Tecnología que hace más valioso el aceite

El valor de este oro líquido va más allá de sus usos culinarios y propiedades saludables. En KeyBiological están expandiendo los horizontes de este producto a través de la innovación tecnológica, gracias a la ayuda del Programa de Apoyo a los Digital Innovation Hubs (PADIH) para pymes.


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Texto: Raquel C. Pico

KeyBiological es una empresa biotecnológica gallega que, desde Porriño, trabaja con esta materia prima en cosmética y bienestar. «Oxidamos aceites de oliva y de girasol, mayormente con ozono. El resultado es un aceite con unas capacidades oxigenantes muy interesantes a la hora de cicatrizar, regenerar y desinfectar», explica Juan Fernández, biólogo y CEO de KeyBiological.

Para conseguir esos óptimos resultados, se necesita ejecutar un proceso delicado y, sobre todo, alcanzar el índice de oxidación exacto. Hasta ahora, KeyBiological debía enviar unas muestras de sus aceites a un laboratorio y esperar a que llegasen los resultados que les confirmasen que habían llegado al punto correcto. Era un proceso necesario, pero uno que ralentizaba la operativa. La gran pregunta era si la tecnología podía cambiar las cosas con un proceso de comprobación más rápido y exigente.

La compañía se lanzó a buscar la innovación necesaria y lo hizo a través del Programa de Apoyo a los Digital Innovation Hubs (PADIH), del Ministerio de Industria y Turismo y la Escuela de Organización Industrial (EOI). El PADIH acompaña a las pequeñas y medianas empresas en su búsqueda de soluciones tecnológicas, impulsando su digitalización para mejorar su competitividad.

«Nos ha venido como agua caída del cielo», asegura Fernández. Hasta entonces, habían estado capeando la situación con distintos sistemas, pero ninguno era un recurso perfecto. La solución vino de la mano de ANFACO-CECOPESCA y del Hub de Innovación Digital para las Ciencias de la Vida de Galicia, DIH DATAlife.

ANFACO-CECOPESCA es, como apunta su secretario general, Roberto Alonso, «una entidad que creció y se desarrolló en los albores de la industrialización». En su trayectoria ya más que centenaria han apostado por el conocimiento científico y tecnológico. La innovación ha sido siempre su piedra angular. «Somos más de 100 personas con vocación de servicio y de conseguir que las empresas no sólo sean más competitivas, sino que también se adelanten a los retos, que ahora están muy ligados con la transición verde digital», apunta su responsable. En su centro técnico trabajan en la bioeconomía, desarrollando soluciones que ayudan a las compañías a ganar tracción e impulso.

El PADIH hizo el resto, creando un marco en el que conectaron ambas partes y aportando, a la vez, la financiación necesaria gracias a los fondos europeos NextGenerationEU. “La ayuda que ofrece el PADIH es pionera en este país, ya que hay pocos programas que financien directamente prototipado/ensayo y experimentación, y menos aún que lo hagan por y para las pymes”, subraya el director general de EOI, José Bayón. La labor de la Escuela de Organización Industrial (EOI) en el programa es la de llevarlo del papel a la realidad. Se trata de la escuela de negocios más antigua de España, fundada en 1955, y en la actualidad, además de ofrecer formación ejecutiva, está inmersa en la coordinación y ejecución de programas de ayudas a pymes y emprendedores dentro del marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España. “Cada año pasan por nuestros programas unas 13.000 pymes, y somos conscientes del impacto que puede tener una ayuda de este tipo en una empresa pequeña o mediana. Puede significar la diferencia entre una capacidad de crecimiento limitada o dar el salto de la innovación y competir con las grandes compañías”, afirma Bayón.

KeyBiological ya había trabajado antes con ANFACO-CECOPESCA, y conocieron este programa en concreto gracias a que pertenece al DIH DATAlife, uno de los centros europeos de innovación digital cuyos servicios financia el programa PADIH. Hablaron y encontraron la solución a la medida de sus necesidades.



