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Agricultura

La fruta cuesta en el súper un 611% más que lo que cobra el agricultor

Asociaciones denuncian las escandalosas diferencias de precio entre el campo y la distribución en un contexto de gran inflación con elevados precios para los consumidores

El precio de la sandía se ha puesto por las nubes es un ingrediente más para el descontrol de la inflación. Manuel R. Sala

La Unió de Llauradors ha elaborado un estudio en el que se demuestran las escandalosas diferencias existentes en los precios de algunos productos hortofrutícolas desde su salida del campo en origen hasta la llegada a los lineales en destino de la distribución, todo ello en un contexto de una alta inflación motivada en parte por las altas cotizaciones de los alimentos y también de la energía. "No todo es especulación, que la hay también, pero no es menos cierto que las frutas y verduras que se compran a bien de bancal pasan luego por un largo proceso denominado cadena de valor en el que se van incorporando costes que influyen en el precio final", explica Juan López, un exportador de hortalizas. "Es cierto que la sandía ha estado muy cara pero ya ha bajado".

Este exportador apunta, por otro lado, que este año ha habido menos producción, en algunas zona la cosecha se ha reducido en un 25%. Según el INE, el aumento de la inflación provoca este año que una familia media tenga que pagar 600 euros más este año por la cesta de la compra (alimentos) en relación a lo que pagó en 2021.

La organización agraria ha escogido algunos productos hortofrutícolas y ha comparado con datos oficiales su precio en origen en campo, posteriormente en los mercados mayoristas (mercas) e intermediarios y finalmente en la distribución. Los datos revelan que, en ese aumento desorbitado de los alimentos, los productores son los que se llevan la peor parte.

Diferencias entre los precios del agricultor y los del consumidor.

En este sentido, se puede observar que los agricultores no se benefician ni mucho menos en la misma medida que los otros eslabones de la cadena agroalimentaria con unas desigualdades bastante evidentes entre unos y otros. El aumento se produce entre los intermediarios y la distribución.

"Si elegimos uno de los productos de temporada de los que más se ha hablado estas últimas semanas como es la sandía, el productor percibe de media 0,36 €/kg, en la fase de intermediarios llega a los 0,93 €/kg y en la distribución se dispara hasta los 2,20 €/kg, que puede pagar el comprador. La diferencia entre campo y distribución de la sandía es del 611%. Se puede comprobar en estos momentos como algunas cadenas de distribución importantes están lanzando ofertas de sandías que no llegan a los 0,90 €/kg, “lo que pone de manifiesto que conforman los precios a su antojo, hace unas semanas a precio de oro y ahora lo devalúan con ofertas de descuento”, subraya Carles Peris, desde la Unió. Datos que ratifican la denuncia del científico de la Universidad de Alicante, Fernando Maestre, que estos días ha llegado a pagar la sandía en Leipzig más cara que en la provincia, donde la sandía está a pocos kilómetros de los hipermercados.

En melón sucede más de lo mismo. En campo se paga de media a 0,47 €/kg, en la fase de intermediarios a 1,66 €/kg y en la distribución a 1,85 €/kg. La diferencia entre campo y distribución es del 293%.

En cuanto a las naranjas, los productores en una campaña realmente horrorosa han cobrado de media 0,11 €/kg, en el segmento de los intermediarios ha llegado hasta los 0,67 €/kg y en los lineales de la distribución se ha encontrado a una media de 1,49 €/kg. La diferencia entre origen y destino ha sido del 1.298 %.

Esquema de la cadena de valor y aumento de los precios/costes. Información

Una fruta de verano como la nectarina se ha pagado en campo a una media de 0,67 €/kg, en la fase de intermediarios a 1,75 €/kg y en la distribución a 3,44 €/kg. El diferencial entre lo pagado en el campo y lo que abonan los consumidores es de un 412%.

Si comparamos una hortaliza de las más consumidas como la patata, vemos que el agricultor recibe de media 0,34 €/kg, en la parte de los intermediarios no sube demasiado y llega hasta los 0,53 €/kg y donde se dispara es en la distribución con 1,37 €/kg. La consecuencia es un diferencial entre origen y destino de más del 300%. .

Ante esta situación, La Unió propone el establecimiento de procedimientos públicos para el conocimiento y formación de los márgenes comerciales por parte de los diferentes agentes económicos que intervienen en la formación de los precios. También que se instaure un sistema público de elaboración de costes de producción de referencia para los contratos agroalimentarios obligatorios establecidos en la Ley de mejora del funcionamiento de la cadena alimentaria. En este sentido, apuesta por la inclusión de una cláusula en los contratos que permita compartir los beneficios y costes generados en la cadena de valor en beneficio de los productores.

Por otra parte, La Unió propone también una mejor regulación de los mercados, así como vigilar y sancionar las concertaciones de precios por parte de la demanda en perjuicio del agricultor y ganadero.

Recordar que el cultivo con peor rendimiento es el de la naranja. De hecho, casi la totalidad de las 10.000 hectáreas que dejarán de cultivarse o se reconvertirán tienen plantaciones de naranjos. Los precios de la naranja Navel Late se están pagando en las últimas semanas a entre 7 y 12 céntimos, cuando para cubrir los costes no deberían bajar de los 25 céntimos. "Están sacando un tercio de lo que le cuesta la producción, están perdiendo unos 16 céntimos por kilo de naranja, es insostenible", sostiene Andreu, que ha visto como gran parte de su producción de naranja ecológica se ha quedado en el árbol debido a que los cítricos de Egipto y Sudráfica han copado el mercado europeo tras el cierre de Rusia.

Las frutas de temporada, como la sandía, el melón o los melocotones, están, literalmente, a precio de oro. La calima, las lluvias, las heladas y el granizo de la inestable meteorología del final del invierno y esta primavera son los responsables del fuerte descenso de la oferta y, por tanto, del incremento del precio de las frutas y hortalizas de temporada, según las organizaciones agrarias. Frutas como la sandía no se han podido plantar por las constantes lluvias de marzo y de abril, según explican desde Asaja, lo que está provocando que haya una falta de producción evidente. Así, la tendencia alcista de los precios se ha intensificado desde el mes de abril, con subidas registradas de casi un 20% en el caso de la sandía o el melón, con respecto a 2021, dos de las frutas más demandadas en los meses más calurosos del año.

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