05 de mayo de 2019
05.05.2019

El Suroccidente exhibe su raíz sidrera: "En Obona daban al visitante sidra y pan"

05.05.2019 | 00:57

Tineo ha querido mostrar su apoyo a la candidatura de la cultura sidrera a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde su Feria de Muestras. El Ayuntamiento de Tineo y La Llarada, el único llagar del Suroccidente, ubicado en la villa, son embajadores de la sidra y han querido aprovechar uno de los escaparates más importantes del concejo para hablar de sidra y defender la candidatura.

El asesor técnico de fabricación de sidra José Antonio Norniella fue el encargado de realizar esa defensa con una ponencia en la que hizo un recorrido histórico con el que confirmó el arraigo de la sidra en el territorio asturiano. Un periplo que le llevó a remontarse 2.000 años atrás.

"Hace 2.030 años, geógrafos romanos escribieron que Asturias era una región donde había mucha variedad de manzanas y que los astures consumían una bebida que denominaban cito, que se cree que es el precursor de la sidra natural asturiana", explicó en el inicio de su ponencia.

La historia también le llevó a hacer una parada en el monasterio de Santa María la Real de Obona, en Tineo. Señaló que en el acta fundacional del templo se dejó por escrito que "a la gente que visitara el monasterio se le diera sidra y pan". En ese momento esta bebida no estaba vinculada a un acto social como lo está ahora, sino a una forma de conservar el aporte calórico de una fruta como las manzanas, que no aguantaban más allá de la primavera.

También recordó cómo en el siglo XVI se recoge en un documento el valor de un litro de sidra, equivalente a la compra de un pollo, demostrando así la importancia que se le daba entonces a la bebida.

Pero la sidra pasó por horas bajas y fue en la historia reciente, en los años sesenta y setenta del pasado siglo, cuando se apostó por las plantaciones de manzana de mesa y consumir sidra era considerado "una aldeanada". José Antonio Norniella explica que fue el momento del "auge de las cafeterías en detrimento de las sidrerías".

No obstante, en la actualidad nada queda de esa imagen, y la sidra "es el emblema de nuestra región, símbolo identitario y un sentimiento", apuntó Norniella, que la define como "un producto pasión que hay que querer por ser nuestro y estar arraigado aquí" e insistió en que esos son los motivos por los que se solicita su protección como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Además de la sidra, ayer los protagonistas en la feria fueron los niños, a los que se les dedicó el día con actividades complementarias pensados para ellos. Entre ellas, un concurso de pesca infantil organizado por la asociación "El Banzao" o el concierto del grupo infantil "Petit Pop". Hoy el protagonista de la feria será el chosco al que se le dedica un concurso de cocina.

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