Suscríbete

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El aumento de ingresos obliga al Hospital de Cabueñes a abrir otra planta

La carencia de personal obliga a recurrir a enfermeras de centros de salud, que alertan: “Hay días en los que falta la mitad de la plantilla”

Entrada de urgencias del Hospital de Cabueñes.

La tranquilidad ha durado apenas una semana en Cabueñes. Un nuevo repunte de ingresos, ahora en general ya no relacionado con el covid-19, ha obligado al hospital público a reabrir una de las dos plantas que había logrado cerrar este verano para facilitar las vacaciones del personal sanitario. La reapertura de esta planta, la cuarta par, se ha dotado en parte con eventuales de atención primaria (contratos anuales de centros de salud), según explicó ayer el personal, y se hizo efectiva este mismo lunes. Una medida que el personal entiende pero que, advierte, supone "meter más presión" a la red de atención primaria, que siempre se ve especialmente justa de personal en verano. Profesionales de centros de salud locales aseguran que se están dando días en las que faltan "casi la mitad" de las enfermeras en plantilla.

El hospital público lleva más de dos años reorganizándose casi mes a mes para hacer frente a la pandemia. En junio la gerencia ya vio claro que el cierre habitual de dos plantas en los meses de julio agosto, una medida que se aplicaba siempre para cuadrar las vacaciones del personal, no podría hacerse de forma continuada. Al final, se optó por cerrar la sexta planta del ala par, aunque el personal advierte de que se trata de un bloqueo "a medias" porque Pediatría se ha trasladado al ala central de esta planta para liberar la suya, en el ala impar, para el ingreso de adultos. "Se ha cerrado una planta, pero moviendo un servicio a un área que de normal no estaría funcionando", razonan los sanitarios. El otro cierre fue el de la citada cuarta planta par, que se logró clausurar en julio, tras varias semanas de retraso por la última ola pandémica, que desbordó las previsiones del Sespa. Sin embargo, este área volvió a abrirse este lunes para el ingreso de pacientes sin covid-19, y se dotó con personal que en un inicio se había contratado para trabajar en centros de salud.

Cabueñes mantiene dos plantas de positivos, la quinta impar y la séptima par, aunque la primera tenía ayer solo cinco pacientes y se espera que pueda quedar vacía en unos días. Si no siguen subiendo los ingresos, estos huecos libres podrían permitir cerrar de nuevo la cuarta planta. Esta batería de cambios se debe a que, en total, el hospital tenía ayer a 371 pacientes ingresados, una cifra bastante superior a la que cabría esperar en pleno agosto. "Se está juntando el aislamiento de casos sospechosos de coronavirus, que no pueden compartir habitación, con que el hospital sigue intentando operar en medida de lo posible para no atascar demasiado las listas de espera", valoran desde el servicio de Urgencias.

Demoras en analíticas

La necesidad de reforzar la plantilla hospitalaria, en cualquier caso, está tensionando a la red de atención primaria, donde la escasez de enfermeras, señala el personal, supone ya que muchos centros funcionen con la mitad de sus cupos cubiertos. En Laviada estos días trabajan seis de las once enfermeras que debería tener. En Zarracina, cinco sobre diez. "Se nos ha pedido que retrasemos citas en medidas de lo posible hasta después del verano, como analíticas rutinarias que se hacen una vez al año, para poder atender lo que surge en el día a día", señalan desde estos centros. "Todo esto hace imposible hacer un seguimiento adecuado a los enfermos crónicos", lamentan médicos de familia del área. Por ahora, eso sí, la gerencia sanitaria ha logrado no cancelar las vacaciones de personal, que había sido en junio el requisito imprescindible planteado por los sindicatos. Se ha atajado la falta de enfermeras fichando a profesionales jubiladas y contratando a todas las recién graduadas que han querido empezar a trabajar.

Compartir el artículo

stats