300 euros a 1.500”. Mientras que el líder de la gijonesa, Félix Baragaño, agregó que “sorpresivamente, porque nadie lo preveía, nos estamos encontrando con una escasez de materias primas y de contenedores que está siendo un problema gravísimo para los puertos. Todo eso nos ha llevado a estar otra vez en una situación de incertidumbre”.

Mucho más optimista, Pablo Junceda, director general del banco Sabadell Herrero, señaló que “ahora toca la recuperación. La realidad de los números es que la economía va a tener el año que viene vientos de cola muy fuertes. Si somos capaces de orientarlos bien esto pinta bastante bien”. En una línea muy similar, Mauro Guillén, decano de la escuela de negocios de la prestigiosa universidad de Cambridge aseguró que “hay razones para ser optimistas. La situación sería mucho peor si, por ejemplo, tuviéramos los tipos de interés altos y también la inflación. El alto coste de la energía ha sido una desventaja histórica para la empresa española y ahora está pegando muy duro. Soy muy optimista porque salimos de un posible colapso de la economía”.

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