07 de febrero de 2012
07.02.2012

Las fuertes protestas contra los recortes tumban al Gobierno derechista rumano

El presidente Basescu nombra al independiente Ungureanu, jefe del espionaje exterior, para sustituir a Boc tras semanas de protesta callejera

07.02.2012 | 01:00
Ungureanu, nuevo «premier» rumano.

Bucarest, Marcel GASCÓN


Un nuevo Gobierno europeo cae derribado por la crisis económica. El hasta ayer primer ministro rumano, Emil Boc, presentó su dimisión por las intensas protestas sociales contra su política de recortes. Boc presentó la renuncia de su Gobierno de centro-derecha tras semanas de manifestaciones callejeras que pedían su salida y la del presidente del país, Traian Basescu.


En su lugar, Basescu ha propuesto a Mihai Razvan Ungureanu, hasta ahora jefe del Servicio de Información Exterior rumano. La propuesta de Basescu deberá pasar por el Parlamento, donde tiene asegurado el rechazo de la oposición socialdemócrata y liberal, que exige la convocatoria de elecciones anticipadas y la renuncia de Basescu.


Ungureanu, de 43 años y sin afiliación política, deberá ahora formar gabinete y buscar apoyo en el Parlamento. Diplomático y profesor, Ungureanu se ha declarado «de derechas» durante su designación para el cargo y ha pedido el apoyo parlamentario.


Su elección parece una garantía de que seguirán las severas políticas de reforma económica defendidas por Basescu, que han sido aplaudidas por el FMI y la UE, pero han hundido el ya endeble nivel de vida rumano. De la composición de su Gobierno dependerá si se produce o no un cambio de rumbo en las políticas aplicadas, según analistas locales.


«La pregunta clave es si Elena Udrea seguirá siendo ministra de Desarrollo», afirmó a «Efe» Vlad Stoicescu, analista político. «Es una protegida de Basescu y gestiona fondos de unos cuatro mil millones de euros», explicó. Udrea es la política más criticada por los manifestantes, que la tachan de corrupta.


Las protestas callejeras de Rumanía se han dirigido sobre todo contra Basescu, a quien se acusa de autoritarismo. El ya ex primer ministro es considerado una «marioneta» del presidente, quien ha visto caer estrepitosamente su popularidad tras llegar al poder en 2004 con la promesa de acabar con la corrupción y modernizar el país. Rumanía ha llevado a cabo una de las políticas de austeridad más duras del continente en el marco de sus acuerdos crediticios con el FMI.

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