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La Guerra de Irak, una confrontación todavía inacabada

La Guerra de Irak, una confrontación todavía inacabada

Se cumplen diez años del inicio de una contienda que arrancó bajo la premisa del argumento falso de la presencia de armas de destrucción masiva, quebró la imagen internacional de EEUU y no ha conseguido estabilizar Irak

19-03-2013TuentiMeneame
La bandera de EEUU, en una estatua de Sadam Hussein.
La bandera de EEUU, en una estatua de Sadam Hussein.. AP.

EFE - ELVIRA PALOMO - SHAALAN YABURI / WASHINGTON - BAGDAD Diez años después del inicio de una guerra que comenzó con un argumento falso, costó la vida a más de 4.000 de sus soldados y cerca de un billón de dólares, Estados Unidos encuentra pocos motivos para conmemorar el conflito de Irak, menos aún dada la persistente inestabilidad en Oriente Medio.

Con el argumento de que el Gobierno de Sadam Husein tenía armas de destrucción masiva y nexos con los extremistas de la red terrorista Al Qaeda, EEUU se embarcó el 20 de marzo de 2003 en la guerra de Irak, en medio de una fuerte oposición internacional.

El presidente entonces, George W. Bush, cantó victoria demasiado pronto con el mensaje de "misión cumplida" que presidió el discurso que dio a bordo de un portaaviones dos meses después del inicio de la guerra, tras haber tomado el control del Bagdad.

La polémica invasión fue diseñada por la Administración Bush con el apoyo escenificado en la Cumbre de las Azores del Gobierno británico de Tony Blair, el español de José María Aznar y el portugués de José Durao Barroso, y sin la aprobación de Naciones Unidas.

Para el profesor emérito de Ley Internacional en la Universidad de Princetown Richard Falk la guerra "no sólo fue un desastre desde el punto de vista de la política exterior estadounidense" sino también un "serio revés" para el derecho internacional.

Similar valoración negativa hace Steffen Schmidt, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Estatal de Iowa, quien considera que "Irak fue un conflicto innecesario" porque -recordó- Sadam Husein no ocultaba armas de destrucción masiva y "no tuvo nada que ver con los ataques terroristas del 11 de Septiembre 2001" como se sugirió.

El costo de la guerra todavía no es definitivo pero un estudio de la Universidad de Brown cifra la factura en 1,7 billones de dólares, por encima del billón oficial y lejos de los 60.000 millones de dólares presupuestados en un principio.

Víctimas

El estudio señala, además, que las víctimas podrían ascender a 189.000 entre civiles, insurgentes y fuerzas de seguridad. El Pentágono cifra en 4.488 los militares de EEUU fallecidos. Otras fuentes y otros estudios elevan muy por encima el cálculo de los iraquíes muertos.

Además de los costos materiales EEUU sufrió también un serio revés en su imagen internacional por el ataque frontal a Irak. A eso se sumó la deslegitimación de sus servicios de inteligencia tras comprobarse que no había armas de destrucción masiva en el país.

Tras la invasión, el diplomático Paul Bremer, nombrado administrador civil para Irak, prohibió la inclusión de miembros del Partido Baaz de Husein en puestos clave del nuevo Gobierno y desmanteló a las fuerzas armadas iraquíes, dos decisiones que según el consenso de los expertos, precipitaron una sangrienta insurgencia y una ola de violencia sectaria en el país.

El presidente Bush autorizó el envío de 21.500 soldados adicionales y nombró al general David Petraeus responsable militar estadounidense de la Fuerza Multinacional en enero de 2007, quien puso en marcha una estrategia que logró el descenso de la violencia.

Obama anuncia la retirada

El 21 de octubre de 2011 Obama anunció la retirada completa de los 40.000 soldados estadounidenses que participan en las tareas de estabilidad y capacitación de las fuerzas de seguridad iraquíes.

Diez años después de la invasión estadounidense, Irak sigue buscando su rumbo ante la inestabilidad política y la persistencia de la violencia, que ha aumentado tras la retirada de las tropas de EEUU en diciembre de 2011.

El derrocamiento del régimen de Sadam Husein en abril de 2003, tras la invasión el 20 de marzo de ese año de una coalición multinacional liderada por EEUU, trajo la instauración de un nuevo sistema político y una Constitución que no han conseguido devolver el país a la normalidad.

El cambio estableció la separación de poderes y un Estado fundamentado en instituciones, pero la democracia todavía no se ha consolidado debido a las bases erróneas sobre las que se construyó el proceso político, según advierten los expertos.

A la estabilidad tampoco han contribuido los actos de violencia que salpican a diario la vida cotidiana de ciudadanos en distintos puntos del territorio, incluida la capital, Bagdad.