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El camino a la perdición es largo

La novela gráfica de Max Allan Collins que adaptó al cine Sam Mendes y se inspira en el manga "El lobo solitario y su cachorro" prosigue en un segundo tomo dibujado por el español José Luis García López

El camino a la perdición es largo

El camino a la perdición es largo

El camino a la perdición es más largo de lo que sabíamos y recorre Japón, Estados Unidos y España desde los años treinta hasta hoy. Un trayecto poco frecuente.

Max Allan Collins, un novelista y guionista de cómics, escribió "Road to Perdition", una novela gráfica de 1998 que se hizo película -"Camino a la perdición" (2004)- producida por Steven Spielberg y dirigida por Sam Mendes con un reparto que abrían Tom Hanks y Paul Newman y que le dio conocimiento mundial.

Acaba de publicarse en España "Camino de perdición 2. En la carretera" que recopila tres relatos -Oasis, Desvío y Santuario- realizados en 2003 y 2004, dos de ellos dibujados por el español asentado en Estados Unidos José Luis García López, un clásico viviente.

Esta historia de un asesino al servicio de la mafia que busca la venganza por los Estados Unidos de la Gran Depresión empieza en el Japón feudal y ha dado muchas vueltas.

Max Allan Collins ha confesado en todos sus escritos que se inspiró en el manga "El lobo solitario y su cachorro", del gran talento asiático Kazuo Koike (Daisen, Japón, 1936).

Koike comenzó a trabajar como guionista de cómics a los 24 años y es un maestro reconocido, fundador de Studioship, una cooperativa de escritores de manga, y de la escuela de manga Gekigason Juku. "Kozure Okami" ("Lobo solitario...") es su serie más conocida, y la publicó entre 1970 y 1976 junto al dibujante Goseki Kojima (1928-2000).

Es una historia de samuráis, venganza y redención que tiene como protagonistas a Ogami Itto y su hijo de 3 años que recorren Japón después de que tres antiguos samuráis de un clan disuelto asesinaran a Azami, la esposa y madre de los protagonistas. Logró ocho millones de lectores en el Japón de los años 70 y fue adaptado a siete películas muy populares que copiaban páginas y páginas de plásticas luchas con katana.

En los años ochenta se editó en Estados Unidos con éxito irregular y una influencia en pesos pesados como Frank Miller (Olney Maryland, 1957), el autor que reescribió el origen de Batman ("Batman año 1") e ideó su futuro alternativo ("Dark Knight returns"), la serie "Sin City" (cuya película codirigió con Robert Rodríguez) y la novela gráfica "300", calcada al cine por Zack Snyder. Miller conoció esos manga a través de su novia e inspiraron su "Ronin".

Las casi 9.000 páginas de "El lobo solitario?" fueron publicadas en España en 20 tomos y ahora se ha iniciado la edición de la secuela. Para sus admiradores, la imagen de Ogami Itto llevando a su hijo en un carrito de madera por un Japón hostil causa interferencias en la lectura y la visión del padre que lleva a su hijo por los Estados Unidos devastados de "La carretera", la novela con la que Cormac McCarthy (Providence, 1933) ganó el "Pulitzer" de ficción en 2006 y la película de igual título que dirigió John Hillcoat en 2009.

Un aficionado español puede acceder a más de 40.000 páginas escritas por Koike en series como "Axa el ejecutor", "El hombre sediento", "Son Goku" y "Kei, crónica de una juventud", más "Crying Freeman" y "Lady Snowblood", que influyó no poco en "Kill Bill", de Quentin Tarantino.

Max Allan Collins entró en España por Gijón con los dos libros "Un detective de verdad" que publicó Ediciones Júcar, de Silverio Cañada, en la colección Etiqueta Negra que dirigía Paco Ignacio Taibo II. Era 1987 y el inicio de la "Semana negra". La novela, de 1983, había sido premiada con el "Shamus" de la asociación de escritores de detective de América. Su protagonista, Nathan Heller, un personaje ficticio, se movía entre gángsteres históricos como Al Capone y Frank Nitti.

