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Isabel Menéndez Benavente

Tormenta de ideas

Isabel Menéndez Benavente

Empezamos bien

Empezamos bien. Se supone que es una ley más que progresista, pero como siempre y siguiendo el que ustedes saben que es para mí el mantra de este gobierno improvisando. Empiezan un nuevo curso escolar con la LOMLOE (si siguen poniendo acrónimos se les va a acabar el abecedario) absolutamente en pañales. Con el curso empezado y sin aprobar los currículos educativos, con libros provisionales porque aún no se pueden publicar los nuevos contenidos, pero eso si insisten como no, en la perspectiva de género hasta en las matemáticas, palabrita, en la educación afectivo sexual desde primaria, privando de esta forma a los padres de educar a los hijos como deseen en un tema tan importante y trascendental. Pasamos también del adoctrinamiento total y absoluto de los contenidos que recuerdan claramente a una época dictatorial en la que todos íbamos por el camino que nos iba marcando. Exactamente igual que ahora.

Pero lo que me llama poderosamente la atención y tiene que ver con mi vida, con mi profesión, es la desvergüenza de decir que se va a atender mejor las necesidades especiales, cuando lo que están haciendo es todo lo contrario. Por ejemplo, el trastorno del neurodesarrollo, aceptado por toda la comunidad científica, también conocido como TDAH ha desaparecido como tal, exactamente igual que las dificultades de aprendizaje, (léase lo que antes llamábamos dislexia y ahora trastorno específico del lenguaje). Es decir, en teoría han desaparecido estas nomenclaturas, porque lo que les encanta a estos genios de la educación, de la pedagogía y de la psicología (no creo que haya ni uno elaborando este tipo de leyes) es cambiar los nombres y así en determinados centros pueden acogerse a que el TDAH y las dificultades de aprendizaje no están contempladas como necesidades educativas especiales. Pero no se llamen a engaño, ya sabemos entonces para este gobierno como tenemos que dar los informes los psicólogos. No existirá el TDAH como tal, pero si contemplan sin embargo "el trastorno de atención y aprendizaje", que, evidente es lo mismo y por lo tanto entraría dentro de dichas necesidades. Sin embargo, sabemos que es algo a lo que se están acogiendo algunos centros para desestimar esas ayudas y así evitar tanto trabajo, por lo que muchos TDAH, disléxicos… se quedarán sin las medidas que podrían ayudarles en un aprendizaje que es ya muy difícil.

Insisto, les chifla cambiar nombres. Lo que en la LOCE se llamaba Premar (Programa de mejora del aprendizaje y del rendimiento) vuelve a llamarse Programa de Diversificación Curricular (PDC) como se llamaba desde los años 90 hasta hace siete, para que aquellos alumnos que tuvieran muchas dificultades pudieran al menos superar la ESO con una ayuda especializada bajando el nivel. Pues eso. Cambiar leyes y venga a inventar nombres, que así todos nos volvemos un poco locos, porque ni los profesionales sabemos ya a qué atenernos cuando tenemos niños con problemas. Especialmente cuando nos damos cuenta de las miles de horas que tienen los equipos de orientación para diagnosticar, prevenir y proponer medidas especiales, equipos a los que a veces se espera hasta un año escolar. Una verdadera vergüenza. Así nos va.

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