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Balance a mitad de un mandato marcado por la pandemia

Grito unánime en Oviedo, Gijón y Avilés: “Hay que cambiar la administración”

Los alcaldes de las tres grandes ciudades asturianas llaman, tras la experiencia del covid-19, a atajar la lentitud en los procedimientos públicos: “Hace falta una transformación, muchos trámites son eternos”

Los alcaldes de Oviedo, Gijón y Avilés tras el fin del estado de alarma: "El gran reto ahora es la recuperación socioeconómica " Amor Domínguez

En el ecuador de su mandato, y tras catorce meses marcados por una crisis sanitaria que jamás se imaginaron cuando fueron elegidos, los alcaldes de los tres grandes concejos de la región abordan, en un encuentro organizado por LA NUEVA ESPAÑA, la situación de sus municipios, el gran reto de la reconstrucción socioeconómica y los problemas a los que se enfrentan.

La Administración “tiene que cambiar”, incluso someterse a un proceso importante de “transformación”, porque “en muchas cosas se hace eterna”. En definitiva, “abrir un proceso de reflexión” tras dos años de mandatos municipales pero, sobre todo, tras los últimos catorce meses de pandemia de covid-19 y sus consecuencias económicas. Las palabras entrecomilladas son de los alcaldes de los tres grandes municipios de la ciudad: Alfredo Canteli (Oviedo), Ana González (Gijón) y Mariví Monteserín (Avilés).

En un encuentro organizado por LA NUEVA ESPAÑA, en el ecuador de sus mandatos y en un momento clave para sentar las bases de la reconstrucción socioeconómica de las ciudades, los tres regidores coincidieron en la necesidad de afrontar reformas para agilizar los procesos administrativos y poder responder con mayor celeridad a las necesidades de la ciudadanía.

“A primeros de 2019 llegué a la política, soy un novato total al lado de Ana (González) o Mariví (Monteserín). Es un mundo extraño porque no me encontré con lo que esperaba”, relató Canteli. Entre las sorpresas que se llevó el Alcalde –procedente de la banca privada y de la presidencia del Centro Asturiano de Oviedo, que ostentaba antes de encabezar la lista del PP en las últimas elecciones municipales–, se topó con que “la Administración es mucho más lenta de lo que creía”. Por eso, aseguró, “necesitamos cambiarla, pero no depende de nosotros (los alcaldes), depende de todos”.

Exprimió así el melón abierto por la alcaldesa avilesina, que había expresado su deseo de que “la Administración se adapte porque es muy lenta”. Monteserín puso como ejemplo que la empresa privada “está yendo rápido” hacia las demandas de la gente y, como obstáculo a superar, señaló “los procedimientos lentos de la Administración y una regulación excesiva, que tiene que cambiar”.

Ana González, alcaldesa de Gijón, se sumó al diagnóstico. “La necesidad de transformar la Administración pasa por la confianza. La desconfianza hacia lo público hizo que se extendiesen procedimientos, y la Administración acaba agotándose en un procedimiento continuo que no consigue fines”, expresó González. Reclamó, pues, eliminar trámites que en su día surgieron para llenar de garantías de cara a la ciudadanía los procesos administrativos. “Y no nos engañemos. Ahora no hay más control, hay más tardanza”, sentenció con contundencia.

Surge de esta manera una demanda unitaria de los tres grandes ayuntamientos asturianos para la eliminación de atascos burocráticos. Una demanda alumbrada al calor de una reflexión con el recuerdo aún vivo de unos meses pasados cargados de momentos duros por la pandemia y la vista puesta en un futuro próximo plagado de retos y expectativas de la mano de las vacunas. “Cuando llegamos al gobierno empezamos a hacer cosas rápido porque la Administración es muy lenta. Y justo cuando estábamos arrancando a buen ritmo llegó la pandemia, que no es que te pare, pero te frena”, contó Alfredo Canteli, que prefiere posar su mirada en el horizonte. “Ahora volvemos a arrancar con compromisos electorales y otros nuevos que vamos conociendo. Tenemos muchos planes de futuro para Oviedo”, aseguró.

Su homóloga de Gijón hizo hincapié en “la cercanía” de la Administración: “Ese es el gran reto que nos toca ahora: cercanía para que la gente tenga su empleo, en la educación, en la sanidad, la limpieza de la ciudad...”, enfatizó. “Estamos con el discurso de la digitalización, pero no se trata de digitalizar por digitalizar, sino de digitalizar para garantizar una atención más cercana, directa, con gran empatía”, agregó la alcaldesa socialista del concejo más poblado de Asturias, obsesionada con que “las personas tienen que seguir siendo (tras la pandemia) el centro de las políticas, tenemos que cambiar las ciudades, que ya no admiten parches, y tenemos que hacer que sean habitables, que fomenten la relación entre los vecinos”.

