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El plan contra la contaminación levanta recelos vecinales y en la oposición: “Es cortoplacista”

“Hay un problema de fondo”, afirman los residentes en la zona oeste en referencia a la polución de la industria pesada

Un camión, en el túnel de Aboño. Marcos León

Expectación y recelo entre los vecinos y los partidos de la oposición ante la histórica activación del plan anticontaminación de la zona oeste. Los residentes confían por un lado en que las medidas sirvan para aliviar la mala situación de los últimos días y urgen a la vez a la toma de decisiones para tratar de atajar lo que consideran que es el origen del problema, la industria pesada.

“Ojalá esto sea el principio del camino y sirva para que la gente se pregunte por qué se activa un plan así”, reflexiona José Luis Rodríguez Peón, uno de los miembros de la Plataforma contra la Contaminación de Gijón. “Somos algo escépticos, porque entre protocolos y medidas hasta ahora no se hizo nada”, añade. También confía en una mejora de la situación Carlos Arias, el presidente de la asociación de vecinos de La Calzada. “Lleva unos días sin llover y se nota en el día a día. Hay que ver cómo funciona ahora el plan, pero el problema de la zona Oeste es de fondo y de mayor calado”, concreta. José Ramón Fernández, su homólogo en la asociación vecinal de Jove, fue más crítico. “Es un quiero y no puedo. Están obsesionados con el tráfico de los camiones, cuando el 90 por ciento de la contaminación viene de las fábricas”, critica.

José Carlos Fernández Sarasola, portavoz municipal de Ciudadanos, se cuestiona si el protocolo debió de haberse activado antes “viendo que cada día se estaban superando los límites” y urgió las obras en El Musel, el vial de Jove y la descarbonización de Arcelor. Más irónico fue Jesús Martínez Salvador, portavoz de Foro. “Es sorprendente el nivel de partículas teniendo en cuenta que medidas estrella como el cascayu o el límite de tarjetas de residente de la ora están activas”, dijo. “Algo debería hacernos ver que estas medidas tienen el foco desviado”, añadió. Laura Tuero, de Podemos-Equo, se refirió a la activación de la estación fija de El Lauredal. “Nada más ponerla en marcha ya está activado el protocolo”, indicó. “Nos preguntamos si el gobierno se limitará a activarlo sin poner remedio al foco de la contaminación, que es una multinacional. Los verdaderos responsables deberían tomar medidas”, urgió.

Ángela Pumariega, del PP, fue crítica con el protocolo. “Son actuaciones inmediatas, pero cortoplacistas, porque el foco de la contaminación está claro. Defendemos el mantenimiento de la actividad industrial pero también que las empresas cumplan la normativa medio ambiental y no pongan en riesgo la salud de los gijoneses”, clamó. Eladio de la Concha (Vox) fue cauto. “Si no llueve en los próximos días, la adopción de estas medidas será un buen test para su efectividad. Cuando se analicen sus resultados veremos si estas medidas son y si se corresponden con las causas que originan la polución”, dijo.

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