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Los asturianos caminan por la senda del abandono

Maleza, argayos y escaso de cuidado de la señalización: son los males de la red de senderos del Principado, un tesoro turístico y paisajístico abandonado, lamentan los montañeros

Argayo en la Senda Norte, la ruta costera en Castrillón, cerca de Santa María del Mar. | Ricardo Solís

Argayo en la Senda Norte, la ruta costera en Castrillón, cerca de Santa María del Mar. | Ricardo Solís Ricardo Solís

En agosto de 2018 el veterano corredor avilesino Pedro Cuenca se lanzó a hacer el sendero de gran recorrido (GR) 109, el Camino Natural de la Cordillera Cantábrica, 500 kilómetros con más de 35.000 metros de desnivel acumulado. Fueron siete días, entre Panes (Peñamellera Baja) y Santa Eulalia de Oscos.

“La primera etapa de 74 kilómetros entre Panes y Cangas de Onís salió más o menos según lo previsto. Pero como en algunos tramos el sendero se cerraba totalmente por maleza y pinchos, tuve que desandar algunas veces y salir a carretera o camino que transcurriera lo más cerca del sendero original del GR-109”, relata el deportista avilesino, que precisamente cogió la infección bacteriana “en una de esas peleas con la maleza o bien por una picadura o bien pinchos infectados y arañazos”.

Las cifras

356

Son 356 senderos registrados en Asturias. De ellos 27 son de gran recorrido (GR); 307 de pequeño recorrido (PR); y 22 locales (SL).

5000

Unos 5.000 kilómetros. Es lo que mide la red de senderos del Principado, caminos que cruzan montes, montañas, playas, brañas...

400

Unos 400 euros homologar. Es lo que puede costar lograr la homologación de una ruta a incluir en el catálogo oficial.

9000

Son 9.000 federados los montañeros en Asturias. El confinamiento ha disparado de 7.000 a 9.000 los socios de la federación.

30

El límite entre PR y GR. La Federación de Montaña sitúa en esta cifra el límite para considerar un sendero de pequeño o gran recorrido.

La también veterana y experta montañera Elisa Villa pierde la cuenta de la cantidad de veces que se ha encontrado en su salidas con senderistas perdidos, con “personas que se adentraron en un camino confiadas en la señalización y se metieron en un lío. A menudo ha sido con senderistas de otras provincias u otros países, que luego nos comentaban extrañados, cuando no enfadados, cómo era posible que el sendero que seguían, publicado en algún folleto o guía que llevaban con ellos, se encontrase en semejante estado”.

Porque fuera de Asturias es otra historia completamente distinta. “En general vamos muy por detrás en cuanto al mantenimiento y señalización de nuestra red de senderos. Nadie puede decir que esta región está bien y lo hace bien con sus rutas”, constata el también montañero Adolfo Miranda, quien al año suele hacer alguna carrera de montaña o travesía fuera del Principado. “Hace dos años estuve en La Palma, El Hierro y no hay color. Pirineos, País Vasco también llevan mucha ventaja”, sostiene.

Víctor Fernández, del grupo “La Chiruca” de Cudillero, resume: “aquí no se cuida”. En su opinión, va por partes: “Los ayuntamientos de la costa se ocupan más de las playas y miran poco al interior. Hay zonas conservadas, como Picos, pero porque el paso constante de gente las mantiene abiertas. Pero en otros lugares deja todo mucho que desear”.

Pasarela en reparación en la senda de Artedo, en Cudillero. Ricardo Solís

La reflexión de estos cuatro montañeros y conocedores como nadie del estado de las rutas asturianas que cada semana patean no deja lugar a dudas. Con el buen tiempo a la vuelta de la esquina, lo que anima echarse al camino, es un hecho que Asturias se preocupa poco, o más bien nada, de uno de sus tesoros tanto turísticos como paisajísticos que no es otro que su extensa red de senderos. Está conformada por unos 5.000 kilómetros, la mayoría calificados como PR (pequeño recorrido, tramos menores de 30 kilómetros), a los que se suman los GR (gran recorrido) y SL (senderos locales).

Este mal, pésimo, lamentable estado de conservación lo constata (y lo lamenta) Antonio Alba, vicepresidente de la Federación de Montaña de Asturias (FEMPA), organismo que se encarga de homologar cualquier nuevo sendero y debe velar también por que estos mantengan unas mínimas condiciones para ser transitados de forma segura. “El objetivo es que la gente camine sin riesgos y también contenta, que disfrute, que no hay que olvidarlo”, explica Alba a LA NUEVA ESPAÑA, quien enumera los principales males de las rutas: postes y señales tirados en suelo, las marcas con pintura apenas visibles, maleza y argayos, aunque estos últimos afectan en menor medida y casi siempre cuando se producen se suelen arreglar pronto.

Maleza en el área de la senda Soto-San Juan de la Arena. Ricardo Solís

“Asturias no es Castilla y aquí a poco que te descuides crece la hierba. Es importante tener en cuenta esto porque es necesario un mantenimiento constante con desbroces”, señala.

