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Múltiples opciones en San Lorenzo para coger olas

El "paddle" y el "bodyboard" emergen como alternativas al surf tradicional este verano: "Hay un crecimiento brutal"

Ángel González y Lucas Altamira, practicando «paddle surf». | Ángel González

La temporada estival se ha convertido, para muchos gijoneses, en el motivo perfecto para adentrarse en los deportes acuáticos, una oportunidad que principalmente tiene en la playa de San Lorenzo el escenario perfecto. Sin embargo, muchos alumnos no apuestan por el surf tradicional, sino por otras modalidades que han alcanzado una gran popularidad en los últimos tiempos. Una de ellas es el "paddle surf", en la que se utiliza un remo para el desplazamiento sobre el agua, pero las distintas prácticas deportivas están al alza este verano en Gijón

Ángel González y Lucas Altamira, acompañados por Patricia Díaz, en la playa de San Lorenzo antes de adentrarse en el mar. | Ángel González

Lucas Altamira, coordinador de la escuela Siroko, explica que el "paddle surf" "es una vía de acceso muy fácil y rápida para quien quiera iniciarse en este mundo", y comenta que las clases de la academia dedicadas al "paddle" están copadas mayoritariamente por adultos. "La curva de aprendizaje es muy pronunciada", afirma Altamira, que cuenta que la transición desde este deporte hasta el surf habitual en tabla es "un paso que da muchísima gente". "Con el ‘paddle’ se coge fuerza y equilibrio", cuenta el coordinador de Siroko, que agrega que se trata de una disciplina "con un crecimiento brutal". Eso sí, Altamira advierte que para alcanzar un nivel muy elevado, "la cosa se complica". No obstante, el coordinador reivindica su capacidad para "divertir y entretener" a quienes dan sus primeros pinitos sobre las olas.

Patricia Díaz, alumna de «paddle surf» en la escuela Siroko. Ángel González

Los alumnos Ángel González, Patricia Díaz y Matilde Ley ejemplifican el éxito que está teniendo esta modalidad ofertada por la escuela. Los factores por los que decidieron emprender esta aventura acuática son diversos. "Hago mucha montaña y desde hace tiempo quería hacer algo en el mar", declara González, que consideró que lo ideal era comenzar con el paddle, "más sencillo" que el surf. Una sensación compartida por Patricia Díaz, que sufrió una lesión en la rodilla, la cual le dificultaba la práctica del surf tradicional. "El ‘paddle’ es menos agresivo y ayuda a fortalecer", justifica. "Estaba floja de musculatura y estabilidad, así que decidí practicarlo", destaca Matilde Ley, que también padeció una lesión de rodilla. "Según empecé, ya no lo dejé", remarca Ley, que admite que en el pasado probó el surf, sobre el que opina que "es muy difícil avanzar".

Los tres practicantes coinciden en la menor dificultad que acarrea el "paddle surf", aunque Ángel González confiesa que el primer día "es complicado". "Te cansas piernas y brazos al no saber remar, pero con el paso de los días vas ganando confianza", manifiesta. Por su parte, Matilde Ley, que empezó a practicar en mayo, comenta que es "menos cansado". Asimismo, Patricia Díaz recalca las bondades de hacer este deporte por las mañanas. "Por ejemplo, a las ocho está bien porque no hay viento y el mar está fenomenal", valora.

Sin embargo, no solamente el "paddle surf" suscita interés entre los alumnos. También lo hace el "bodyboard", "una modalidad dentro de lo que engloban los deportes acuáticos", como sostiene la monitora Alba Ramos. En ella, la tabla es más corta y, en lugar de tener quillas como en el surf, dispone de aletas, que son las que dan dirección. "Hay que tumbarse, no es necesario ponerse de pie en ningún momento", explica Ramos, que subraya que la dificultad reside en "entender la velocidad de las olas" para adaptarse a ella. La monitora incide en las diferencias existentes entre ambos tipos de surf y destaca que es una disciplina muy demandada por los más jóvenes. "En clases grupales hay más adultos, pero en las particulares suele haber niños de entre 10 y 16 años", cuenta Ramos, que celebra la afluencia que recibe la academia en época veraniega. "El volumen se multiplica, ya que en invierno hace peor tiempo y el agua está más fría", explica. En cuanto al aprendizaje desarrollado por los alumnos, Alba Ramos afirma que "entra en juego la coordinación de cada persona", aunque señala que los avances son positivos a medida que se desarrollan las clases. "Si vas a hacer un deporte en el mar, es porque te gusta el mar", asevera.

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