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Una familia de Gijón denuncia la fuga de su hija de un centro de menores

"Estamos desesperados", afirma la madre, que no ve desde hace un mes a la joven, de 16 años, con una cardiopatía y que huyó por una ventana

Uno de los carteles colocados por la familia para dar con la menor.

"Estamos desesperados. Vamos a perder la salud". Ese es el grito angustiado de María José Calero, una gijonesa que lleva buscando más de un mes sin descanso a su hija menor de edad, fugada de un centro de menores ubicado en la parroquia de Cayés, en Llanera. La joven tiene 16 años, responde a las iniciales de M. M. C. y residía en ese recurso desde finales de marzo. La preocupación de los padres, que viven en Montevil y tienen otra hija, mayor de edad, es máxima. Explican que, a pesar de que se encuentra en paradero desconocido desde el 26 de agosto, llegó a tener contacto con ellos por redes sociales hasta hace cosa de una semana. Desde entonces, nada sabe. La historia es aún más dramática ya que la joven, según desvelan, padece una cardiopatía.

"Nuestra vida se reduce a trabajar por las mañanas y a buscar por las tardes. Llevamos pegados más de 200 carteles con su imagen por Gijón, Lugones y buena parte de Oviedo", relata Calero, que solicita la colaboración ciudadana para localizar a su hija. La mujer explica que fue "una niña totalmente normal" hasta más o menos los 14 años. "Era buenísima, de sobresalientes, pero empezó a juntarse con malas compañías y pasó lo que pasó", relata. Desde finales de marzo, cuenta, vive en el centro de Llanera con una medida judicial a sus espaldas. No es la primera vez que se fuga. Lo ha hecho en otras cinco ocasiones.

En los casos relacionados con menores en centros, constan como fugados aquellos que, por ejemplo, no acuden a dormir por la noche. Se da entonces aviso a las autoridades, que empiezan la búsqueda. La de M. M. C. se prolonga ya varias semanas. Su familia la vio físicamente la última vez a primeros de septiembre. La localizaron en una nave abandonada en Lugones. "La vimos y vino la policía, pero se escapó de nosotros. Antes de su fuga, llevaba un tiempo viniendo con nosotros a casa y su comportamiento era bueno, pero en el último día que estuvo con nosotros se saltó las normas y la volvimos a llevar al centro. A la noche siguiente, se marchó", repasa Calero.

Aunque sin saber su paradero, la preocupación de la familia estaba en parte amortiguada porque su madre tuvo contacto con ella por redes sociales hace una semana. Le decía que estaba bien y que no quería que la localizaran por mensaje de texto. "Desde hace siete días no sabemos nada de ella. Ni contesta a los mensajes ni sube nada a las redes Estamos desesperados", zanja Calero, que ayer buscó por Avilés y Oviedo. Sin suerte.

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