Son algo más de 300 los senderos “oficiales” por el Principado. “El estado de muchos PR o GR es penoso. Mi impresión es que hay un gran número de senderos que se abrieron y señalizaron en un momento dado, y que a partir de su inauguración ya no han recibido la menor atención. Parece claro que no se previó que hubiese mantenimiento: las marcas están borradas, los postes están caídos, la maleza invade el camino...”, lamenta Elisa Villa. “Mi experiencia en otros países es que el mantenimiento de los senderos es una práctica constante, ya que no es nada raro encontrarnos con cuadrillas dedicadas a la restauración de los mismos”.

Así las cosas, Antonio Alba calcula que más de la mitad de los senderos regionales están deshomologados. Por ejemplo, la Federación de Montaña acaba de hacerlo con el 100 por cien de los de Lena por su mal estado. El vicepresidente celebra que esto haya servido “para que ahora se les note dispuesto, en el ayuntamiento, a arreglar cosas”. En lugares como Llanes también notan, tanto la federación como los grupos de montaña, una falta de cuidado en los senderos. “Los lugares de costa no necesitan esto, tiene la playa y lo descuidan. Pasa algo también en Cudillero. Valdés por ejemplo se está poniendo las pilas”. En la otra cara, Alba reseña Somiedo, los Oscos, que destacan por el buen estado de las rutas. “Suele pasar en los parques naturales, lo tienen bien cuidado. Y también los sitios como Somiedo que tienen mucha gente, lo que sirve para cuidarse por si solo. Pero en general la mitad de los PR están descatalogados ya en Asturias porque no hay sendero, están comidos por la maleza, no están bien señalizados y es un peligro. No se puede pasar por ello”.

Señales rotas en Cuevallagar (Yernes y Tameza) Ricardo Solís

Más allá de deshomologar (lo que significa que los ayuntamientos tienen que dejar de usar el conjunto de señales cuyo propietario es la Fempa y utilizar otro modelo) las rutas, poco más puede hacer la federación, que actúa bien por quejas de algún montañero o bien porque conocen de primera mano los problemas. “Lo que hacemos es informar al ayuntamiento y darles un plazo para arreglar el problema”.

La montañera Elisa Villa ve bien que se retire la homologación. “ Si no hay dinero para contratar personal de mantenimiento, creo que se deberían descatalogar todos esos senderos, algunos de ellos de escaso interés. Es preferible centrarse en aquellos que tienen realmente un alto valor paisajístico, etnográfico, o del tipo que sea, y mantenerlos en estado óptimo”, explica.

En el lado contrario, están aquellos concejos que quieren sumar nuevos senderos. La Federación tiene ahora en marcha la catologación de seis en toda Asturias. “Nos envían el proyecto, en el concejo la hacen, la señala y nosotros vamos a comprobar que está todo bien”, describe el vicepresidente.

Una señal caída (las suele derribar el ganado) en la ruta de las brañas vaqueiras de Cudillero, en proceso de homologación. Ricardo Solís

En Cudillero, los montañeros de “La Chiruca” trabajan desde hace varios meses en lograr la homologación para la ruta de las brañas vaqueiras, unos 40 kilómetros de senderos por el interior del concejo, rozando Valdés y Salas. El grupo ha puesto más de 30 estacas señalando el recorrido. “Pero las vacas las tiran, hay que estar continuamente pendientes. El ayuntamiento nos está ayudando, es fundamental su apoyo, porque si no, poco más podemos hacer solos los grupos”, señala Víctor Fernández, también pendiente de homologar la ruta a la cascad del Gorgollón.

Es difícil entender que un recurso turístico tan importante y de primer orden como son las rutas estén tan descuidadas en Asturias. “Pasa que aquí se hace la ruta, los políticos la inauguran, se hacen la foto y luego se olvidan”, dice Fernández.

“El pastón que se gastan en hacer una nueva ruta mejor se empleaba en pensar luego cómo mantenerla”, opina Antonio Alba

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Antonio Alba también lo cree así. “El pastón que se gastan en hacer el sendero mejor iba para mantenimiento, que no es tan caro. Si se hace de forma continua, es poco el esfuerzo”, relata. “Pintar las señales es sencillo. Tardas un día. Y los desbroces, pues cuestión de organizarse”. Pedro Cuenca por su parte piensa en un grupo especial, una especie de cuadrilla, coordinado quizás desde el Principado: “No sé, algo se debería hacer para aplicar cuidados constantes”.

