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Los libreros mantienen vivo su sector tras recuperar ventas y ganar lectores

Las cifras muestran que entre mayo y diciembre del último año hubo un aumento de la adquisición de ejemplares y un regreso a los negocios

Clientes en una librería ubicada en la calle Juan Alonso.

Clientes en una librería ubicada en la calle Juan Alonso.

Las librerías gijonesas han aguantado en su mayoría el grave revés que supuso su cierre durante el largo confinamiento de la primavera de 2020. Desde el pasado mayo, cuando empezó su regreso a cierta normalidad, y hasta ahora han recuperado ventas e incluso ganado nuevos clientes. El libro de papel y las librerías de barrio, las de toda la vida, han salido reforzados pese a la precariedad de un sector amenazado por la expansión de la venta online a través un gigante como Amazon. No hubo puntilla y, al contrario de lo que se temía, sí una cierta reactivación.

“El sector ha aguantado el tipo”, aseguró ayer el presidente de la Asociación de Librerías de Asturias y propietario de La Buena Letra, Rafael Gutiérrez Testón. A falta de los datos exactos de la evolución del sector, que Cegal (Confederación Española del Gremio y Asociaciones de Libreros) dará a conocer el próximo marzo, todo hace indicar que entre mayo y diciembre de 2020 se produjo un aumento en la compra de libros y que el ejercicio será muy similar al de 2019. Y eso pese a las semanas de cierre.

“Sí, será muy similar y, en algunos casos, las ventas serán mas altas”, adelantó el presidente del gremio en Asturias. En el Principado hay 110 librerías, de las que más de la mitad están asociadas a la plataforma de venta online “Todos tus libros”. “Muchos lectores han visto, a través de esa plataforma, que los títulos buscados estaban en la librería de su barrio”, indicó Gutiérrez Testón. Este se manifestó agradecido por la “militancia literaria” que ha permitido la resistencia del sector. Y añadió: “Creo que el confinamiento trajo una cierta recuperación de la lectura y se produjo, además, una solidaridad con nuestras librerías”.

El veterano librero José Luis Álvarez, propietario de Paradiso, coincide en que después de la reapertura, a partir del mediados del pasado mayo, el nivel de ventas ha sido bueno. “Tuvimos por ejemplo, al menos en nuestro caso, un buen verano, con un agosto excepcional”. Y explicó, asimismo, que su librería tuvo bastante movimiento también durante las últimas Navidades: “Quizás estuvo un poco peor en Reyes por el mal tiempo que hizo”.

“Salvo los meses de cierre, el resto del año ha sido bueno, incluso con un poco de subida en las ventas”, hizo resaltar Álvarez. A su juicio, durante el confinamiento domiciliario hubo muchos lectores que reordenaron sus bibliotecas y, una vez reabiertas las librerías, se lanzaron a la búsqueda de títulos que no tenían.

Para Estefanía Álvarez, propietaria de 4 Letras, el sector de las librerías ha podido sortear hasta la fecha la amenaza por las restricciones impuestas a ciertas actividades comerciales: “La verdad es que hemos sido de los pocos que han salido beneficiados”. Afirma que ella ha vendido “algo más” que en 2019 pese a los dos meses de cierre. “Las Navidades, por ejemplo, fueron muy buenas, incluso mejores que las de 2019”, señaló.

Para esta librera gijonesa, “ha crecido la conciencia sobre la importancia del comercio de proximidad”. “Es cierto que, además, mientras otra parte del comercio estuvo cerrada por las restricciones sanitarias, nosotros tuvimos la suerte de seguir abiertos al ser considerados como actividad esencial”.

Estefanía Álvarez está convencida, por otra parte, de que el libro de papel mantiene sus fortalezas pese a los no tan lejanos augurios sobre el triunfo imparable del electrónico o ciberlibro: “La gente empieza a cansarse de tantas pantallas y prefiere los libros de papel”.

Una opinión que comparte Jorge Melón, de Librería Central: “Los grandes lectores, mayores de cuarenta años, tienen sus reticencias con la nueva tecnología; creo que el ebook ha quedado para los viajes”.

Al igual que el resto de libreros consultados, está de acuerdo con la conclusión de que el sector ha logrado resistir muy bien el embate por las tormentas económicas coincidentes con la extensión de la pandemia por covid-19: “Quien diga que desde el encierro no se incrementaron las ventas, miente un poco”. Y afirma: “No solo hemos podido salvar el año, sino que se han ganado lectores”. Se mostró agradecido por el apoyo de los proveedores y las editoriales.

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