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Alejandro Ortea

Varadero de Fomento

Alejandro Ortea

Grupito marrullero

La FSA toca con su zarpa la petición gijonesa de primarias

Como una rediviva inquisición, los socialmineros que fungen de "supporters" de la señora de Carbayonia que hace de alcaldesa de Gijón por el PSOE, no se les ocurre otra cosa mejor que pedir a los que han firmado para pedir primarias para la elección de candidato a la alcaldía que se retracten. Como suena. Es un comportamiento típico de secta, lo que por otra parte siempre han sido los socialmineros, que toda la vida se han creído estar instalados en la única verdad verdadera. Llevan años así.

Una importante cantidad de afiliados de la agrupación socialista gijonesa nunca comulgó con lo que reputaron siempre como ruedas de molino de la FSA, en manos siempre de los socialmineros. El gran dragón que expelía fuego por sus fauces fue el, luego se supo, delincuente Fernández Villa. Retirado de la actividad, sus seguidores, tras unos primeros meses desconcertados, se agruparon de nuevo, tanto los que se mantuvieron cercanos al dictador Villa, como aquellos otros que en los últimos tiempos habían sido apartados de su lado, y todos se apuntaron al sanchismo imperante en el conjunto del PSOE. Un ejemplo de esto es la exministra María Luisina Carcedo, que ahora tanto está maniobrando en los actuales acontecimientos gijoneses. Por eso le achacan deseos de ocupar la cabeza de lista de los socialistas gijoneses a la alcaldía. La cuestión es de difícil arreglo: no se puede defender al tiempo el mantenimiento de la dama de Carbayonia y figurar como candidata al primer sillón municipal.

Llama mucho la atención que la minoría de la agrupación desee la continuidad de Ana González por la vía directa y que una mayoría, si hemos de hacer caso a los números que hacen públicos los que recogen las firmas para solicitar la celebración de primarias, desee su descabalgamiento. Y más llama la atención que esa minoría gijonesa reciba el apoyo de la FSA, con sede en Oviedo y dominada por el SOMA, con su secretario general y presidente del Principado al frente. A eso, naturalmente, se le llama tomar partido y con un descaro impropio de personas que habrían de permanecer neutrales en un proceso estatutario. Como el hombrín de Laviana ya tiene bastante con las cuestiones del Gobierno, la encargada de la vida cotidiana de la FSA es su secretaria de organización que, en esta tesitura, está demostrando su auténtica incapacidad para organizar cualquier cosa y que, por no saber, no sabe hacer las típicas trampas o marrullerías sin que se le note, es decir llevanza de la provincia, una inútil sin remisión.

La alcaldesa ya está tocada: no la quieren la mayoría de los suyos y se le presenta, de permanecer de candidata, una difícil campaña electoral. Veremos.

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