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Antonio Garamendi Lecanda Presidente de la patronal CEOE

“El cambio del sistema eléctrico debe dar un apoyo explícito a la industria”

“Los anuncios de que se va a derogar la reforma laboral no son buenos, primero hay que negociar”

Antonio Garamendi, ayer en Oviedo. | Irma Collín

Antonio Garamendi (Vizcaya, 1958) es el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), y uno de los habituales a la cita con los `premios “Princesa de Asturias”. En el vestíbulo del Hotel de la Reconquista el empresario vasco repartió saludos y charla con sus colegas asturianos, con varias preocupaciones comunes: el precio de la luz y la escasez de materias primas. En las siguientes líneas reflexiona sobre estos temas.

–El precio de las materias primas parece descontrolado ¿qué efectos está teniendo sobre la actividad de las empresas?

–Estamos en un momento preocupante, vamos a ver cómo se enfoca. Pero la escasez de materias primas ya está teniendo importantes efectos sobre el sector del automóvil, también sobre la construcción o incluso en el campo donde se han dado importantes incrementos del precio del aceite, por ejemplo. Dentro de ese paquete está el tema de la energía... Pienso que este puede ser un tema coyuntural, pero tenemos que estar muy encima y el mundo empresarial está preocupado. Lógicamente.

–¿Qué le parecen las medidas que se están tomando para intentar frenar el coste energético?

–Ahora es cuando se está negociando, los consumidores están planteando el problema, el sector eléctrico también. Estamos en un momento de ver por dónde van los tiros. Tiene que haber dos condiciones. Una es un apoyo explícito a la industria, eso es clave. El 20% del PIB tiene que ser industrial. También tiene que haber una estabilidad regulatoria, una seguridad jurídica y claridad en la norma. Tenemos un modelo energético que habría que revisar. En Francia el 70% de la energía es nuclear, aquí ya no. Aquí, en cambio, hemos cerrado Zorita y vamos a cerrar Garoña (dos plantas nucleares). Aquí también hemos cerrado quince plantas térmicas, algo que a Asturias le ha afectado especialmente, mientras que en Alemania han abierto una nueva hace solo ocho meses. Esa es la realidad. Habrá que hablar en Europa qué es lo que pasa.

–¿Les molesta que no haya una mayor contundencia desde Europa sobre el asunto de la luz?

–Cada país está gestionando este asunto por sí mismo.

–¿Pueden seguir produciéndose cierres y parones en la producción?

–Vamos a ver. Estamos en pleno proceso de negociación y de momento eso es lo que hay.

–Han llegado a muchos acuerdos con el Gobierno y los sindicatos, excepto para la subida del salario mínimo ¿puede hacer mella eso en las negociaciones que quedan por delante?

–Hemos llegado a 12 pactos y hay uno que hemos dicho que no nos parecía que era el momento. Sin embargo, hemos pactado la ley del teletrabajo, la de dependencia, la de los “riders” (repartidores), seis acuerdos de ERTE... más luego todo el trabajo que hemos hecho con los préstamos ICO, con las ayudas directas... Ahora tenemos por delante la reforma laboral, nos sentaremos y trabajaremos sobre ello. Si las cosas son razonables diremos que sí, y si son menos razonables diremos que nosotros no nos apuntamos a ese acuerdo.

–El empeño del Gobierno es el de derogar la reforma laboral.

–Si es así no nos apuntaremos al acuerdo. Todos esos anuncios no son nada buenos, la cuestión es sentarse para ver si podemos mejorar las cosas. Soy vicepresidente de la patronal europea y sé perfectamente que Europa no está pidiendo la contrarreforma laboral que el Gobierno dice. La UE dice que tenemos que ver cómo podemos llegar a niveles de temporalidad similares a Europa y que tenemos que ver cómo cambiamos el sistema formativo para acabar con el paro juvenil.

–Otra negociación por cerrar es la de las pensiones.

–Hemos firmado ya la primera parte del acuerdo y queda la segunda. Hay cuestiones que no compartimos como esa especie de fondo público privado que quiere hacer el ministro, pensamos que atenta contra la competencia. Pero la mesa todavía está comenzando.

–¿Cómo ve el estado de salud de la empresa asturiana?

–Aquí la industria tiene muchísima importancia por tanto hay que apoyar mucho al sector regional. Ahora, he leído una locura y es que, por lo visto, no se puede tener vacas (cuadras) a menos de 500 metros de las casas. Esas son políticas de laboratorio, es no enterarse de lo que pasa en Asturias. Es hablar del campo y querer arrasarlo. Por lo tanto, lo que pido es rigor y que las cosas se hagan con cabeza.

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