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Sobre cómo proteger la libertad de todas y todos

En defensa del reglamento de laicidad que prepara el Ayuntamiento

Estimado Javier Cuesta, párroco de la iglesia de san Pedro:

Gracias por su matización de que la sociedad es plural, no laica. Gracias por su aclaración “...la de Gijón, como todas, la conformamos creyentes y no creyentes; la autoridad competente elegida democráticamente ha de estar al servicio de todos y protegiendo la libertad de todos”. En efecto, la sociedad gijonesa está compuesta por una diversa pluralidad de formas de interpretar el mundo, y como todas/os tenemos los mismos derechos básicos, es imprescindible que nuestro Ayuntamiento sea consecuente con esa diversidad.

Permítame algunas matizaciones:

–El respeto a la diversidad obliga ineludiblemente a dos procedimientos: separación Ayuntamiento/religiones y neutralidad del Ayuntamiento ante todas las creencias. Es la ejecución de ambos procedimientos lo que mueve a desarrollar un reglamento que los convierta en normas municipales operativas (por eso, estaba en el acuerdo de gobierno).

–El reglamento de Laicidad no determina en qué actos pueden participar los diferentes partidos y grupos políticos. Son constitucionalmente libres. Este reglamento organiza la participación del Ayuntamiento como institución, que es de todas/os, en los diferentes actos de forma que respete los procedimientos antes citados. Trata de traducir a normas municipales el mandato constitucional de aconfesionalidad.

–Lamento que haya interpretado que las actuaciones de Asturias Laica iban en contra de su celebración de San Pedro. Explicamos reiteradamente que NO estábamos en contra de esa celebración, nuestra protesta iba dirigida contra la participación de la alcaldesa de todas/os en un acto de una determinada religión. Los hechos han ratificado lo erróneo de su interpretación.

–Entiendo que la iglesia católica ha denominado laicos a los creyentes que no tienen orden sacerdotal. Pero el concepto de laicismo que aquí se utiliza es de otra índole. La Laicidad es la situación alcanzada por una estructura política que respeta los procedimientos antedichos. El Laicismo es el movimiento que pretende que el Estado alcance la Laicidad. No está bien jugar a confundir.

–Es calumnioso afirmar que los movimientos laicistas: “No quieren que la Iglesia tenga cabida en el espacio público. Las aplicaciones prácticas de esta falsa “neutralidad” es la prohibición de símbolos y actos o manifestaciones religiosas en lugares públicos”. Supongo que conoce lo suficiente para diferenciar entre espacios públicos y poderes públicos. Yo creía que su religión le prohibía calumniar.

Como veo que la laicidad es un tema que le interesa lo mismo que a mí, quedo a su disposición por si alguna vez quiere intercambiar puntos de vista sobre la misma tanto en privado como en público.

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