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La "Semana negra" plantea ordenar los festivales culturales gijoneses

"Todo está en manos municipales", afirma Paraja, para quien "no debería solaparse" la cita literaria con Metrópoli y el Oktoberfest

Visitantes del recinto de la "Semana negra", en su última edición.

Visitantes del recinto de la "Semana negra", en su última edición. JUAN PLAZA

Un reordenación de los grandes festivales culturales y lúdicos del verano gijonés para que no haya solapamiento entre las distintas citas. Es la propuesta que hizo ayer el director del comité organizador de la "Semana negra",José Luis Paraja, para evitar en el futuro que ocurra como este año: la

"No deberían solaparse", manifestó Paraja. Éste se mostró satisfecho, no obstante, con los datos de asistencia a la última edición de la "Semana negra". Los responsables del evento calculan que cruzaron las distintas entradas al antiguo astillero de Naval Gijón, donde se programaron las mayoría de los actos del festival cultural y se instaló el ferial (es otro de los atractivos de la cita, sin duda), entre 450.000 y 500.000 personas. Una cifra mejor avenida con la realidad que otras ofrecidas hace años, cuando se aseguraba, con evidente exageración, que el festival había tenido un millón de visitantes.

"Estuvo algo más flojo los días de lluvia, pero lleno en los demás", explicó Paraja, para quien la responsabilidad de la reordenación de los festivales culturales y lúdicos gijoneses es del Ayuntamiento. "Está en sus manos", dijo. El responsable de "Semana negra" quiso quitar de su propuesta cualquier signo de "beligerancia" con Metrópoli y demás citas, pero está convencido de que no es bueno para Gijón la coincidencia de propuestas tan multitudinarias.

La masiva respuesta de apoyo popular a la "Semana negra" no es novedad. Lleva treinta años como una de las apuestas fuertes del verano no sólo gijonés, sino también del asturiano. Y Metrópoli, que viene celebrándose en el recinto ferial "Luis Adaro", se ha consolidado en tan sólo tres años como una actividad de gran éxito: en los diez días de duración de su última convocatoria recibió más de 300.000 personas. Igual ocurre con el Oktoberfest, que ocupa El Bibio.

"De quien no depende ordenar los festivales es de nosotros, porque casi todos se celebran en espacios públicos o con aportaciones públicas", indicó Paraja. Las fechas de Metrópoli coincidieron con las de "Semana negra" del 7 viernes al 9 domingo, ambos días inclusive. Y el Oktoberfest, del 13 del 16. Dicho de otro modo: el mayor festival español de literatura de género, al que este año estaban invitados 130 escritores que protagonizaron unas 150 actividades, tuvo que competir en la misma ciudad con otra cita importante durante siete de los diez días que dura el evento. ¿Coincidencia, imponderables del calendario o interés en ir difuminando la "Semana negra" en beneficio de otras propuestas menos críticas?

Paraja dio su opinión sobre el planteamiento de una reordenación de los festivales, pero sin mayor ánimo de buscar controversia: "No entro en polémicas; con Metrópoli no tengo problema porque nuestro público y el suyo son distintos".Y más: "Con el Arcu Atlánticu no coincidimos". Este certamen lo puso en marcha el anterior concejal de Cultura, Carlos Rubiera, durante el primer mandato gijonés de Foro. Es el último festival cultural previsto para el mes de julio. Los responsables municipales fueron distanciando la fecha de celebración de la de la "Semana negra".

Paraja no desea polémicas, pero su propuesta es pertinente. Recordó ayer que la ciudad apenas celebra actividades de gran formato desde septiembre hasta noviembre, el mes del Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX). La pregunta es obvia: ¿no sería mejer espaciar los festivales, aprovechando esas fechas, y evitar los solapamientos? El director del comité organizador de la "Semana negra" se felicitó por la tranquilidad con la que ha transcurrido la trigésima edición del festival, sin incidencias notables. Y subrayó la necesidad de buscar un espacio para este tipo de eventos. Supondría importantes ahorros. Y, además, el astillero de Naval Gijón "tiene fecha de caducidad".

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