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Noemí Pinilla-Alonso | Astrofísica asturiana, responsable científica del telescopio de Arecibo, uno de los más emblemáticos del mundo

"Es más fácil creer que dudar"

"Todos los asturianos debemos pensar en qué Asturias queremos, porque ahora es el momento de construirla; si los científicos pudiéramos contribuir a ello, yo sería la primera voluntaria para hacerlo"

Noemí Alonso-Pinilla, el pasado viernes, en Oviedo.

Noemí Alonso-Pinilla, el pasado viernes, en Oviedo. FERNANDO RODRÍGUEZ

La asturiana Noemí Pinilla-Alonso es toda una figura en el campo de la astrofísica. En la actualidad ejerce de máxima responsable científica del observatorio astronómico de Arecibo (Puerto Rico), una de las instalaciones más emblemáticas, que ha sido un icono en películas como "Contact" o "Golden Eye", de la serie de filmes sobre el agente 007. Forma parte, como científica planetaria, del Instituto Espacial de Florida (EE UU), al que se incorporó en 2015.

Su actividad profesional comenzó en la Universidad de La Laguna, en Tenerife, donde se doctoró en Astrofísica. Después se convirtió en investigadora posdoctoral de la Universidad de Tennessee, regresó a España por medio del Instituto de Astrofísica de Andalucía y volvió a saltar el océano Atlántico para trabajar como investigadora de la NASA en Moffett Field (California).

Sus trabajos se centran en la evolución del sistema solar y en el análisis de los cuerpos menores. Ha formado parte de algunos de los proyectos más emblemáticos de su campo, como el equipo científico encargado de estudiar los datos sobre Plutón obtenidos por la sonda "New Horizons" o los trabajos relacionados con el futuro telescopio espacial "James Webb". Ha sido coautora de más de medio centenar de artículos y ha contribuido en más de un centenar de encuentros internacionales.

Ha aprovechado las vacaciones de Navidad para visitar a su familia en Oviedo, donde surgió su pasión por observar el espacio. Su último destino, en uno de los telescopios más relevantes del mundo, le ha valido el reconocimiento como "Asturiana del mes" de mayo de LA NUEVA ESPAÑA.

- ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Me refiero al sistema solar como lo conocemos. Es una historia de miles de millones de años. ¿Es posible un resumen, lo fundamental que todo el mundo debería saber al respecto?

-El resumen es que es un sistema dinámico, que no ha parado de evolucionar y que no está bajo nuestro control. Aun así, y esto a mí me da más miedo, sí que tenemos capacidad de influir en su estado a corto y medio plazo, como se está viendo con la contaminación, la desaparición de los corales, de algunas especies animales y vegetales y con el deshielo. Es preciso que tomemos conciencia de ello, para que lo hagamos para bien, como ocurre con la repoblación forestal de Europa, y no para mal, que ha sido hasta ahora lo más fácil.

- El trazo grueso de la historia parece claro para la comunidad científica, pero ¿cuáles son los detalles que nos faltan para que todas las piezas encajen?

-Hay un montón de detalles de cómo funciona el Sol, a pequeña escala, que no conocemos. Y no es por falta de datos, puesto que es la estrella mejor observada, incluso se han mandado sondas como la "Parker Solar Probe", lanzada en 2018. El detalle que es más evidente y que por más tiempo ha mantenido intrigados a los astrofísicos es por qué la corona solar es tan caliente. Es lógico que el núcleo solar, donde se produce la energía, tenga temperaturas altísimas, de millones de grados. También que este calor se vaya disipando según nos alejamos del núcleo. ¿Por qué en la corona de repente aumenta hasta el millón de grados de nuevo? Hay diferentes teorías, relacionadas con el campo magnético del Sol, otras con pequeñas explosiones llamadas "nanoflares" muy energéticas.

- Más piezas que faltan por encajar.

-De los planetas y cuerpos menores del sistema solar, el proceso por el cual los planetas y asteroides se formaron a partir del polvo y gas que se localizaba en el disco protoplanetario. La teoría es que las pequeñas partículas de polvo van colisionando y así se van constituyendo pequeños cúmulos de materia que atraen nuevas partículas. Esto sucede principalmente en zonas de acreción que corresponderían, con el tiempo, con los planetas, pero los modelos muestran que ese crecimiento es demasiado lento y no conduce al sistema solar que conocemos hoy. Por ello, las teorías de acreción son un campo aún en desarrollo en la historia del sistema solar.

- Dos cuestiones han sido las más controvertidas: el origen del agua y el de los materiales que propiciaron la vida. ¿Están resueltas?

-No, no lo están, de ahí el interés de todas las agencias espaciales internacionales en el estudio de los cuerpos primitivos. Este año hemos oído hablar mucho de los asteroides Bennu y Ryugu, visitados por las misiones OSIRIS-ReX y Hayabusa-2. También de los cuerpos helados, como Plutón y Ultima Thule. En las próximas décadas el interés aumentará sobre todo respecto a aquellos cuerpos en los que se piensa que puede haber océanos bajo la capa de hielo, donde podría desarrollarse la vida.

