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Palabra de amigo

Elogio de la vida interior

El día a día sin unión con Dios será como coser con una aguja sin hilo

En nuestro mundo diario, los hombres estamos “en” movimiento continuo; “en” un quehacer con prisas; “en” onda en todas las redes de internet, radio y televisión; “en” primera página de los periódicos; “en” la búsqueda nerviosa de la popularidad... Pero no hay tiempo para estar “en” Dios, unidos a él, como lo están la vid y los sarmientos.

Jesús elogia con la parábola de la vid y los sarmientos, la unión con él, la vida interior: “Permaneced en mi y yo en vosotros”. Y es que los éxitos humanos (riquezas, honores, placeres), sólo son globos hinchados que no añaden un codo a la estatura del alma. La vida interior es la que hace que centremos el alma, que aprendamos a amar, que no perdamos de vista a Dios, para que nuestras vidas no se emborrachen de activismo.

El vacío interior es el castigo de los que desprecian la vida interior. Y de poco sirve confesar fórmulas, asistir a actos religiosos, si nos falta vida interior. Sin unión con Dios, nuestra vida será como coser con una aguja sin hilo. Sé que los que desconocen la vida interior, creerán que exagero, pero los que la tienen me entienden.

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