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Salas clama contra el cierre de Danone: “Nos vamos a convertir en un geriátrico”

Los vecinos lamentan “desolados” la pérdida de puestos de trabajo porque “es la única industria del concejo, a ver adónde va ahora la gente”

Marisol Fernández y Encarna Arias, en una terraza de Salas. | Luján Palacios

En un Suroccidente aislado por las deficientes infraestructuras, el cese de actividad de la planta de Danone en Salas puede ser el carpetazo definitivo para el concejo: “Esto se va a convertir en un geriátrico, adónde va a ir la poca gente joven que queda, qué van a hacer los que trabajan en la planta”. Es lo que se preguntan los vecinos, “desolados” por lo parece que será el cierre definitivo de la fábrica, si antes no se alcanza otro remedio.

En los corrillos de la capital salense no se habla de otra cosa. Todo el mundo conoce a alguien que trabaje o haya trabajado en la Danone, cuando no son afectados directamente por la decisión de parar la planta. Los que lo sufren en sus carnes prefieren no hablar sobre el asunto. “Veremos qué pasa, estamos muy preocupados y casi vale más no decir nada”, sentencian. Otros, como Encarna Arias y Marisol Fernández, no tienen reparo en mostrar su parecer. “Primero nos quedamos sorprendidos, porque del cierre de la planta se lleva hablando muchos años, pero nadie lo creía. Hasta que llega un día en que vienen a avisar de que se acaba y parece imposible”, señala Fernández. Las dos amigas, de tertulia bajo un sol de justicia en la villa, no auguran nada bueno si ese cierre se lleva a cabo como se ha anunciado. “Salas se vuelve un geriátrico; aquí solo hay negocios de la madera y servicios, pero una industria potente, ninguna. Es un desastre para muchas familias y para el pueblo en general”, sostienen las vecinas. Porque se les hace muy difícil pensar en el futuro de “muchos jóvenes que apostaron por la fábrica, algunos de ellos entraron hace poco con contratos relevo… adónde van a ir a criar a sus hijos, si muchos están pagando el piso”, lamentan.

Teresa de Aspe, en su negocio de los Carajitos del Profesor. | Luján Palacios

En Salas de hecho muchas familias se formaron en torno a la fábrica, y un cierre ahora repercutirá de forma masiva en toda la economía local. “Si la gente se queda sin trabajo, todo se muere poco a poco, es un lastre para el futuro de los jóvenes, se irán los que quedan y no vendrá nadie; imagínate lo que eso supone para los negocios, la puntilla final”, reflexiona Teresa de Aspe en su popular establecimiento de venta de Carajitos del Profesor, otra de las enseñas alimentarias de Salas.

“Ya solo faltaba que nos cerraran precisamente los carajitos”, lamentaba unas mesas más allá con humor sombrío Israel Redondo. “Es que estamos abandonados, en esta parte de Asturias no queda nada más que argayos, cortes de carretera y ahora esto”, indica el vecino, con la esperanza puesta en que la rumorología surta algún efecto. “Dicen que hay alguna fábrica interesada en cogerlo, y eso espero, porque a ver la gente de 40 y 50 años para dónde va ahora”, apunta su compañero Gonzalo López. De momento, la cosa pinta fea. “Quieras que no, esto daba mucha vida al concejo, había muchas excursiones de niños a ver la fábrica, era mucho movimiento diario y ahora, a ver”, señalan, convencidos, como Daniel García, de que “esto es un mazazo, estamos asombrados”.

Paulino Lorences, en un establecimiento de la villa. | Luján Palacios

Otros, como Juan Castro “Willy”, jubilado de Danone hace más de 20 años, tiene claro que “esto es la crónica de una muerte anunciada, lo que pasa no lo queríamos ver”. No en vano, “éramos 137 y ahora apenas 77, la pena son los más jóvenes, que alguno apostó por la fábrica dejando incluso otros trabajos”, sostiene con pena.

Paulino Lorences, popular hostelero salense (fundó el conocido Al Son del Indiano en Malleza) y exconcejal, echa de menos “una apuesta decidida del Ayuntamiento por la atracción de nuevas empresas y proyectos económicos como pasa en otros concejos como Siero; hay suelo industrial y estamos a 35 minutos de Oviedo, no parece imposible”. Y pone sobre la mesa el efecto dominó del declive: “Dentro de poco cerrará el instituto, cada vez hay menos niños, el cierre de Danone es el reflejo de la decadencia de Salas”. Barrunta que el efecto de esta decisión, más allá de lo económico, tendrá también “un efecto emocional; somos un concejo privilegiado, pero muy olvidado”.

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