- Usted formó parte del equipo de la sonda "New Horizons", que aún sigue dando sorpresas como las primeras imágenes de Ultima Thule. ¿Es el sistema solar más complejo y rico de lo que estudiamos en la escuela?

-Por supuesto, si no lo fuera nuestro trabajo no tendría sentido. Entender el funcionamiento a gran escala es fácil, un Sol y ocho planetas en órbita a su alrededor. Pero luego el problema se empieza a complicar con lunas, anillos, asteroides, transneptunianos, planetas enanos, cometas, la nube de Oort? cuanto más cosas descubrimos más cosas tenemos que entender.

- Alan Stern, investigador principal de la misión "New Horizons", ha dicho que revolucionaría nuestro conocimiento sobre la ciencia planetaria. ¿Está cumpliendo las expectativas?

-En una pequeña parte, sí. Las misiones son siempre fuente de grandes conocimientos y de titulares porque nos muestran un objeto en mucho detalle, como es imposible verlo desde la Tierra. Pero lo que de verdad revoluciona el conocimiento es la suma del detalle y de la muestra estadística. Un concierto de una orquesta sinfónica no sería lo mismo si sólo hubiera violines. Ha sido una maravilla estudiar las imágenes de Plutón.

- ¿Por qué?

-Se descubre que tiene sistemas montañosos, glaciares, zonas muy jóvenes y muy antiguas. Aparte, tenemos que entender si todos los demás transneptunianos son iguales o qué les diferencia. Qué fenómenos físicos les dan forma. Eso sólo se puede entender con el trabajo de toda la comunidad científica que estudia el sistema solar, no sólo con los que se especializan en una misión.

- Usted ha centrado buena parte de sus investigaciones en la evolución de nuestro sistema solar y en esos grandes desconocidos que ahora empiezan a indagarse como son los objetos transneptunianos. ¿Qué podemos aprender de ellos?

-Estudiar los objetos transneptunianos es un poco como excavar un yacimiento en el que aparecen fósiles muy antiguos. Esos cuerpos helados son cápsulas del tiempo y tienen reservada para nosotros información sobre las primeras etapas de formación del sistema solar. Aparte, cada día se descubren más planetas extrasolares y más estrellas con discos protoplanetarios. El entendimiento de los cuerpos más antiguos de nuestro sistema solar nos va a servir de esquema para entender otros sistemas en los que los planetas estén en proceso de formación.

- Ha recorrido numerosos centros de investigación. ¿Qué diferencias percibe en la manera en que se trabaja en Europa o en Estados Unidos?

-Cada sistema tiene sus ventajas en inconvenientes, y el truco es aprender a sobrevivir en todos ellos. Del sistema de Estados Unidos lo que más valoro es que es más flexible a la hora de ofrecer oportunidades al investigador para diversificar su currículum. Tiende además a potenciar la independencia del investigador y a favorecer que éste desarrolle una línea de investigación propia, tanto si es un estudiante de doctorado como si es un investigador senior. Del sistema europeo, o más concretamente del español, que es el que conozco, me gusta lo bien que se trabaja en grupo. Me gusta la capacidad de colaboración que hace que personas con habilidades diferentes se unan para formar un todo, que es siempre mejor que cada una de sus partes.

- Otra de sus vías de investigación se refiere al análisis de datos que puedan obtenerse del futuro gran telescopio espacial James Webb (JWST). El proyecto acumula algunos retrasos. ¿Qué esperan conocer gracias a él?

-El JWST va a ser una herramienta principal para realizar estudios de conjunto sobre una población significativa de cuerpos pequeños a los que ahora no tenemos acceso. Siguiendo el símil anterior, espero poder componer la sinfonía de los cuerpos primitivos del sistema solar a través del estudio de la composición superficial de los objetos transneptunianos, las lunas de los planetas gigantes y los asteroides primitivos.

- Una asturiana al frente de uno de los telescopios más emblemáticos, como es el de Arecibo. El paso del huracán "María" causó serios daños, pero ha recibido una inyección económica que permitirá ampliar sus objetivos y actualizarlo. ¿Cómo está siendo la experiencia?

-El huracán "María" fue un gran desastre para la isla de Puerto Rico. Fueron 24 horas de agua y viento golpeando una isla en la que las infraestructuras no se encontraban en su mejor estado. El resultado fue devastador. Durante los primeros meses tras el paso del huracán, Arecibo fue clave para ayudar a la población de la zona. Con el ruinoso estado de las carreteras se formaron pequeñas comunidades en las que todo el mundo apoyaba al vecino y los trabajadores de Arecibo ayudaron aportando agua potable, limpiando carreteras, consiguiendo combustible. Cubriendo necesidades básicas. A partir de ahí, cuando el Congreso aprobó los presupuestos de emergencia empezamos a trabajar sin descanso para recuperar el observatorio para la ciencia. El objetivo es que a finales de este año se alcancen y se superen las prestaciones que el observatorio ofrecía antes de septiembre de 2017.