Todo, además, en un momento en que la pandemia ha disparado la afición de la gente a salir a caminar y echar a andar en cuanto se dispone de un poco de tiempo libre. Caminar se ha convertido en una forma de ocio sencilla, asequible para todo el mundo y sana. Esto tiene su cara y cruz. Evidentemente, es bueno que la gente camine y haga deporte, pero todo tiene sus riesgos. “Quizás el crecimiento de la afición ha servido para presionar a los ayuntamientos a cuidar más las sendas”, opina Víctor Fernández. Antonio Alba es más pesimista, aunque admite que “igual se ven más obras porque no les queda otra”. Con todo, advierte de que el crecimiento de los accidentes ha sido destacable en el último año al salir gente con apenas conocimientos o escasas preparación. Si a esto se le suma que el camino está en mal estado o sin señalizar, aún peor. Los asturianos caminan, pero por la senda de la abandono.

Desbroces en la Senda del Oso, junto a vallado de madera. Luisma Murias

El error del Oso

La Senda del Oso es, quizás, una de las joyas de la corona del conjunto de rutas en Asturias. Está en el corazón de la región, es accesible para todo el mundo tanto a pie como en bicicleta, se puede realizar en pequeños tramos y además cuenta con el atractivo de ver a los osos en el cercado de Proaza y Santo Adriano. Después de años de quejas y, trágicamente, lamentar varias accidente –algunos mortales–, el Principado y los ayuntamientos se pusieron las pilas para arreglarla. Fuera baches y recambio del vallado de madera, mucho roto o en pésimo estado. Se ha repuesto la madera, un error en opinión de Antonio Alba, vicepresidente de la Fempa, porque en dos días volverá a deteriorarse y, por tanto, habrá riesgo de nuevo. “Al Oso la gente no va a caminar, sino a fotografiarse y se apoya en las vallas. La madera se deteriora. La federación planteó usar metal y en algunos lugares no poner vallado, así no hay donde apoyarse. No se tuvo en cuenta”.

Señal caída en una ruta en Cudillero. Ricardo Solís

Los parques van por libre

Los parques naturales, nacionales y reservas de la biosfera tienen medios exclusivos y a su alcance para cuidar su territorio. Así las cosas, los asturianos como Somiedo, los Picos de Europa, Oscos-Eo o Redes pasan por tener algunas de las mejores rutas. Caminos que, por otra parte, se “autoconservan” dado el alto número de visitantes que suelen recibir al año, lo que contribuye a mantenerlos despejados y bien señalizados. “Suele pasar con los más populares, lo que no quita que los menos conocidos también necesiten más atención”, dice Antonio Alba.

La gran senda costera de Asturias, asignatura pendiente

Es un proyecto del que se habla desde hace unos cuantos años cuando se impulsó algún tramo de la llamada Senda Norte por el litoral asturiano, pero la gran ruta que una al Principado de un extremo a otro y se venda como un todo está aún por hacer. El avilesino Pedro Cuenca hizo tal recorrido por su cuenta en 2019 (GR 204), 450 kilómetros en 6 etapas. “Sabía que había muchos tramos y kilómetros sin señalizar, sin definir aún como sendero de gran recorrido”, explica. Respetó lo máximo posible las sendas hechas y algo tuvo que correr por asfalto. Fue su manera de hacer ver la necesidad de mantener y cuidar senderos “ muy vistosos e interesantes”.

El Camino por andar a Santiago

Mantener en buen estado las rutas (4 en total) del Camino de Santiago por Asturias (más de 500 kilómetros) es la principal preocupación año tras año de las asociaciones jacobeas, que no pierden oportunidad de insistir a los ayuntamientos que presten más atención a hoy por hoy uno de sus recursos turísticos más importantes. Con todo, queda mucho por hacer y los peregrinos se encuentran en muchos casos con señales erróneas, caídas o tapadas; maleza que inunda caminos en algunos casos embarrados o incluso cerrados completamente; senderos en mal estado debido a las sacas de madera... Queda mucho por andar.

Montañeros por Villanueva de Oscos. T. C.

Oscos, un ejemplo

Después de una semana corriendo por el interior de Asturias y haciendo frente a la maleza desbordante que le obligó a salirse del camino y a hacer un esfuerzo por no perderse, Pedro Cuenca llegó a los Oscos. “Me sorprendió la zona gratamente. Zonas completamente limpias y despejadas, buena señalización... No sé qué pasa allí, pero sí que se nota la diferencia”, cuenta. Lo constata el montañero praviano Adolfo Miranda, quien recientemente en Semana Santa disfrutó de los rincones de la comarca. “Están genial, siempre mejor que el resto”.

Tanto los tres Oscos (Villanueva, Santa Eulalia y San Martín) como Taramundi pueden presumir de recibir los elogios generalizados de los aficionados asturianos. El vicepresidente de la Fempa, Antonio Alba, busca la explicación años atrás. “Hubo un alcalde en Taramundi, Eduardo Lastra, ‘Lalo’, que entendió que allí podían vivir y bien del turismo, y que cuidar las sendas era básico. Su esfuerzo por limpiar dedicar fondos a mantener aquello bien señalizado ha cundido y es una práctica que mantienen los actuales alcaldes”, dice. Si en Oscos y Taramundi lo hacen, por qué no el resto.

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