Dentro de su inmensa producción, en la que figuran novelizaciones de la serie televisiva "CSI" y una decena de libros del duro detective Mike Hammer con el veterano Mickey Spillane, Collins se ha especializado en novelas con base histórica en el gangsterismo estadounidense de los años veinte y treinta, época de "Camino a la perdición"

Collins fue guionista de "Dick Tracy", la primera serie policiaca del cómic americano, creada el 4 de octubre de 1931 en el "Chicago Tribune", que sigue publicándose 86 años después, ha pasado por todos los medios de comunicación y es un icono pop.

Su creador, Chester Gould (Pawnee, 1900- 1985) introdujo este personaje conservador y maniqueo después de muchos fracasos porque Joseph Medill Patterson, "el capitán Patterson", un editor sensacionalista y creyente en el poder comercial de las historietas, vio el potencial de un policía que se enfrentaba al crimen real que vivía Estados Unidos bajo la Ley Seca. Tremendamente dramática y entretenida, con los años derivó en una historieta bizarra con una selenita en la familia.

En 1977, después de hacer "Dick Tracy" durante 46 años, 2 meses y 21 días, Gould cedió el recado de escribir a Collins, quien firmó un contrato por 5 años, lo que se calculaba que podría sobrevivir la historieta moribunda. Collins la revivió volviendo a los orígenes. A Collins, asesor de Warren Beatty en la película que hizo sobre el personaje con Madonna en el reparto, le despidieron la víspera de Acción de Gracias de 1993.

Así pudo aceptar meses después la oferta de un editor de DC (la casa de Superman y Batman) que llevaba un sello minoritario, de hacer una novela gráfica policiaca en tres parte y formato parecido al japonés.

Y nació "Road to Perdition", (Camino a Perdición) mal traducido al español como "Camino a la perdición". Perdition es uno de los pueblos con nombres bíblicos de la franja central de EE.UU.. La historia tiene peso religioso: el protagonista es un irlandés católico que va encontrando refugio, no siempre seguro, en las iglesias de obediencia romana.

Sin prisa y con sobresaltos editoriales, el dibujante británico Richard Piers Rayner (Scarborough, Yorkshire, 1953) entregó las 300 paginas 4 años después, un plazo que la industria sólo permite a un proyecto menor. El estilo fotográfico, que dificulta la legibilidad (porque el protagonista una vez tiene la cara de Montgomery Clift y otras veces mil distintas) fue bien recibido por los más partidarios de la novela gráfica como novela. La historia era estupenda.

"Camino a la perdición 2. En la carretera" cuenta hechos que sucedieron antes del final de la historia (cerrada en el primer tomo). El conjunto termina en un tercer libro, una novela escrita por Collins. Su mejora son los dibujantes, José Luis García López y Steve Lieber, sobre todo el primero, un clásico contemporáneo y un narrador muy dinámico.

García López (Lalín, Pontevedra, 1948), emigró a Argentina con sus padres cuando tenía 4 años. Aprendió a leer en el Pato Donald y a fascinarse con los tebeos en Batman y en las páginas de Alberto Breccia.

Publicó su primer cómic a los 14 años. Hizo una decena de historias desde Buenos Aires para un agente de Connecticut antes de atreverse a presentar su trabajo en la editorial Columba, principal del país entonces, que sacaba las revistas "El Tony", "Fantasía" e "Intervalo", distribuidas en España a mitad de los setenta. En ellas conocimos a García López por "Roland el Corsario" en 24 episodios escritos por el legendario H. G. Oesterheld.

En 1974 emigró a Nueva York con la dirección de DC Comics, la editorial de Superman, donde encontró trabajo y casa en "La Cocina del Infierno". Ha dibujando series tan interesantes como "Atari Force", "Cinder and Ashe" y a los personajes mayores de la editorial, donde su influencia fue tal que hizo en los ochenta "la guía de estilo" de todos los personajes, como referencia para autores y para las licencias de merchandising.

El crítico asturiano Faustino R. Arbesú lo considera el mejor narrador después de Will Eisner. Tiene 4 "Haxtur" al mejor dibujo y al autor que amamos en el Salón del Cómic del Principado de Asturias y visitó el de Avilés.

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