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Las pruebas para el pago por no reciclar comenzarán en La Arena y El Polígono

Unas 750 familias de ambos barrios ensayarán con el nuevo sistema de bolsas | La recogida de orgánica avanza a la zona periurbana

Un contenedor de orgánica en El Polígono. | ÁNGEL GONZÁLEZ

La Arena y el Polígono son los barrios elegidos por la Empresa Municipal de Servicios de Medio Ambiente (Emulsa) para desarrollar el proyecto piloto que a partir del seguimiento de los residuos generados por unas 750 familias y sus hábitos de reciclaje analice la viabilidad de implantar en Gijón el denominado pago por generación. O “bonificación por separación”, como prefiere llamarlo el gerente de Emulsa, Alfonso Baragaño. En todo caso, y sea el nombre que sea, el camino que se empieza a transitar en la ciudad tiene como meta cambiar el actual sistema tarifario –donde todas las familias pagan lo mismo independientemente de la basura que salga de sus hogares y hacia que contenedor vaya– por uno singularizado donde cada familia pague en función de los residuos que genere y, sobre todo, de aquellos que no recicle. “Es más justo”, se reivindica desde la empresa que preside el concejal socialista Olmo Ron.

Los dos barrios se han elegido en base a las conclusiones de un estudio realizado por la empresa encargada de desarrollar este proyecto piloto, que ha tenido en cuenta las condiciones socioeconómicas de los vecinos de cada uno de esos dos barrios, y de acuerdo a las propuestas barajadas en las reuniones de Emulsa con la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV). El Polígono ya fue, a principios del año 2015, el barrio donde Emulsa estrenó los contenedores especiales para reciclaje de materia orgánica con un sistema de apertura con tarjeta ciudadana. Experiencia que arrancó entre unas calles del Polígono y ahora es una realidad en todo el Gijón urbano.

En esta ocasión para elegir La Arena y El Polígono también se ha tenido en cuenta que en esas zonas hay instalaciones municipales donde es posible ubicar con facilidad las máquinas expendedoras de bolsas de recogida de basura que son la herramienta elegida para el experimento. Son bolsas de distintos colores para cada tipo de residuo. Un sistema que ya se ha practicado en, por ejemplo, la localidad catalana de Argentona o la italiana de Seveso pero de la que no hay ningún antecedente en una ciudad de la envergadura de Gijón.

El planteamiento, si la experiencia llega a la conclusión de que es viable, es ofrecer un sistema de tarifa con una parte fija y otra variable. La parte fija se definiría según el número de miembros de la familia y alguna característica especial que tengan, como la presencia de bebés, y la variable dependerá del número de bolsas prepago que se usen y cuyo coste no será igual para basura mezclada que para orgánica. Esos son los dos tipos de residuos que controla Emulsa. El resto –vidrio, envases y cartón– se gestionan desde Cogersa. La parte fija supondría que el Ayuntamiento cuantificaría las bolsas que necesitaría cada familia y se las daría. Si necesitasen más tendrían que comprarlas y es entonces cuando empieza a pagar más quien genere más basura y menos la recicle.

Un vecino de Seveso (Italia), ante una máquina de bolsas prepago de basura.

Elegidos los barrios toca buscar a esas alrededor de 750 familias que, sin coste para ellas, hagan de conejillos de indias dejando que, con el apoyo de una página web, se monitoricen sus residuos. Se intentará elegir perfiles diferentes para que los resultados sean lo más realistas posibles. A lo largo de noviembre tendrá lugar el proceso de captación con reuniones con las entidades vecinales de cada barrio, buzoneo en los portales y planes de información a pie de calle. El objetivo es que a mediados de diciembre el plan esté en marcha y se puedan empezar a contar bolsas de colores.

Este estudio tienen un presupuesto de 80.225 euros, que se financia íntegramente desde la iniciativa europea Interreg, enmarcada en el proyecto Winpol de políticas y sistemas inteligentes de gestión de residuos. El estudio debe determinar la cantidad de residuos depositados por habitante y su flujo, analizar los comportamientos en la generación y separación en origen de los residuos, definir la tipología de bolsas sobre las que se aplicaría el sistema de tarificación, definir las variables de un posible pago por generación, establecer los valores de la tarifa fija y los específicos de cada bolsa y analizar la viabilidad de su implantación en todo el concejo de Gijón. Las conclusiones deben presentarse a Europa en junio de 2022.

Contenedores marrón

Por otro lado, Emulsa trabaja en el proyecto de ampliación a la zona periurbana de la recogida selectiva de materia orgánica. Un proceso que ya se completó en la zona urbana donde el Centro fue el último espacio al que llegaron los contenedores de tapa marrón. Ese proceso de reparto de contenedores se remató en octubre del año pasado aunque será ahora, tras la eliminación de muchas de las prohibiciones de actividades por el covid, cuando se ejecute la campaña de información y sensibilización que Emulsa había previsto hacer en la calle. En concreto, habrá actividades en el entorno de la plaza del Instituto (Parchís) y juegos de sensibilización centrados en los niños en la Escuela de Comercio.

En cuanto a la implantación en la zona periurbana, Emulsa vincula su desarrollo al incremento de tasas para el año que vine, una media de 30 céntimos al mes en cálculos de la empresa. Esta subida se aprobó en el consejo de administración de la empresa pero aún está pendiente de la aprobación final en el Pleno.

Todas estas actuaciones, y alguna más en la que también se trabaja como que Emulsa asuma la gestión directa de la recogida de cartón comercial, busca ampliar ese actual 37% de tasa de reciclaje que tiene Gijón. Lejos del 50% que Europa ya había fijado para el año pasado y que se sigue sin cumplir. Además, la aplicación de la nueva ordenanza de residuos e higiene urbana supone un cambio sustancial al convertir el reciclaje en una obligación. Y por tanto su incumplimiento puede generar sanciones. Algo que aún no se generalizó en Gijón.

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