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Las falsas reliquias que potenciaron el culto en Oviedo y contribuyeron a desarrollar la ciudad

Historiadores nacionales e internacionales insisten en un simposio en la falta de autenticidad del Santo Sudario que se custodia en la Cámara Santa

Exterior de la Cámara Santa. nacho orejas

Una vecina comentaba, molesta, que se acababa de enterar de que el Santo Sudario, que ella creía la tela que envolvió el rostro de Cristo, era falso. "Si esto es así, la Iglesia lleva toda la vida engañándonos", apostilló no sin cierta indignación. Su interlocutora, más pragmática, restó importancia a la falta de autenticidad buscando lo positivo. "Qué importa que sea o no verdadero, lo importante es que cuando vas a visitarlo a la Cámara Santa piensas en la Pasión del Señor". Esta conversación, real y escuchada por un historiador de los que estos días participaban en el simposio sobre las reliquias de la catedral de Oviedo, resume en lenguaje coloquial la principal conclusión de los especialistas sobre lo que alberga la Cámara Santa de la catedral de Oviedo: las reliquias son falsas, pero han generado una considerable historia de casi diez siglos y son el corazón del desarrollo de la ciudad. Algunas de las afirmaciones de los historiadores sobre los símbolos religiosos han dejado al descubierto verdades ya conocidas que la Iglesia prefiere seguir ignorando.

Para los expertos que analizaron durante tres días en Oviedo, desde una perspectiva crítica, las reliquias de la Catedral, lo importante no son los contenidos del Arca Santa, a los que no dan ninguna credibilidad por considerarlos pura invención, sino todo lo que se creó en torno a ellos. El Arca Santa llegó a la catedral de Oviedo durante el reinado de Alfonso VI y fue abierta en su presencia en el año 1075, así al menos lo recoge el acta donde se consignan unas ochenta reliquias, entre ellas la enorme hydria (tinaja) que se supone habría usado Jesús para convertir el agua en vino en las bodas de Caná. Estos contenidos, que incluyen huesos de profetas, vestidos y leche de la Virgen y otros objetos variopintos de santos y mártires, al margen de su valor histórico, fueron considerados ridículos y absurdos por los historiadores, buenos conocedores del tráfico de reliquias, la mayoría falsas, que se produjo durante la Edad Media.

En Oviedo una de las más destacadas y para ellos también fraudulenta es el conocido Santo Sudario, la supuesta tela que cubrió el rostro de Cristo, de la que no albergan ninguna duda de su falta de autenticidad. Hay unanimidad total, sustentada en evidencias científicas, para atribuir la tela al siglo VIII. Así lo prueban los análisis de carbono 14 y la ausencia de ADN que confirme que las manchas que presenta son de sangre, extremo que mantienen los sindonólogos, defensores de su antigüedad y también de la vinculación a la crucifixión de Jesús.

"Si la Iglesia no acepta los resultados científicos como la radiodatación, no va a aceptar nada", subraya Andrea Nicolotti, investigador de la Universidad de Turín, especializado en la Sábana Santa, datada en el siglo XIV, que se encuentra en dicha ciudad.

"Hay coincidencia entre los participantes en la imposibilidad de que el Sudario tuviera relación alguna con Jesús", señala Raquel Alonso, profesora de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo, para quien este hecho no resta valor a la reliquia. Lo de menos, admite, es que sea o no falsa -más allá de la responsabilidad que atribuye a la Iglesia a la hora de tratar dicho asunto-, lo fundamental es tener en cuenta la significación que ha mantenido a lo largo de la historia como representación de una realidad trascendente.

Javier Fernández Conde, catedrático de Historia Medieval y coordinador del simposio junto a Raquel Alonso, interpreta que el discurso histórico sobre cualquier realidad de índole religiosa, en este caso las reliquias, aunque sea profundamente crítico, no incide directamente en el valor religioso o significativo de las mismas.

A modo de ejemplo de la relevancia de la Cámara Santa ovetense ponen la presencia en Oviedo y el interés de expertos de carácter internacional de la talla de Andrea Nicolotti, Patrick Henriet y Adeline Rucquoi, junto a profesores de distintas universidades españolas como Daniel Rico y Eduardo Carrero, entre otros. "Su interés y dedicación permiten comprobar, a pesar del fuerte criticismo, la importancia internacional de realidades complejas como las reliquias, consideradas un elemento fundamental para comprender la identidad asturiana y europea", subraya Fernández Conde, para quien otro de los valores generados es la presencia creciente de peregrinos que se acercan a la Catedral.

El simposio ha servido para poner de manifiesto evidencias conocidas por la mayoría que la Iglesia se niega a aceptar. Si como parece es evidente que las reliquias que llegaron en el Arca Santa no son lo que se ha dicho a lo largo de siglos y el Santo Sudario es una tela del siglo VIII, al margen de que sean el origen e incremento de un culto que continúa hoy, los historiadores son de la opinión de que esa devoción "debería enmarcarse en una clarificación histórica que no creara falsas supersticiones". Entienden que lo aconsejable sería presentar las reliquias como símbolos, prescindiendo de una realidad histórica improbable, que sirvieran a los creyentes para acercarse a Dios, y no fomentar lo contrario sino admitir la realidad.

El último día del simposio, los expertos visitaron la Catedral y la Cámara Santa. La impresión general que trascendió es que tras la reciente rehabilitación el recinto había perdido parte del antiguo carácter religioso para semejarse más a una vitrina de museo, aunque incluso así no dejan de considerarlo un espacio extraordinario. Si la Cámara Santa protagonizó muchas de las sesiones, las actas fueron otro de los puntos objeto de reflexión. Hubo aportaciones nuevas, entre ellas un estudio de los textos árabes del Arca Santa que proporciona un mayor conocimiento de los mismos; además, se comprobó que las actas realizadas en el siglo XIII tienen muchas coincidencias con las inscripciones de la tapa del Arca. El profesor Daniel Rico asegura que éstas son una copia modificada de la relación original de 1075. "Incluyen menos fantasía de lo que pensábamos porque son bastante parecidas". Hoy se sabe que el Arca es obra del patrocinio regio de Alfonso VI y que pudo ser realizada por un orfebre francés integrante de un taller seguramente llegado desde Aquitania.

Las ponencias desarrolladas durante tres días en el Museo Arqueológico dieron para aclarar algunas cosas más. Por ejemplo, el profesor Eduardo Carrero, buen conocedor del templo ovetense desde sus años de docente en la Universidad de Oviedo, confirmó que la Cámara Santa "no fue en origen el núcleo importante de la Catedral que es hoy sino una capilla episcopal, que no palatina, convertida a partir del siglo XII, con el auge de la devoción, en relicario".

A modo de conclusiones, Conde y Alonso subrayan que hoy se sabe exactamente lo que hay de cierto en la historia de la Cámara Santa y sus contenidos. Quedan algunos interrogantes para conocer mejor la realidad de San Salvador, la iglesia original de la que apenas hay restos. Construida por Fruela, Alfonso II levantó parte de lo que hoy conocemos tras ser destruida por los árabes.

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