Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Investigación

Valencia exportó una mutación del virus

Los científicos esperan que sirva de ejemplo ante la cepa india

Especialistas y paciente en UCI.

Especialistas y paciente en UCI.

La movilidad del pasado verano y los controles poco severos expandieron por Europa la variante del coronavirus detectada en España en 2020 y que circuló desde Valencia, según concluye una investigación internacional publicada en la revista 'Nature' y realizada por el consorcio español SeqCOVID, liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), junto con la Politécnica Federal de Zurich y la Universidad de Basilea. En la investigación internacional han participado Fernando González Candelas, catedrático de Genética de la Universitat de València e investigador de Fisabio, e Iñaki Comas, del Instituto de Biomedicina de València (IBV) del CSIC.

Los científicos advierten de que es «necesario» encontrar el "equilibrio justo" entre economía y prevención "para evitar cometer los mismos errores en el verano de 2021" y aunque destacan que se ha avanzado mucho en la vacunación, señalan que "nos enfrentamos a variantes como la delta (anteriormente denominada india), que son más transmisibles, especialmente entre los no vacunados y los que solo llevan una dosis". Según la última actualización del Ministerio de Sanidad de la situación epidemiológica de las variantes de SARS-CoV-2 de importancia en la salud pública en España, la variante delta se sitúa ya en torno al 4% de las muestras secuenciadas en la semana del 7 al 13 de junio, por lo que el porcentaje podría ya ser mucho mayor a finales de mes.

El trabajo explica cómo la variante del SARS-CoV-2 detectada inicialmente en España se convirtió en la predominante en varios países europeos durante 2020 hasta que a finales de año fue reemplazada por la variante alfa (B.1.1.7, también conocida como británica), según fuentes de la institución académica.

Esta cepa española, según se documenta en la investigación, surgió a principios del pasado verano en Aragón, donde comenzó la segunda ola de la Covid-19 en España con los contagios entre temporeros de frutas y hortalizas en varias comarcas de Huesca y Lleida. Según lo que averiguaron los científicos, València habría sido el primer lugar donde la variante circuló entre la población local tras los casos iniciales entre los trabajadores agrícolas.

La variante de la que se traza la transmisión es la denominada como 20E.EU1, y su mutación reside en una modificación de la proteína espícula, que es la que permite al SARS-CoV-2 entrar en las células. La investigación se cuestionó por qué, sin que se hubiese hallado evidencia de que esta variación aumenta la transmisibilidad, acabó extendiéndose por una docena de países de Europa.

González Candelas, responsable de la Unidad Mixta de Investigación en Infección y Salud Pública de la Fundación Fisabio-UV, explica que «no es imprescindible que una variante sea más transmisible que otra para acabar imponiéndose en distintos países, así como sobre las acciones que se pueden tomar para limitar su expansión».

La historia evolutiva de esta variante indica que fue la más prevalente en España en julio y agosto de 2020, y que a finales de agosto ya se habían secuenciado muestras en Bélgica, Suiza, Francia, Dinamarca, Reino Unido, Alemania, Letonia, Suecia, Noruega e Italia. En Reino Unido llegó a tener una presencia del 90 %. Además, entre agosto y octubre se detectaron muestras de esta variante en Hong Kong, Australia, Nueva Zelanda y Singapur, probablemente exportadas de Europa.

A mitad de julio, un mes después de hallarse la primera muestra en España, esta variante ya representaba el 80 % de las muestras secuenciadas en el país. Cuatro meses después, ya se encontraba en más del 60 % de las muestras de otros países como Irlanda, Reino Unido o Italia.

Desde grupos vulnerables

La investigación apunta a que las causas de la transmisión por el continente europeo fueron la reactivación de los viajes entre estos países y la falta de continencia y controles más severos para mantener la expansión del virus. «De este trabajo se puede extraer que muchos brotes importantes se dan en los grupos más vulnerables, aquellos que no se pueden proteger igual que el resto», señala Comas, que añade que la prevención en esos grupos "habría evitado por ejemplo la expansión inicial de la variante 20E/EU1". Por otra parte, indica que la movilidad dentro del país y entre países en verano "nos muestra cómo una variante, que de por sí no es transmisible, puede en apenas unos meses hacerse dominante".

El objetivo del Consorcio SeqCOVID-Spain, liderado por el CSIC, es seguir la transmisión y el movimiento del virus a escala nacional, así como conocer las variantes de interés para la salud pública. Desde su constitución se han secuenciado algo más de 17.000 muestras, de ellas 11.000 por el servicio de Fisabio.

Compartir el artículo

stats