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El Elisburu pasará a llamarse en enero colegio Pumarín por la memoria histórica

El centro, a la espera del anuncio oficial por parte del Principado, cambiará su nombre tras solicitarlo la Plataforma Memorialista

Alumnos del Elisburu, en una actividad en el patio del centro, en una imagen de archivo. | Juan Plaza

Alumnos del Elisburu, en una actividad en el patio del centro, en una imagen de archivo. | Juan Plaza

El Julián Gómez Elisburu pasará a llamarse el próximo mes de enero Colegio Público Pumarín. Con ello, se dará cumplimiento a una demanda formulada por los representantes del Ateneo Obrero de Gijón, la Federación Asturiana de Memoria y República y la Asociación “Lázaro Cadenas”, unidos en la Plataforma Memorialista de Xixón, que llevan años pidiendo que el centro deje de llevar el nombre del jefe de la Falange en la ciudad durante los años cuarenta. La decisión aún no ha sido comunicada oficialmente por el Principado a la dirección, pero según ha podido saber este periódico ya está tomada.

El cambio de nombre cuenta con el visto bueno del Ayuntamiento y del propio centro, que planteó varias alternativas para evitar una nueva denominación que supusiera un desarraigo con el barrio. No en vano, generaciones enteras conocen el centro como “el Elisburu”. Por eso, una primera propuesta del equipo directivo fue precisamente la de llamar al colegio con ese nombre a secas, eliminando el “Julián Gómez”. Pero esta alternativa no convenció al Ejecutivo autonómico y fue necesario repensar una nueva denominación con la que dar cumplimiento a la recomendaciones de la comisión de expertos en memoria histórica.

El equipo directivo del centro, liderado por Luisa María Lendinez, propuso entonces el nombre de Colegio Público Pumarín, de manera que “no se pierda la entidad de barrio, que todo el mundo pueda seguir asociando el colegio a su entorno y no haya una sensación de desarraigo”. Otros intentos anteriores de cambiar la nomenclatura se toparon con la oposición frontal del centro y las familias, convencidos de que el nombre ya estaba lo suficientemente arraigado en el barrio después de 47 años y con la certeza de que pocos vecinos perciben ya la connotación falangista de esa denominación, especialmente las familias más jóvenes.

Incluso se llegó a realizar hace años una encuesta entre las familias en la que quedó meridianamente claro que no querían un cambio radical de denominación, sino mantener “Elisburu” y eliminar el nombre y el primer apellido del falangista. Una propuesta que finalmente no ha salido adelante y para la que se ha buscado la mejor solución posible en consonancia con la filosofía del barrio.

Se han diseñado unas postales navideñas con un juego de palabras para que los niños y sus padres vayan acostumbrándose al nuevo nombre

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Las familias de los alumnos serán informadas oficialmente a primera hora de hoy de este cambio, a falta de los últimos trámites con la Consejería y con la intención de empezar el año nuevo ya como Colegio Público Pumarín. Incluso se han diseñado unas postales navideñas con un juego de palabras para que los niños y sus padres vayan acostumbrándose al nuevo nombre.

El falangista desaparecerá así de la nomenclatura de Gijón tras casi medio siglo dando nombre al centro, levantado en 1973. Gómez Elisburu, nacido en Bilbao, pero afincado en Gijón, fue durante dos años Jefe Local del Movimiento Nacional en la ciudad, durante ocho fue concejal y durante algún tiempo primer teniente de alcalde. Ocupó el cargo de Inspector Jefe Provincial de Primera Enseñanza en Asturias, en el año 1955 fue nombrado consejero nacional del Servicio Español de Magisterio y durante un tiempo ocupó la subdelegación de Información y Turismo en Asturias.

Las claves del cambio de nombre del colegio

Nuevo nombre.

El colegio Julián Gómez Elisburu pasará a llamarse Colegio Público Pumarín con el inicio del nuevo año.

Demanda.

Hace años que la Plataforma Memorialista pidió la eliminación del nombre de quien fuera líder falangista.

Propuestas.

El equipo directivo quería mantener Elisburu a secas, pero la propuesta no fue aceptada por el Principado.

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