Monteserín, socialista como su homóloga gijonesa, advirtió que “viene mucha incertidumbre, mucho cambio”. La alcaldesa avilesina cree que “es un momento para inventar y crear, no para copiar”. Y no duda en apoyarse para ello en “las palancas, que son las fortalezas de la ciudad”. Aludió en este sentido a Avilés como “una ciudad perfectamente definida como ciudad ‘de cuarto de hora’ ”, por sus cortas distancias. “A los cinco minutos de tu casa siempre tienes un parque”, afirmó, y no se olvidó de los “cinco centros de I+D+i que tenemos”.

La alcaldesa gijonesa hizo mención a un punto a favor similar en su caso: el Parque Científico Tecnológico de Gijón-Milla del Conocimiento Margarita Salas. “Hay que extender esa idea a más espacios. Es una fortaleza de la que ya hemos aprendido”, aseguró, llamando a “fomentar el crecimiento del concepto del parque científico tecnológico porque con él la economía irá a mejor”.

Y en la economía pone el acento el alcalde de Oviedo. “Hay que empezar a olvidar la pandemia. Hay que luchar por la recuperación económica porque no hay mayor regalo para las personas que un empleo”, señaló Canteli, que garantizó que “Oviedo va a luchar por generar empleo”. El regidor ovetense se mostró crítico con el cierre total de sectores económicos, como la hostelería o el ocio nocturno. “Respeto total a las normas sanitarias, y exigencia total en su cumplimiento, pero no podemos mirar para otro lado cuando hay gente que lo está pasando mal”, señaló un alcalde que tiene entre ceja y ceja “llenar Oviedo de gente, y para eso hace falta actividad”. Por eso, se autodefinió como “anticierres”, porque “no pueden pagar unos por otros”, en referencia a que no se permita abrir a todos los negocios de un sector porque haya una minoría que no cumpla las normas sanitarias.

En definitiva, recalcó Canteli, “con la economía recuperaremos a las personas; yo no quiero limosnas, sino que tengan trabajo, actividad, porque un empleo genera otro empleo”. Algo a lo que replicó Ana González. “Las políticas sociales no son limosna. No es una dádiva, es un derecho. Las ciudades nacen sobre la solidaridad, es el magma de Gijón, lo que quiere ser. Y en eso no debemos cambiar”, terció la alcaldesa socialista, que también defendió las restricciones en sectores como la hostelería porque “han salvado muchas vidas”. Canteli aclaró que no está en contra de políticas sociales, pero insistió en que le preocupa “mucho el después” de la pandemia. “Y yo prefiero un empleo a una ayuda. La gente se realiza saliendo a las ocho a trabajar, llevando un sueldo a casa y saliendo al día siguiente con su familia o amigos”, señaló. Una discrepancia dentro de un diagnóstico común: algo debe cambiar para atender mejor a la ciudadanía.

“Seguiremos peleando para ser un referente en la ópera”

Alfredo Canteli | Alcalde de Oviedo

En su afán prioritario por recuperar la actividad de Oviedo, Alfredo Canteli no se olvida de un puntal de la ciudad: la ópera y su oferta lírica y clásica. “Valoro enormemente el esfuerzo de la Ópera de Oviedo. Y el Ayuntamiento siempre estará con ella”, enfatizó en el encuentro con sus homólogas de Gijón y Avilés.

Se refirió así el alcalde ovetense al gran sacrificio realizado por la Ópera para mantener su actividad durante los meses más duros de pandemia. Fue la única entidad de su sector en España que completó toda la temporada, dado que el resto suspendió parte de sus programaciones por las restricciones. Llegaron a combinar once funciones de dos obras distintas en doce días, obligados por las altas restricciones del Principado. Una actividad con limitaciones que les generó un agujero de 375.000 euros. “Hay que ayudarlos para que sigan subsistiendo. ¿Quién nos dice que la siguiente temporada no será también con restricciones?”, aseguró Canteli, que, por contra, se mostró crítico con la consejera de Cultura, Berta Piñán. “Me sorprendieron las palabras de Berta, a la que conozco bien, despreciando el trabajo de la Ópera”, señaló Canteli en referencia a las declaraciones en las que la consejera del Principado se desligó de un incremento de las ayudas a la entidad ovetense alegando que “hacer la temporada operística con la pandemia tenía un coste, nadie se puede llamar a engaño”.

