Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La iglesia tapiega se renueva

La parroquia de San Esteban ha invertido 42.000 euros en el saneamiento y la pintura del templo, que luce entero de blanco

El templo recién pintado.

El templo recién pintado. TANIA CASCUDO

La iglesia parroquial de Tapia estrenará nueva cara para las fiestas patronales del Carmen. Tras meses en obras para poner fin a un problema de humedades que sufría el templo, estos días los operarios están dando los últimos remates a la obra. El cambio es importante, ya que por primera vez todo el edificio, y no sólo la fachada principal, está pintado de blanco.

"Es una pintura especial que protege e impide que entre el agua", precisa el párroco, Andrés Pérez, que el pasado marzo decidió poner en marcha los trabajos para frenar las filtraciones de agua al interior del inmueble. Se realizaron intervenciones en diferentes frentes, desde la limpieza y colocación de nuevos canalones a el tratamiento de las paredes. No en vano, explica Pérez, la iglesia se construyó con arena de playa, que posee humedad latente y a largo plazo es perjudicial para el edificio. De ahí que se picaran las paredes para quitar esta arena y se cubrieran de nuevo para a continuación aplicar una capa de pintura.

Asimismo, se actuó en la barandilla y la estatua en piedra del Sagrado Corazón que corona el templo y que estaba muy deteriorada. "La escultura tenía un boquete por el deterioro y el impacto de un rayo y ahora se rellenó y se pusieron unas planchas de acero para protegerla", añade el sacerdote tapiego, al tiempo que explica que también se ha limpiado la piedra.

Entre la pintura y el saneamiento la inversión ha ascendido a 42.000 euros que ha asumido de manera íntegra la parroquia de San Esteban. El párroco explica que algunos vecinos le plantearon que pidiera ayuda pero, dada la situación de crisis y teniendo disponibilidad presupuestaria en la parroquia, optó finalmente por esta fórmula. Ni siquiera solicitó ayuda al Obispado.

Problemas en el tejado

Esta primera fase de las obras se cierra ahora, pero habrá que seguir trabajando en el mantenimiento del templo, porque se ha revisado el tejado y presenta mal estado de conservación. El más deteriorado es el de la rectoral anexa al templo, que se cambiará el próximo mes de septiembre. "El de la iglesia se hará en dos o tres años, pues me han dicho que no es tan urgente y así esperaremos a tener dinero", añade el sacerdote. Se deja para el final la pintura interior de los paños más dañados por la humedad.

El resultado está causando buena impresión entre los vecinos, como reconoce el párroco, que está recibiendo muchas felicitaciones: "Está gustando mucho. Hemos invertido, pero ahora la iglesia queda saneada". Al párroco, que llegó a Tapia en septiembre de 2013, no le gustan las obras, pero defiende la necesidad de estas actuaciones: "Si tienes patrimonio hay que conservarlo".

Compartir el artículo

stats