- Hubo un tiempo en que se discutía si habría planetas orbitando en otras estrellas y cómo serían. Ahora tenemos más de 3.000 identificados y sabemos que no difieren demasiado de los de nuestro sistema solar. Todos los avances nos llevan a creer algo que los científicos suponían: que no estamos en ningún rincón especial del cosmos y que probablemente nosotros tampoco lo seamos. ¿El hallazgo de vida fuera de la Tierra sería la noticia más relevante de la humanidad? ¿Qué consecuencias cree que tendría?

-No sé si sería la más relevante, pero sí de las que más. Claro que me imagino que igual sería un poco desilusionante para el público general, porque sospecho que lo que los científicos llamamos vida dista mucho de lo que nos gusta imaginarnos como un "ser vivo". Quiero decir, por un lado estarían grandes y complicadas civilizaciones habitando en lugares remotos del universo, pero también podemos imaginar sistemas unicelulares, del tipo de las bacterias, que sean capaces de reproducirse y generar la energía que les haga falta para cubrir un ciclo de vida de forma autónoma. Ambas serían formas de vida. Las consecuencias dependerían mucho del tipo de vida que encontremos, y lo más inmediato que me puedo imaginar es la necesidad de comunicarnos y transferir información, si la forma de vida fuera evolucionada, y la de entender las particularidades de la nueva forma de vida.

- Regresar a España con medios y para hacer investigación de primera línea. ¿Es ésa la misión más complicada para un científico?

-No, la misión más complicada para un científico es mantener la mente abierta y la capacidad de dudar de todo, porque en el momento en que nos creemos que lo sabemos todo dejamos de preguntarnos, y eso es el mayor obstáculo para la investigación. Luego sí, como asturiana en la distancia, el deseo de volver y hacerlo en condiciones de seguir mi carrera me acompaña siempre. Últimamente empiezo a leer que se están abriendo otra vez las posibilidades de regresar, habrá que estar atenta para ver qué se ofrece realmente. Los científicos pertenecemos a lo que ahora se critica como "España mantenida", vivimos del dinero público. Esa inversión la devolvemos en forma de conocimiento que empuja a la sociedad a avanzar y a ser mejor cada día. Pero es imprescindible entonces que la sociedad valore ese conocimiento, porque si no, no entenderá que se gaste dinero en ciencia.

- ¿Cómo es posible que con los canales de divulgación que existen aún haya quienes dudan que el hombre llegase a la Luna o quienes creen que la Tierra es plana?

-Hace poco leía a Noam Chomsky explicar que la sociedad en la que vivimos empieza a dudar de los hechos, y creo que es verdad, es algo que vemos cada vez más: cómo cosas que pasaron hace unos meses nos las venden de forma diferente a la que fue. Hay quien "compra" y quien no. Es más fácil creer que dudar. Antes pasaba con el horóscopo o con los bálsamos crecepelos, ahora pasa con la homeopatía o, como dices, con los terraplanistas. Por supuesto, todos tenemos derecho a autoengañarnos, lo que no puede ocurrir es que los que no lo hacemos dejemos de denunciarlo o que quien tiene que velar por el bien de la sociedad, como son la Universidad o las televisiones públicas, pongan al mismo nivel al "vende humos" que al investigador con criterio. Hay que volver a poner en valor la crítica, la duda, la discusión y el esfuerzo.

- De niña soñaba con ser astrofísica. De estudiante, con trabajar en la NASA. Ambos objetivos los cumplió. ¿Qué sueños tiene ahora?

-Te iba a decir una playa del Caribe, pero ahora mismo vivo en una? Mi nuevo sueño es ver crecer a mis sobrinas y mis sobrinos en un mundo solidario que les enseñe que el que se esfuerza en ser mejor cada día puede dormir feliz cada noche? y espero y confío en que como los dos anteriores, ése se cumpla para todos.

- ¿Mantiene vínculos con investigadores asturianos? ¿Cree que debería tejerse, si no existe ya, una red de apoyo, colaboración o conexión entre los científicos del Principado dispersos en distintos puntos del globo?

-Hace unos años vine a un congreso de física en Avilés, el Asturpac, y fue una experiencia que me gustó mucho, porque me puso en contacto con físicos de otras especialidades a los que no conocía y con los que además compartía algo más, que era nuestro origen asturiano. Sería una maravilla tener un grupo de científicos asturianos que nos mantuviéramos en contacto, pero tendría que ser con unos objetivos claros que sirvieran para ayudar a desarrollar Asturias.

- ¿Cómo ve el momento de la región?

-Clave, porque tiene que decidir qué futuro quiere en una España centrada en ofrecer servicios relacionados con el turismo, con el cierre de las minas y la amenaza de cierre de ciertas plantas de producción actualmente radicadas en Asturias y con el gran número de jóvenes que perdemos porque no ven un futuro en su tierra. Todos los asturianos tienen que pensar qué Asturias quieren porque ahora es cuando tienen que empezar a construirla. Si nosotros, los científicos, pudiéramos ayudar, yo sería la primera voluntaria.

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