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Presidente de Nuevas Generaciones de Gijón

El fracaso de dividir

Es un propósito muy extendido entre la izquierda española el revisionismo de cualquier tradición y costumbre que se escape a la ideologización permanente. Este miércoles, día de San Pedro Apóstol y, por tanto, fiesta patronal de Gijón, hemos vivido otro bochornoso episodio con el intento de desprestigiar y revisar un día que es, para la inmensa mayoría de los gijoneses, un momento de encuentro y de unión.

Bajo el paraguas del laicismo que propugnan algunos, se encuentra el revanchismo hacia todo lo católico. Con ello la izquierda municipal ha tratado de maquillar unos resultados electorales que hablan por sí solos. Mientras los gijoneses miran hacia la moderación, ellos lo hacen hacia un discurso radicalizado que antepone las soflamas de una minoría movilizada a los anhelos de una inmensa mayoría silenciosa. Que los tres grupos socialistas y comunistas de nuestra ciudad hayan asistido impasibles a una rueda de prensa donde, por un lado, se cuestionaba el arraigo popular de la fiesta de San Pedro y se pedía su eliminación y, por otro, se exigía la dimisión de una alcaldesa por el mero hecho de participar en una tradición gijonesa es un gesto de desconexión total entre ideología y realidad.

Al fin y al cabo, esta es una de las causas que produce el efecto del retroceso en las urnas de Podemos, Izquierda Unida y Partido Socialista. Mediante la técnica de la división de la sociedad han dado la espalda a la ciudadanía, anteponiendo discursos colmados de radicalidad a las reformas necesarias para seguir creciendo. Los gijoneses han votado mayoritariamente por la sensatez, por la reforma como método de cambio y no por la ruptura o el revanchismo. No ha dado frutos la siembra del populismo en el terreno que la crisis había desbrozado, ni lo dará esta política que concede más importancia al santoral que a las personas.

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