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Paco G. Redondo

Fuera de juego

Entre la sequía, los conductores y los cristianos

Los progre guays se pasan de listos con los pantanos, como con las centrales térmicas dinamitadas; el Gobierno suprimió hasta 85 embalses previstos en los planes hidrológicos, ahora la cuenca hidrográfica del Guadalquivir está en el 24% de reservas de agua: ¿Será que los embalses son franquistas? Si la segunda quincena de agosto viene seca: ¿Intensificarán las restricciones de agua y de luz? ¿Le echarán la culpa a la invasión brutal de Ucrania por la Rusia de Putin, a la que cada vez le compran más gas? Parece creen que arreglarán las cosas con más subsidios, más deudas y más impuestos. Queda muy bonito decir que hay más gasto social, y pagan los alemanes y los más ricos que yo; pero la inflación y pérdida de poder adquisitivo la pagamos todos. De España a Asturias puede avecinarse un otoño caliente, también para la alcaldesa de Gijón.

Primero contra los conductores, después contra los cristianos, tratando de crear un problema donde hace décadas no lo hay. Un grupo dice quieren un Muro para las personas. Deberían decir quieren una ciudad sin automóviles: ¿Puede haber ciudad sin vehículos? ¿Y por qué los conductores de furgonetas de reparto, los conductores de autobuses o los taxistas que llevan ancianos no son personas? ¿Qué son, monstruos? La Constitución democrática consensuada de 1978 establece la plena libertad religiosa, la separación política Iglesia/Estado y colaboración con la Iglesia y demás confesiones. ¿No sabe que por ejemplo la Cabalgata de Reyes es cristiana y la organiza el Ayuntamiento? ¿A qué esa obsesión de eliminar la religión del espacio público?

Lo malo no es que alguien sea creyente, ateo o dude; lo malo es el sectarismo. A muchos se les sube el poder a la cabeza. Se ha pasado los cuatro primeros años de su mandato acosando colectivos por populismo, ¿Se pensaba que como iba a estar ocho años segura de alcaldesa por las siglas PSOE, los cuatro primeros años podía ordenar y mandar a capricho? La función del gobierno municipal no es acosar a colectivos ciudadanos, sino organizar la ciudad en beneficio del conjunto. Ella no es alcaldesa de su secta, es alcaldesa de los gijoneses (y gijonesas y gijonesos). Ahora le cuestionan como candidata idónea incluso dentro de su propio partido. Veremos en qué queda, si sigue líder y rectifica, o queda en fuera de juego por haberse pasado de posición.

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