“Ha sido un año muy complicado; La cultura debe seguir activa porque si se hace bien, es segura”

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El Gobierno central congeló las ayudas a la Ópera de Oviedo mientras incrementó las de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Bilbao. Asimismo, el Gobierno regional asturiano es el que menos dinero aporta a su temporada de ópera, una cuantía que solo se incrementó en 10.000 euros, alcanzando los 125.000. “No voy a descubrir lo que es Oviedo para la lírica, la clásica y en tema musical, porque está reconocida a nivel nacional. Seguiremos peleando por ser un referente. La cultura debe seguir porque si se hace bien, es segura”, recalcó el alcalde ovetense, con ganas de poner fin a “un año muy complicado” en el que asistió a “manifestaciones, con gente llorando, de la hostelería y el comercio”. “Se trata de eso, estar cerca de los ciudadanos”, añadió.

“Debemos cuidar a sectores que vayan a traer empleo de calidad”

Ana González | Alcaldesa de Gijón

“Gijón saldrá adelante con empuje, coraje, con la conciencia de que la vida hay que lucharla cada día”. Es el vaticinio de Ana González para la era pospandemia en su ciudad. La Alcaldesa cree que hay que “cuidar sectores económicos con amplitud de miras, hay que apostar por sectores que van a ser positivos desde la perspectiva del empleo de calidad: energías renovables, tecnología, videojuegos, biosanitario, economía azul...”.

“Hay que definir adónde queremos ir con laboral centro de arte, un proyecto innovador”

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En este sentido, González estima que el apoyo municipal debe centrarse en actividades económicas que “no desvirtúen lo que es Gijón”. Y puso un ejemplo: “No fomentar un turismo depredador, pero sí un turismo sostenible”. No se olvidó, al igual que su homólogo ovetense, del sector cultural. “Es un eje vertebrador con potencial incluso para atraer a personas con un proyecto de vida y empresarial”, señaló. Aunque matizó que no hay que tenerlo en cuenta únicamente desde un punto de vista de rédito económico: “No solo es cuánta taquilla hago, sino en un sentido también más humanista”. Se refirió a la situación de Laboral Centro de Arte. “Lleva unos años muy complicados, arrastrando deuda. Y es cierto que llegó a tener una estructura un poco desequilibrada”, reconoció González, que, no obstante, abogó por la viabilidad del equipamiento: “Hay que definir adónde queremos ir. No va a ser el principal foco de visitantes de arte en Gijón; pero si cerrásemos todo lo que no recibe muchas visitas, no quedaría casi nada”, argumentó. Y defendió el papel de Laboral como “proyecto innovador que no es fácil de entender, pero el arte es apertura a todo y ese es el espíritu de este centro, que es fundamentalmente de producción y no de exposición”.

No se olvida Ana González de acelerar los ya eternizados proyectos del plan de vías y el metrotrén para “empezar a hacer otro diseño urbano de la ciudad”, y recalcó que “necesitamos menos coches y no más carreteras porque el mundo va por ahí y tiene que ver con el cuidado, no en un sentido paternalista, sino en el sentido de garantía de los derechos de los ciudadanos”.

“No merece la pena hacer localismos con la cultura”

Mariví Monteserín | Alcaldesa de Avilés

Entre los malos recuerdos de los peores meses de pandemia, Mariví Monteserín guarda, por contra, un hito muy positivo. “Pusimos en marcha un consejo de reactivación económica y social con grupos de la oposición, sindicatos, empresarios, comercio, Cáritas, Cruz Roja... Salieron 116 medidas, la base para un presupuesto para el 2021, que ha sido el más apoyado de la era democrática”, cuenta orgullosa la alcaldesa de Avilés.

Ahora ya están, asegura, “desarrollando medidas de ese presupuesto”, centrado “primero en atender a las personas y luego en la economía”. Eso sí, insiste en la necesidad perentoria de una “transformación de la Administración para abordar todo esto”, que se traduzca en más agilidad y menos trabas burocráticas.

“Juntos sumamos un potencial enorme y tenemos en asturias mucho campo por explorar”

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Monteserín tiene en el mapa bien señaladas las baterías de coque de la antigua Ensidesa, cuya demolición liberará un suelo que esperan aprovechar “para atraer industria y retener y atraer talento, porque somos una ciudad envejecida”.

La alcaldesa avilesina tuvo también palabras para la cultura, elogiando la gestión del Niemeyer durante la pandemia. “Era todo un reto mantener un estrecho margen de actividad sin incurrir en déficit, y el Niemeyer lo ha logrado”, ensalzó, antes de matizar que “cultura en Avilés no es solo el Niemeyer”. Quiso Monteserín enlazar con un discurso, frente a sus homólogos ovetense y gijonesa, de colaboración entre los concejos asturianos. “Juntos sumamos un potencial enorme, y ahí tenemos mucho campo por explorar. No merece la pena hacer localismos con este tema. Debemos producir cultura para difundir cultura. Si nos dejamos liderar bien podemos conseguir grandes cosas”, señaló la regidora. Y agregó: “En Avilés tenemos iniciativas privadas y públicas que traen visitantes de todo el mundo. Si nos ponemos a colaborar todos, con estas infraestructuras, tenemos muchas posibilidades”. Puso como ejemplo de coordinación y no competencia entre ciudades los premios “Princesa de Asturias”, “un gran valor para la región”.

