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Armando Nosti

Supercopa vergonzante

Un simple negocio para sacar dinero

Hace casi tres años, escribí este artículo que no llegué a enviar. Ahora se ha visto que era un simple negocio, que lo único importante era el dinero que se iban a embolsar sus ideólogos.

Arabia Saudí va a pagar treinta millones de euros por cada uno de los cuatro años que ha firmado con la Federación Española de Fútbol para que la Supercopa de España se juegue en su territorio.

Treinta millones anuales son una miseria a cambio de la infamia de llevar un evento deportivo a una dictadura teocrática, cruel y sanguinaria para la que los derechos humanos no existen y para la que la vida de sus ciudadanos carece de valor más allá de lo que la sharía dictamine.

Justificó la Federación este acuerdo en que a los partidos podrían asistir mujeres y además irían vestidas como quisieran. Gran logro en un país que trata a la mujer peor que a un animal de compañía, que cuelga de una grúa a los homosexuales, que decapita o lapida en la vía pública a quienes han cometido algún delito, adulterio por ejemplo, que crucifica a los ajusticiados hasta que su carne se pudra, que tortura y financia guerras y terrorismo.

Que las mujeres asistan a los partidos vestidas como quieran es efectivamente un gran logro, sobre todo para Arabia Saudí, que aprovechará las imágenes de la televisión, para demostrar al mundo su “aperturismo”. Para blanquear su continuo desprecio a sus derechos.

Hablaba el presidente de la Federación española de utilizar el fútbol para contribuir al aperturismo y anunciaba que los beneficios obtenidos se dedicarán al fútbol modesto y a los equipos femeninos. ¡Qué bonito!

El principal objetivo del fútbol base, es crear conciencia en los niños que lo practican, conciencia de equipo, de solidaridad, de participación. A ver como se les explica a los niños que ese campo de fútbol, esas camisetas o los balones que la Federación les facilita están manchados con la sangre de miles de ciudadanos que no aceptan una tiranía.

No, la Supercopa de España, que es una competición menor, no puede crecer a cualquier precio, no puede ser utilizada para blanquear una nación que es propiedad de su monarca, por muchos lazos, vergonzosos lazos, que mantenga con los nuestros.

Si ya se criticó la final de 2018 a un solo partido en Marruecos, lo de Arabia Saudí es intolerable en si mismo y mucho peor aún, el acuerdo alcanzado, por dinero, entre dos personas, que por su situación profesional deberían de ser incompatibles.

La final a cuatro parece una buena idea para elevar la importancia de lo que como dije es una competición menor, pero de nada sirven las buenas ideas si su desarrollo es infamante y convierten lo público en un negocio privado.

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