Los colegios tendrán bolardos en los accesos para proteger del tráfico

Movilidad se compromete a ejecutar, a demanda de los centros, medidas provisionales mientras llega el gran plan de entornos escolares seguros

Por la izquierda, María Sintes, Natalia González y Aurelio Martín, en la presentación de los proyectos de entornos escolares.

Por la izquierda, María Sintes, Natalia González y Aurelio Martín, en la presentación de los proyectos de entornos escolares. / Ángel González

Mientras se ejecuta o no el ambicioso plan de caminos y entornos escolares seguros, adelantado por LA NUEVA ESPAÑA, que se fija en el Plan de Movilidad la concejalía del área asumió ayer través de su máximo responsable político, el edil Aurelio Martín, el compromiso de realizar acciones puntuales en los centros que lo pidan para eliminar problemas de seguridad o convivencia que genere la presencia de coches alrededor de los centros educativos. Sobre todo, durante las horas de entrada y salida de los escolares que suelen generar una gran aglomeración de vehículos. Un plan a demanda y abierto a todos los centros, sean públicos o concertados.

Serían actuaciones sencillas, provisionales y de bajo coste a través de la instalación de bolardos, nueva señalética y la definición de espacios con pintura. Algo similar a lo que se hizo durante la pandemia para generar espacios que cumpliesen con la distancia social exigida como precaución. En todo caso serían proyectos menores y “nada que ver con estos niveles de inversión”, concretaba Martín en referencia a las obras de entornos escolares que ayer presentó a la comunidad educativa local junto a la concejala de educación, Natalia González, en un acto en la Escuela de Comercio. El encuentro contó con la participación de María Sintes, coordinadora del Seminario Movilidad e Infancia del Centro Nacional de Educación Ambiental, que remató su intervención con un “Gijón va bien encaminado”.

Y es que lo que el Plan de Movilidad plantea de aquí a 2030 es modificar todo el entorno de los 35 colegios públicos para hacerlos más seguros rebajando el espacio que ocupan los coches para convertirlo en zonas verdes y de juego y determinar rutas para que el alumnado pueda ir andando o en bici al cole. La concejalía pretende que esos proyectos sirvan, además, de elemento básico para la transformación de la movilidad en cada barrio.

Ahora mismo, y así se refleja en el Plan de Movilidad, ya están definidos los proyectos técnicos que afectan a siete centros educativos– los colegios Miguel de Cervantes, Lloréu, La Escuelona. Los Campos, Clarín y Río Piles, al que se suma el IES El Piles– y que incluyen 28 caminos escolares. ¿Cuándo se harán realidad?. Martín no comprometió plazos pero si asumió que el hecho de que haya financiación europea para hacer de La Calzada una zona de bajas emisiones avala empezar por los colegios de ese barrio. También está prevista una zona de bajas emisiones en el Centro para la que se buscara apoyo económico en Europa y que también puede marcar la elección de los siguientes colegios

El Plan de Movilidad sólo habla de actuar en los colegios públicos. Un matiz que desde un primer momento no gustó a las comunidades educativas de los colegios concertados y que ayer se dejó sentir en la reunión. La concejalía asegura que los avances en proyectos de movilidad en el ámbito escolar dependerán de las limitaciones presupuestarias y se harán “sin el ánimo de excluir a ningún centro”. Martín puso como ejemplo la actuación ya comprometida con el colegio Montedeva y, en la propia reunión, asumió reunirse con las Dominicas que también han planteado problemas en los accesos al colegio.

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