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La gincana digital de los mayores: arrecian las quejas por la falta de atención presencial en la banca

El cierre de oficinas coge velocidad en Asturias, donde hay 272 sucursales menos que en 2015

Una mujer mayor utilizando un cajero automático. GUSTAVO SANTOS

Esta información ha sido elaborada por Carmen Basteiro (Gijón), Nel Oliveira (Avilés), Miguel A. Gutiérrez (Langreo) y José Luis Salinas (Oviedo).

Sacar el dinero de la pensión cada mes se ha convertido en una carrera de obstáculos para muchos mayores. La gincana la resume Teresa Dopazo, coordinadora de la Plataforma de Pensionistas de Asturias: “Nos obligan a tener una cuenta para que nos ingresen el dinero de la pensión, pero luego los bancos nos ponen horarios difíciles, nos obligan a hacer colas o realizar las operaciones por internet, cuando la mayoría de la gente no tiene esas habilidades”. Indignada, concluye: “Es una vergüenza”.

Parte de los mayores se sienten excluidos y la indignación va en aumento y algunos ya están levantando la voz. La mecha la encendió hace unos días un médico jubilado catalán, Carlos San Juan (78 años), que inició una exitosa recogida de firmas en internet para reclamar a los bancos “un trato más humano”. En Asturias ha encontrado un amplio respaldo. “Muchos no tienen a los hijos para que les ayuden con los trámites, nos están imposibilitando”, señala Dopazo. Tanta repercusión están teniendo las quejas que la ministra de Economía, Nadia Calviño, ha dado un tirón de orejas al sector y le ha exigido nuevas medidas contra la “exclusión financiera”.

A la digitalización de sus servicios, que va a una velocidad feroz, se está uniendo la nueva oleada de cierres de sucursales. Los números son elocuentes. En 2007 se alcanzó el pico máximo de oficinas bancarias en la región: 966. Desde entonces la cuesta se empinó hacia abajo. Y se ha agravado en estos últimos años. En 2015 había 793 sucursales y, mediado 2021, 522. El descenso ha sido vertiginoso: 272 oficinas cerradas en seis años.

Las opiniones recogidas entre los mayores asturianos tienden a la crítica. José Manuel Pérez, langreano de 75 años, no oculta su malestar. “Hay gente mayor que no estamos preparados para esas cosas. Y, además, con teléfonos móviles que tienen funciones muy básicas y no valen para eso de la banca digital. Encima tienes que pedir cita para ir al banco y te dan para cuando quieren ellos. Tarde, mal y nunca, cuando a veces tienes que hacer unas gestiones que urgen. Y al final hay que retrasarlas”. A este langreano le “parece una barbaridad lo que está pasando, muy injusto y un atropello para mucha gente mayor”.

También los hay que se apañan. El gijonés Eloy Alonso tiene 76 años y, caso casi excepcional, se arregla bien con la banca electrónica y los cajeros. Pero matiza a renglón seguido: “Hay muchos paisaninos y muchas paisaninas que no”. Alguna vez, cuando va a la oficina de su entidad bancaria en La Camocha, tiene que echarles una mano. Afirma que su banco, al menos en La Camocha, ya atiende sin cita previa. “Está ganando clientes gracias a eso; hay otras entidades que cerraron la sucursal que tenían aquí o te montan un jaleo para pedir la cita previa”.

En esta ocasión, el problema no va por barrios. Es generalizado. “Es el banco el que nos tiene que ayudar a nosotros y no nosotros a ellos”, clama la avilesina Alma Arias, de 86 años, una de las usuarias damnificadas por la burocracia electrónica. A unos metros, el también avilesino José Luis Inclán, de 65 años critica: “Ahora es todo por internet y me genera algún inconveniente de vez en cuando”, apunta el sexagenario. Una opinión que comparte Severiano Pérez, de 68 años, quien desde su óptica valora la burocracia electrónica como “un lío”. “Sería todo más fácil de forma presencial, pero ahora va todo por internet”, señala Pérez, reconociendo que por el momento “más o menos me voy apañando”. Otra de las afectadas, Josefina Orube, de 74 años, también ve sus trámites bancarios entorpecidos por la insistencia digital: “Podían ser presenciales; todo sería mucho más fácil para la gente mayor”.

Las federaciones de pensionistas de los sindicatos asturianos también están en pie de guerra. “Es un tema por el que estamos muy preocupados y que no solo ocurre con los bancos, también se está dando ya una brecha digital con la Administración”, señala José María Gómez Claro, secretario general de la Federación de Pensionistas de CC OO. Reivindicativo, añade: “No se puede permitir que la banca esté dejando tirada a la gente mayor, este es un tema de primera necesidad que hay que resolver de manera urgente”.

Manuel Francisco Menéndez, secretario general de la Unión de Pensionistas y Jubilados de UGT en Asturias, asegura que “la brecha digital es como una bola de nieve que va aumentando. A nosotros, a la gente mayor, la banca digital nos queda muy lejos. Y otra cosa: no puedes tener a la gente mayor haciendo cola delante de las oficinas como si eso fueran las colas del hambre, la banca tiene que tener más sensibilidad”. También critica las elevadas comisiones que se pagan incluso aquellos que tienen unas pagas más bajas. “Te cobran por todo”, denuncia.

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