España parece incapaz de vivir sin elecciones a la vista, incluso en plena pandemia. Tras las catalanas del pasado 14 de febrero, el país se dirigía a una fase de cierta estabilidad, sin citas con las urnas en casi dos años. Los siguientes comicios en el horizonte, los andaluces, están previstos para finales de 2022. Pero Isabel Díaz Ayuso volvió a agitar este miércoles el tablero. Tras la moción de censura en Murcia anunciada por el PSOE y Cs para desalojar a Fernando López Miras, del PP, la presidenta madrileña, del mismo partido, decidió adelantar. Quiere que los comicios en su comunidad tengan lugar el próximo 4 de mayo. Pero no está claro que vaya a salirse con la suya. El PSOE y Más Madrid reaccionaron al anticipo con rapidez: ambos partidos registraron sus propias mociones de censura, intentando frustrar, y consiguiéndolo en un primer momento, la iniciativa de Ayuso.

No se pueden tramitar mociones de censura cuando se ha disuelto la Asamblea. Tampoco se puede disolver la Asamblea cuando se está tramitando una moción. Son incompatibles. Y aquí es donde empieza el embrollo jurídico. Según el PP, Ayuso firmó el decreto rondando las 12.00, mientras que el PSOE y Más País no registraron sus iniciativas hasta pasadas las 13.00, por lo que prevalecería la convocatoria electoral. Pero los grupos de izquierda rechazan esta tesis. Señalan al artículo 2 de la ley reguladora de la facultad de disolución de la Asamblea de Madrid: “El decreto de disolución se publicará en Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid y entrará en vigor en el momento de su publicación”. Es decir, el anticipo, que se publicará el jueves, no está todavía en vigor, y por lo tanto las mociones de censura continúan adelante. 

Así lo entendió la Mesa del parlamento autonómico, que a primera hora de la tarde, con el apoyo de Cs, admitió a trámite las iniciativas del PSOE y Más Madrid, frustrando, al menos por el momento, el adelanto de Ayuso. Pero la batalla continúa. Los colaboradores de la presidenta autonómica abrieron la puerta a un recurso ante el Tribunal Constitucional: acusaron al presidente de la Asamblea, Juan Trinidad (Cs), de "prevaricación" porque la Mesa se había convocado "de manera irregular, sin tiempo y sin documentación", aprobando acuerdos que "no son válidos". En cualquier caso, se aleja el 4 de mayo como fecha de los comicios.

Vivir “a la madrileña”

“Me he visto obligada a tomar esta decisión por el bien de Madrid y de España, y contra mi voluntad de agotar la legislatura”, dijo Ayuso al anunciar el adelanto. “No me puedo permitir que Madrid se pare ahora. No puedo consentir que todo lo peleado por los madrileños en estos meses se derrumbe. No puedo aceptar que suban los impuestos, que entren a adoctrinar en los colegios, que cierren los comercios y la hostelería o que destruyan el tejido empresarial de Madrid. O que ahora nos impongan cómo pensar o cómo vivir. El daño que se provoca a España no lo quiero también aquí”, añadió. En su estilo habitual, la dirigente del PP, que ha hecho bandera de la bronca permanente con el Gobierno central y las críticas a las restricciones frente al virus a pesar de los pésimos datos de su comunidad, señaló: “Hoy disfrutamos una libertad y unos derechos que no se tienen en toda España. Esta forma de vivir a la madrileña es única”. 

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Según su relato, el anticipo no estaba contemplado en ningún caso, y fue el miedo a que le hicieran a ella lo mismo que a López Miras lo que precipitó todo. Pero Cs dejó claro desde el primer momento que la moción en Murcia, motivada por las sospechas de corrupción en las filas del PP de esa autonomía, no era extrapolable a Madrid, por muy complicada que fuese la relación con Ayuso. Los naranjas, que cargaron contra el adelanto (“es una pésima noticia”, dijo el ya exvicepresidente Ignacio Aguado) sospechan que todo estaba preparado de antemano. Y en el equipo de la presidenta reconocen que ven posibilidades de mantener el poder en la comunidad solo con el apoyo externo de Vox, sin necesidad de una coalición con Cs, un partido que teme a los comicios porque se encuentra en caída libre.