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Pleno en Estrasburgo

Europa inaugura un otoño político plagado de incertidumbres

La crisis energética y la invasión rusa de Ucrania coparán las grandes líneas del discurso de Von der Leyen sobre el estado de la unión

Ursula Von der Leyen. REUTERS

El discurso sobre el estado de la unión, ante el pleno de la Eurocámara, se ha convertido en una de las citas obligadas del calendario institucional europeo. El momento de definir las prioridades del nuevo curso político y hacer balance de los logros y desafíos de los últimos doce meses. Un ejercicio que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afronta este año con desafíos geopolíticos y económicos sin precedentes: la guerra de Rusia en Ucrania, la primera del siglo XXI, y la crisis energética, agravada por el chantaje de Vladimir Putin, que utiliza los combustibles fósiles como arma política. “Este ha sido un año como ningún otro. Pero hemos demostrado, una vez más, que los desafíos fortalecen a nuestra Unión”, defendía esta semana la alemana, en vísperas de la cita en Estrasburgo.

Su primer discurso, hace dos años, se vio ensombrecido por el balance de una pandemia de covid-19 que solo en los primeros seis meses dejó 180.000 muertos en Europa. El segundo, en septiembre del año pasado, le permitió sacar pecho por los resultados obtenidos con la estrategia de vacunas --aunque muy criticada en sus inicios-- y mostrar un optimismo prudente ante la recuperación económica, aunque pasó de largo sobre la crisis energética en ciernes por los elevados precios de la electricidad que empezaba a ahogar a países como España. Un elemento que, junto con la invasión de Ucrania, dominará su tercer debate sobre el estado de la unión.

Emergencia energética

Hasta que Rusia no invadió Ucrania y Moscú empezó a cerrar el grifo del gas, disparando los precios del combustible, Bruselas no empezó a tomarse en serio una crisis energética que desde entonces no ha hecho sino agravarse. Hasta el punto que Von der Leyen aprovechará el discurso de la unión para presentar la última batería de propuestas legislativas para intervenir el mercado eléctrico europeo. Un paquete de emergencia que incluye medidas para reducir el consumo de electricidad (con un recorte obligatorio del 5% en las horas pico, con flexibilidad para que los los Estados fijen horarios, además de un 10% de recorte general), topes a los beneficios extraordinarios de las empresas que utilizan tecnologías más baratas que el gas --como renovables o nuclear-- para producir electricidad (de 180€/MWh, ligeramente por debajo de los 200€ mencionados en borradores anteriores) y una contribución obligatoria de las compañías de combustibles fósiles (petroleras, empresas de gas, de carbón y refinerías) por medio de una tasa de al menos el 33% de sus superbeneficios a partir del ejercicio fiscal de 2022. Los planes para topar el precio del gas procedente por tubería de Rusia no suscitan de momento el consenso entre los Veintisiete y a priori Bruselas dejará aparcado de momento ese frente. Todo esto se sumará a las medidas para ahorrar gas y aumentar las reservas adoptadas antes de verano.

Reforma del Pacto de Estabilidad

La irrupción de la pandemia de covid-19 llevó a la Comisión Europea a suspender temporalmente, en marzo de 2020, las reglas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento para dar margen de gasto a los gobiernos. Estas reglas, que sitúan el umbral máximo del déficit público en el 3% y de la deuda en el 60% del PIB, seguirán suspendidas hasta finales de 2023. La invasión de Rusia obligó a Bruselas a prolongar la suspensión para seguir dando oxígeno a los Estados miembros ante una situación económica incierta aunque el debate sobre su reactivación ya ha comenzado y será una de las tareas en materia económica con las que tendrá que lidiar el Ejecutivo comunitario en los próximos meses. Según confirmó en Praga el pasado fin de semana el vicepresidente Valdis Dombrovkis, Bruselas presentará una propuesta antes de finales de octubre. Los gobiernos quieren que las normas sobre disciplina fiscal garanticen una reducción de la deuda más realista, sean más fáciles de aplicar y tengan en cuenta la necesidad de invertir en la transición ecológica y digital.

Estado de derecho y democracia

La defensa del estado de derecho se ha convertido en uno de los pilares de trabajo del equipo de Von der Leyen. En los tres años que lleva al frente del colegio de comisarios en Bruselas, los continuos desafíos de Polonia Hungría han llevado al Ejecutivo comunitario a abrir decenas de procedimientos de infracción por este motivo. En el último informe anual, ambos países coparon el mayor número de recomendaciones en materia de reformas judiciales, lucha contra la corrupción, libertad y pluralismo de los medios de comunicación y sistema de contrapesos para garantizar instituciones independientes. Una pelea que continúa viva, particularmente con el Gobierno de Víktor Orban, cuyo plan de recuperación permanece bloqueado tras la activación del mecanismo de condicionalidad presupuestaria por problemas con el estado de derecho. Este tira y afloja seguirá generando tensión con el equipo de Von der Leyen, con quien negocian la creación de una autoridad anticorrupción independiente para controlar el uso de los fondos europeos. En este ámbito Bruselas tiene previsto adoptar esta semana una nueva legislación para proteger a periodistas y medios de interferencias políticas.

Transición verde y digital

Una de las primeras tareas que asumió Von der Leyen nada más tomar las riendas del Ejecutivo comunitario fue adoptar el pacto verde europeo. Así que el objetivo de basar la recuperación económica europea en la transformación ecológica y en lograr la neutralidad climática para 2050 estuvo presente ya en su primer discurso de la unión y probablemente volverá a estar este año. Las instituciones europeas ya han fijado su posición sobre la mayoría de medidas del paquete sobre el clima, con el objetivo de recortar las emisiones de CO2 un 55% para 2030, pero la guerra de Rusia ha puesto de manifiesto más que nunca la importancia de impulsar la eficiencia energética y el uso de energías renovables, como vía para lograr la independencia energética de un socio que, según Bruselas, no es fiable. El Ejecutivo comunitario también ha pisado el acelerador en materia digital y los colegisladores ya han logrado cerrar acuerdo políticos sobre la ley de servicios digitales y de mercados digitales. Se esperan más propuestas en este ámbito antes de que acabe el año. Para impulsar ambas agendas, la UE cuenta con los planes de recuperación. Bruselas ha dado luz verde a todos salvo el de Hungría, pendiente de reformas en materia de estado de derecho.

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