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Alejandro Ortea

Varadero de Fomento

Alejandro Ortea

Fuera de juego

Prosiguen los socialistas locales con sus cuitas

Con la llegada de septiembre tiene lugar al pie de la santa cueva la novena de Covadonga que termina con la celebración del día de la "reina de nuestra montaña" con misa y homilía de fray Jesús a la que va a rendir pleitesía el hombrín de Laviana que, por cierto, suele recibir por parte del ordinario alguna reprimenda. Previamente, el mandamás de la provincia habrá de cumplir con el rito de la entrega de las medallas de Asturias que este año, por aquello del adanismo presidencial, cambia de formato, quedando reducida de medalla prácticamente a botón. Es el signo de los tiempos en Asturias: todo mengua. Habremos de conformarnos, qué remedio.

El habitante de Suárez de la Riva no traga a los dirigentes gijoneses de su partido, eso es sabido, con lo cual cumple sobradamente con las expectativas de los socialmineros y adheridos de la mayor ciudad de Asturias, es decir, se inclina hacia una de las partes. Por ejemplo, ahí tenemos a la sin par Gimena Llamedo cantando las excelencias de la atribulada dama de Carbayonia residente en Gijón, que se toma su puesto en la alcaldía como el empleado de una multinacional ha de aceptar una delegación de su empresa en una isla de la Polinesia.

La alcaldesa no es persona grata a la FSA, y por tanto al mandamás provincial, pero peor tragan a los dirigentes y cientos de afiliados que no comulgan con su forma de entender la política, proveniente de las cuencas exmineras. Tan mal les caen que quisieran que Monchu García y los suyos se esfumaran en el espacio exterior, dejando una agrupación limpia de gentes pensantes, tan sólo con mansos seguidores de las consignas políticas, algunas romas, peregrinas y estrafalarias.

Estos comandos de María Luisina se descuelgan de vez en cuando con salidas de pata de banco. El otro día pidieron una especie de árbitros neutrales del proceso. ¿Qué proceso? Hay una recogida de firmas y punto. La agrupación gijonesa ya tiene una directiva local y otra regional que garantizan el cumplimiento de los estatutos y pare usted de contar. Es como si no sintieran que la ejecutiva de Monchu García no fuera también la suya, con lo que se colocan al margen del sistema reglamentario. Esa especie de árbitros no están previstos en estatuto o reglamento alguno e inventarse un órgano es quedarse fuera de juego, pero hacer ruido sale gratis e inducir a un propio a propalar y contar a los media una boutade sale gratis y, de paso, ayudan a cuestionar la validez del primer secretario democráticamente electo. Con estos mimbres, así les salen las cosas al gobierno municipal: eso ya son palabras mayores, no juegos de las sillas.

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