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Los videntes del transporte público

La empresa gijonesa Terrain ha creado un algoritmo capaz de predecir, con un 96% de acierto, en qué lugares se bajarán los viajeros del autobús

De izquierda a derecha, Pelayo Suárez, María Jesús Argüelles, Borja Navero, Jordán López, José Carlos Bermejo, Óscar González y Álvaro Suárez.

De izquierda a derecha, Pelayo Suárez, María Jesús Argüelles, Borja Navero, Jordán López, José Carlos Bermejo, Óscar González y Álvaro Suárez. JUAN PLAZA

Parece magia, pero no, es puro análisis de datos, matemáticas. Con una simple fórmula la compañía gijonesa Terrain Technologies es capaz de predecir con un elevadísimo porcentaje de precisión en qué parada va a bajarse el pasajero de un autobús urbano. Es una información esencial para que las empresas de transporte puedan diseñar líneas más eficientes y ajustadas a las necesidades de los vecinos. Y no solo eso. Al hacer esos viajes más eficientes también se consigue que los autobuses gasten menos combustible, ya que se eliminan los trayectos innecesarios o con muy poca demanda, y, consecuentemente, también se contamina menos. María Jesús Argüelles, fundadora y directora de la compañía, explica que "la precisión que tenemos es del 96%".

La fórmula la tienen bajo varios candados. El algoritmo es uno de los secretos mejor guardados de la compañía, casi como la fórmula de la Coca-Cola. "Cómo funciona es algo que no podemos decir, y ni siquiera lo podemos patentar porque es un software", apunta la empresaria.

En los autobuses, el sistema habitual es que el usuario paga o pasa su tarjeta de transportes cuando se monta, con lo que queda un registro de la entrada, pero el pasajero puede bajarse en la parada que quiera y de eso no se lleva ninguna cuenta. Hasta ahora. "Cada vez que pagas toda esa información acaba en una base de datos, en la que figura la parada en la que te subes, la línea que usas e, incluso, el conductor que te lleva. Todo", señala Argüelles. "Pero lo interesante de verdad para las compañías de transporte es saber dónde se baja cada uno, para ver qué paradas hay que potenciar", añade. La fórmula que tienen las compañías para hacer estas predicciones es mediante encuestas. A mano. Un sistema que, al final, acababa generando muchos problemas y que es menos fiable. "En Gijón, con el plan de movilidad se hicieron 1.600 encuestas y en Madrid una consultora hizo 80.000. Nosotros trabajamos con la base completa de registros, con millones de datos", señala. De hecho, en esas dos ciudades son en las que ya están probando su algoritmo. También están haciendo sus pinitos fuera de España: en Buenos Aires, donde "están desesperados porque no saben cómo reordenar su transporte", dice Argüelles; en Módena (Italia) y en Oredea, una ciudad al norte de Rumanía, donde se han encontrado un lugar muy concienciado con el uso del transporte público.

Solo en la capital española se mueven anualmente quinientos millones de registros, señala María José Argüelles. "Inicialmente, nuestro modelo de negocio era hacer una labor de consultoría; decíamos qué líneas o paradas tenía que potenciar, pero las compañías de transporte prefieran tomar sus propias decisiones, sin que nadie de fuera les diga lo que tienen que hacer", asegura. Han tenido que adaptarse a las circunstancias.

Ahora han recibido una ayuda de la Unión Europea (UE) para mejorar y potenciar su sistema. Son una de las pocas compañías asturiana que han recibido esos fondos. Dentro del proyecto han construido nuevas funciones, entre ellas un simulador, realizado en base a inteligencia artificial, que permite ver toda la red de la ciudad y predecir qué pasa si se lleva una determinada línea por un lugar determinado.

Echando la vista atrás, Terrain Technologies nació en 2003 cuando su líder, María Jesús Argüelles, dejó su puesto como directora de cartografía en una compañía de Valladolid. "Aunque tenía carta blanca para hacer lo que quisiera, llegó un momento en el que ya no podía subir más a nivel profesional", señala. Fue el empujoncito que le faltaba para volver a casa y montar su propia compañía. Comenzó haciendo simulaciones 3D, similares a lo que hace ahora de forma automática Google Earth, pero por aquella época se hacía de una forma mucho más artesanal. "Nos fue bastante bien con proyectos de turismo, incluso hicimos proyectos en América Latina o Arabia Saudí", explica. Cuando estaban en pleno crecimiento llegó la crisis y "pegamos un bajón", dice. Tras algunos palos de ciego, según asegura, la empresa halló un nicho de mercado en lo que llaman "soluciones geoespaciales aplicadas al transporte público". Y así nació su algoritmo.

Defiende Argüelles que su fórmula matemática logra que las empresas municipales de transporte ahorren dinero. Un sistema de líneas más eficiente permite que estas compañías necesiten menos autobuses, gasten menos combustible y emitan menos gases contaminantes a la sufridora atmósfera. "El objetivo es que el transporte público se adapte a las verdaderas necesidades de los ciudadanos", concluye.

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