Del brazo a la inmunidad

Francisco García

Los alcaldes de oviedo, gijón y avilés se vacunan contra el abatimiento 

A Alfredo Canteli Fernández (Santianes, Teverga, 12 de agosto de 1946), alcalde de la “muy noble, muy leal, benemérita y buena ciudad” de Oviedo, le administraron el miércoles la segunda dosis de Moderna, vacuna de ARN mensajero entre cuyos efectos adversos se ha diagnosticado el “brazo covid”, suerte de reacción cutánea que provoca hipersensibilidad retardada en la zona próxima del brazo donde se inyecta el fármaco. Canteli, ya inmunizado, no da su brazo a torcer con la idea que ha defendido desde el inicio de la pandemia: salud, sí, pero economía también. Que hay que sobrevivir al covid pero no enfermar de hambruna. Que no hubo que cerrar el bar a cal y canto ni demonizar a los hosteleros, máxime en una ciudad de servicios como la que dirige con brazo firme y vacunado. “Y quien incumpla las normas, que lo pague”, insistió el veterano político, para quien “la mejor vacuna es el empleo”.

A Ana González Rodríguez (Oviedo, 14 de mayo de 1963), regidora de los destinos recientes de la vieja Gigia y legendaria villa marinera, le aguarda la segunda dosis de Pfizer, inoculación de ARN mensajero en base a una tecnología de origen feminista –la ideó una mujer, la científica húngara Katalin Karikó– en la que ninguna farmacéutica creyó hasta que irrumpió el covid-19 y en cuyo haber habrá que apuntar la salvación de millones de vidas futuras. La regidora de Gijón reconoce que durante los peores meses de este terrible pasado reciente le resultó “sobrecogedor” salir del despacho, atravesar la plaza Mayor “y contemplar la ciudad vacía, o vaciada”. A González se le empañan los ojos vivarachos y se le agitan las manos que hablan cuando recuerda el testimonio de una gijonesa que la abordó en la calle para contarle cómo había muerto su madre. O el de otra mujer que había sido víctima de violencia de género.

A María Virtudes Monteserín Rodríguez (Boal, Asturias, 19 de mayo de 1959), alcaldesa de la Villa del Adelantado, le tocó en suertes el pinchazo controvertido de AstraZeneca, adenovirus desactivado de la vacuna con peor fama. Y como su homóloga de Gijón, tiene pendiente el segundo pinchazo. Le tranquiliza que su padre, de 93 años de edad, ya está inmunizado “y rejuveneció”. Su peor momento durante la pandemia coincidió cuando, durante la tercera ola, el bicho entró a saco en el Hospital Fundación de Avilés con el pasaporte contagioso de la cepa británica, infectó a 49 sanitarios y a decenas de pacientes, “provocando el pánico total. Tuvimos un mes de enero terrible”, sentencia Monteserín, quien alaba, en esa difícil trago de la temporada invernal, “la amplísima colaboración ciudadana y la corresponsabilidad política municipal para sacar adelante el presupuesto del Ayuntamiento en un momento de tanta dificultad”.

Durante los peores instantes de la pandemia, a los alcaldes les tocó lidiar morlacos astifinos y bailar con la más fea (o el más feo). Mientras Pedro Sánchez se lavaba las manos con gel hidroalcohólico y solución pegajosa de desentendimiento y Adrián Barbón dictaba normas contundentes de restricción desde el castillo almenado del Palacio de Presidencia, los alcaldes de Oviedo, Gijón y Avilés tuvieron que dar la cara en la calle a medida que la vía pública se fue llenando de gente, como rostros visibles de las administraciones más cercanas al ciudadano. De manera que los regidores de las tres grandes urbes asturianas, donde residen medio millón de almas, se han convertido en agentes de proximidad, primeros espadas y paladines de la lucha contra el coronavirus, avanzadilla de la primera línea de fuego de una guerra sin cuartel que se va ganando con mucho sufrimiento pero que exige no darse ni un solo minuto de respiro. Canteli, González y Monteserín coinciden en aplaudir el descomunal esfuerzo de la sanidad asturiana a lo largo de este “annus horribilis”, pero también ellos, con sus diferencias ideológicas y las habituales piquillas cantonales, merecen un reconocimiento plausible. Y como ellos, la mayoría de los alcaldes asturianos, que en un año han visto encanecer sus sienes como al paso de una década.

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