Tecnología para ‘vigilar’ el aceite

Controlar el índice de oxidación (que mide el nivel de peróxidos en el aceite) es un paso fundamental en el trabajo de KeyBiological, pero al depender únicamente de los datos del laboratorio externo, en el proceso se perdía tiempo y eficiencia. Mientras no llegaban los resultados de las pruebas, «no podíamos seguir produciendo», indica su CEO. Si el dato no era correcto, necesitaban repetir el proceso. Cuanto antes tengan ese dato en la mano, antes pueden seguir trabajando.

«Una de las tecnologías que podía encajar [con su problema] es la tecnología NIR», apunta Juan Luis Guede, responsable de la Línea de Investigación, Digitalización e Industria 4.0 de ANFACO. Esta herramienta utiliza el espectro electromagnético para extraer información. «Se puede integrar con muchas matrices alimentarias, como en este caso el aceite», apunta Guede. De hecho, ya están empleando esta misma solución en otros dos proyectos conectados a dos áreas completamente distintas de la industria.

En el área de innovación, se plantearon cómo ajustar la herramienta para resolver el problema concreto de KeyBiological. «Esta tecnología se basa en la tecnología fotónica. Es decir, iluminas con radiación infrarroja una matriz alimentaria», apunta el experto. La luz hace, en resumidas cuentas, fotos del estado de la materia prima. Gracias a un modelado matemático, han conseguido que la información que genera la máquina se convierta en una guía de seguimiento en tiempo real del índice de oxidación.

Los beneficios son claros. Como explica Guede, ahora pueden hacer un seguimiento del nivel de peróxidos durante el propio proceso y trabajar de forma más segura. Pueden corregir las desviaciones. Como la tecnología les da ese dato previo (que confirmará luego el que mandará el laboratorio), pueden ir trabajando y hacerlo «sobre seguro». El cómputo final implica menos tiempo de espera y más eficiencia en la operativa. Fernández calcula que han reducido los tiempos en más de un 40%.

Un programa fácil y simple

«Teníamos una necesidad tecnológica importante, porque se trata de uno de los procesos más relevantes de nuestra producción», apunta Fernández. El Programa de Apoyo a los Digital Innovation Hubs les ayudó porque les dio la facilidad para abordarlo. El PADIH les permitió acceder a un proyecto que necesitaban, y hacerlo - destaca el CEO - con un gasto mínimo. «El programa está muy bien pensado para poder avanzar y superar esos retos», señala. Colaborar con ANFACO —«que tiene unas instalaciones increíbles, un personal muy dispuesto y una capacidad de innovación grande»— ha sido un punto positivo. «Hicimos buen tándem», añade.

El PADIH ofrece financiación para acceder a diferentes servicios de los centros europeos de innovación digital, los llamados EDIH, incluyendo el asesoramiento inicial para la implantación de tecnologías, el ensayo y experimentación con estas herramientas, la formación para la gestión de las soluciones, el asesoramiento en la búsqueda de financiación para la implementación de tecnología o el apoyo en el acceso a ecosistemas de innovación. Cada pyme puede pedir subvenciones por valor de hasta 30.000 euros para cubrir los puntos que necesita. Participar es fácil y sencillo. «Animo a cualquier pyme a que, si tiene una necesidad tecnológica, participe en el programa, porque es una ayuda fantástica», afirma Fernández. Las pequeñas y medianas empresas interesadas pueden encontrar los detalles de estas ayudas en la página web del programa. La tecnología puede ayudar en su transformación o a potenciar su operativa. A través de la digitalización, lograrán afianzar sus posiciones, ser más sólidas y productivas.

KeyBiological usa ya tecnología de última generación para producir la materia prima que vende a otras empresas del sector cosmético, y cuidados y que ellos mismos usan en la gama de productos propia, KeyOxigen. Sus productos se comercializan en España, Portugal y Francia, y Fernández resalta que ahora quieren conquistar Italia. La innovación tecnológica les acompañará y ayudará en ese proceso.

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