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Vivienda

La subida del precio de la vivienda tras la pandemia lastra la rentabilidad del alquiler

El retorno medio que obtienen los propietarios se reduce al 5,9% en los inmuebles de segunda mano y al 5% en los pisos nuevos

Una mujer mira las ofertas de una inmobiliaria en Alicante.

La pandemia también ha afectado a la rentabilidad que obtienen los inversores que deciden comprar una casa para sacarla al mercado del alquiler. El considerable incremento de la demanda de viviendas en propiedad que se ha registrado tras los meses de confinamiento del año pasado ha provocado una considerable subida de los precios del metro cuadrado, lo que ha elevado la cantidad necesaria para invertir, al tiempo que ha reducido el volumen de clientes potenciales en el segmento del alquiler.

El resultado es que la rentabilidad media de este negocio, que encadenaba varios años de incrementos en la provincia, se ha resentido y ha empezado a retroceder, especialmente entre aquellos que apuestan por comprar pisos de segunda mano, los que suelen ofrecer mejores réditos al ser también más baratos.

Así lo destaca el último informe realizado por la tasadora alicantina Euroval y su Instituto de Análisis Inmobiliario (Instai), que, además, prevé que al menos a corto plazo las ganancias de los arrendadores seguirán cayendo.

En el caso de los inversores que optan por comprar pisos de obra nueva, Euroval calcula que el retorno anual que conseguirán los compradores a través del alquiler se ha reducido del 5,1% al 5%, una caída muy suave, pero que trunca la tendencia anterior.

Un cálculo que la tasadora alicantina realiza teniendo en cuenta que el precio medio de este tipo de viviendas en la provincia se sitúa en 240.474 euros -un 8% más que hace un año-, mientras que los ingresos por su arrendamiento alcanzan los 11.700 euros anuales (975 euros al mes).

El golpe ha sido mayor en el caso de los que apuestan por comprar viviendas de segunda mano, donde la rentabilidad anual desciende del 6,5% al 5,9%. En este caso, la inversión necesaria se sitúa en 129.266 euros -un 5% más que el año pasado-, mientras que el retorno anual que puede obtenerse es de unos 7.800 euros (650 euros).

La propia tasadora destaca que, a pesar de este mayor retroceso, la inversión en inmuebles usados sigue dando mayores réditos ya que, aunque las rentas que están dispuestos a pagar los inquilinos son más ajustadas en este tipo de inmuebles, el desembolso inicial también es mucho más reducido.

En cuanto a las perspectivas de cara al futuro, el consultor principal de Instai, Gumersindo Ruiz, apunta que "en un contexto de subidas del precio de la vivienda, es comprensible que los precios del alquiler, que en los años previos se han incrementado más rápido que los de venta, tiendan a desacelerarse, impulsando la compresión de sus rentabilidades. Cabe pensar que, al menos en el corto plazo, los precios de compra sigan subiendo y la rentabilidad del alquiler vaya reduciéndose".

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